Hallazgo accidental revela el “simple truco” que ahuyenta a las chinches
La investigación ofrece una forma sencilla de deshacerse de las chinches
Un descubrimiento accidental en laboratorio reveló que las chinches temen al agua y la humedad, según un nuevo estudio que podría abrir la puerta a nuevas estrategias para controlar la propagación de estos insectos invasores.
La chinche común de cama Cimex lectularius es un insecto que se alimenta de sangre y puede instalarse rápidamente dentro de una vivienda, donde suele resultar muy difícil de eliminar.
Un creciente conjunto de investigaciones indica que las chinches resurgieron a nivel mundial en los últimos 20 años, en gran parte porque desarrollaron resistencia a los pesticidas químicos. Por ello, los científicos intentan comprender mejor su comportamiento para mejorar los métodos de control.
El nuevo estudio muestra que las chinches evitan el agua y las superficies húmedas, un comportamiento que hasta ahora no se conocía.
Según los investigadores, el hallazgo también se relaciona con la estructura física de estos insectos, que tienen cuerpos muy planos y pequeñas aberturas respiratorias llamadas espiráculos a lo largo de los lados del abdomen.
“Si entran en contacto directo con una superficie de agua, pueden quedar atrapadas y sus aberturas respiratorias se bloquean”, explicó Dong Hwan Choe, autor del estudio publicado en la revista Journal of Ethology.
“Debido a su fuerte capacidad adhesiva, el agua puede ser muy peligrosa desde la perspectiva de una chinche. Por eso no sorprende que sean extremadamente sensibles a la humedad”, señaló Choe, entomólogo de la Universidad de California en Riverside.

El descubrimiento más reciente surgió por accidente durante un trabajo rutinario en el laboratorio. Los investigadores mantenían colonias de chinches en pequeños frascos y colocaban encima un alimentador artificial lleno de sangre.
Para alimentarse, los insectos subían por el frasco y atravesaban con su aparato bucal una fina membrana para llegar a la sangre.
Sin embargo, en uno de los frascos, la membrana que contenía el líquido se dañó ligeramente, por lo que la sangre comenzó a filtrarse y empapó un trozo de papel colocado dentro del recipiente para que los insectos pudieran sujetarse.
“La sangre filtrada empezó a empapar lentamente el papel desde la parte superior del frasco. En un principio, pensé que las chinches estarían felices de beber la sangre directamente del papel”, explicó Dong Hwan Choe.
“Pero ocurrió lo contrario, ya que evitaban la parte del papel que estaba mojada con sangre. De hecho, ni siquiera se acercaban a las zonas húmedas”.

Luego, los científicos humedecieron el papel dentro de los frascos con agua para comprobar si la humedad por sí sola era la responsable del comportamiento observado.
El resultado fue el mismo: las chinches evitaron esas zonas.
Otros experimentos mostraron que todas las chinches —machos y hembras, jóvenes y adultas— evitaban las superficies húmedas.
En muchos casos, los insectos se alejaron de las áreas mojadas más rápido de lo que se acercaron, y con frecuencia realizaron “giros rápidos en U”, según el estudio.
Los investigadores señalaron que estos hallazgos podrían influir en nuevas estrategias para controlar infestaciones.
También apuntan a una solución sencilla si alguien sospecha que puede tener chinches en el cuerpo. “Báñense. Eso resolverá el problema”, dijo Choe.
“Por supuesto, las chinches que estén en la habitación o en la cama requerirán otros métodos de control”.
Traducción de Leticia Zampedri







Bookmark popover
Removed from bookmarks