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Qué cambios sencillos pueden prevenir más de la mitad de los casos de demencia

Los investigadores piden enfoques personalizados y participativos para abordar los riesgos

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Según un nuevo estudio, aumentar la actividad física, dejar de fumar y superar el aislamiento social pueden reducir el riesgo de demencia en más de la mitad de los casos de esta afección neurológica en todo el mundo.

Aunque las campañas de concientización sobre la salud para la prevención de la demencia llegan a un público amplio, solo generan cambios limitados en el comportamiento, según investigadores de la Universidad Curtin en Australia.

Por ello, llevaron a cabo un nuevo estudio para analizar las campañas y los programas de salud pública en ocho países.

“Todavía existe la creencia generalizada de que la demencia es una parte inevitable del envejecimiento, lo cual no es cierto”, afirmó Blossom Stephen, una de las autoras del estudio publicado en The Lancet Health Longevity.

Y agregó: “Pero incluso cuando las personas son conscientes de los riesgos, barreras como el tiempo, el costo y la motivación pueden impedirles realizar cambios en su estilo de vida”, dijo el Dr. Stephen.

Quienes asistieron participan en “Lincoln Center Moments”, un programa basado en interpretaciones artísticas, el primero de su clase, creado específicamente para personas con demencia
Quienes asistieron participan en “Lincoln Center Moments”, un programa basado en interpretaciones artísticas, el primero de su clase, creado específicamente para personas con demencia (AFP vía Getty Images)

Los resultados mostraron una clara brecha entre lo que la gente sabe y lo que hace.

Proporcionan más evidencia sobre la relevancia de factores de riesgo modificables específicos para la demencia.

“Hasta el 45 % de los casos de demencia están relacionados con factores modificables que podemos cambiar, como nuestro estilo de vida, estado de salud y entorno”, afirmó Mario Siervo, uno de los autores del estudio.

“Pero no basta con informar a la gente sobre cuáles son esos riesgos; las campañas de concienciación son importantes, pero por sí solas rara vez conducen a un cambio de comportamiento significativo o duradero”, afirmó el Dr. Siervo.

En el estudio, los científicos hicieron un seguimiento a casi 500.000 adultos durante más de una década.

Descubrieron que las personas con baja fuerza muscular y exceso de grasa corporal, lo que se conoce como obesidad sarcopénica, tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia.

Pero la obesidad por sí sola no se asoció con un mayor riesgo de demencia si se conservaba la fuerza muscular.

Quienes asistieron participan en “Lincoln Center Moments”, un programa basado en interpretaciones artísticas, el primero de su clase, creado específicamente para personas con demencia
Quienes asistieron participan en “Lincoln Center Moments”, un programa basado en interpretaciones artísticas, el primero de su clase, creado específicamente para personas con demencia (AFP vía Getty Images)

Esto indica que la fuerza muscular y la composición corporal desempeñan un papel importante en el riesgo de demencia, lo que sugiere que los enfoques de prevención dirigidos a estos cambios pueden ser útiles.

Los científicos advirtieron que otros factores de riesgo, como la pérdida de audición en la mediana edad, el colesterol alto, la depresión, la hipertensión, la inactividad física, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, el aislamiento social en la vejez, la pérdida de visión no tratada y la exposición a la contaminación del aire, también pueden aumentar el riesgo de demencia.

Sin embargo, los investigadores advierten que la mera concientización puede no conducir a un compromiso a largo plazo por parte de las personas en riesgo.

En cambio, un enfoque más participativo, personalizado y centrado en la comunidad puede influir realmente en el comportamiento y reducir el riesgo de demencia, afirman.

“La intervención más prometedora combinó la evaluación de riesgos con la educación estructurada, logrando una mejora del 26 % en el estado de los factores de riesgo modificables en un período de 3 años”, escribieron en el estudio.

Según los investigadores, algunos enfoques interactivos pueden ser consistentemente más efectivos para que las personas en riesgo realicen cambios específicos en su estilo de vida.

Estos incluyen programas de educación en línea, evaluaciones de riesgos personalizadas y programas impartidos por figuras locales de confianza a nivel comunitario.

“Dado que se prevé que las tasas de demencia aumentarán significativamente en las próximas décadas, la prevención es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos; pero para lograrlo, necesitamos replantearnos cómo comunicamos el riesgo y cómo ayudamos a las personas a actuar en consecuencia”, dijo el Dr. Stephan.

Traducción de Olivia Gorsin

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