Una misteriosa cueva en España podría convertirse en uno de los sitios culturales más importantes del mundo
La cueva ha sido un lugar de importancia ritual o religiosa desde hace al menos 24.000 años
Un equipo de arqueólogos investiga una misteriosa cueva situada en una zona remota de España, cuyos hallazgos sugieren que podría ser uno de los sitios de mayor importancia cultural del mundo.
En su interior se encuentra un lago subterráneo que, según los investigadores, casi con toda seguridad fue considerado sagrado en la antigüedad. Las evidencias también indican que la cueva tuvo una función ritual o religiosa en distintos períodos a lo largo de al menos 24.000 años, lo que la situaría entre los lugares sagrados con una historia de uso más extensa del mundo.
Hace unos 24.000 años, y de nuevo hace unos 16.000, las comunidades de la Edad de Piedra crearon arte rupestre con fines rituales en sus paredes. Más tarde, entre 7.500 y 3.500 años atrás, los pueblos del Neolítico y la Edad de Bronce también utilizaron la cueva, aunque se desconoce con qué propósito.
Durante la Edad de Hierro, en especial entre los siglos V y III a. C., el lugar parece haber tenido una función religiosa, como sugiere el hallazgo de unos 200 cálices de cerámica que podrían haberse utilizado en ceremonias.
Ya en la época romana, hace unos 2.000 años o incluso antes, la cueva habría sido escenario de rituales relacionados con las mujeres, quizás destinados a favorecer su salud y fertilidad. Los arqueólogos han encontrado numerosas inscripciones religiosas y, el año pasado, descubrieron nuevas ofrendas en un santuario de ese período ubicado en su interior.
Entre los objetos recuperados figuran un brazalete, dos anillos y varios husos, instrumentos que las mujeres utilizaban en la antigüedad para hilar fibras textiles. Los investigadores creen que estas piezas podrían estar vinculadas con las ceremonias que se celebraban en el lugar.
La relación de la cueva con las mujeres parece haberse mantenido durante siglos. De hecho, las investigaciones revelaron que, al menos desde el siglo XVIII y probablemente desde mucho antes, los habitantes de la zona la conocían como “Cova de les Dones” (Cueva de las Mujeres).
Incluso a principios del siglo XX, el lugar parece haber sido escenario de rituales relacionados con la consumación del matrimonio. Esto sugiere que la cueva conservó su importancia cultural a lo largo de miles de años, aunque las prácticas y creencias asociadas con ella cambiaron con el tiempo.

La cueva, situada en lo alto de los escarpados acantilados de piedra caliza de un cañón remoto, a unos 64 km al suroeste de Valencia, estuvo vinculada a rituales relacionados con las mujeres durante la época romana, probablemente desde la Edad de Hierro, y también en tiempos más recientes. Esta relación a lo largo de distintas épocas sugiere que la tradición pudo haberse mantenido durante los períodos posromano, medieval y los primeros siglos de la Edad Moderna.
Sin embargo, la importancia ritual o religiosa de la cueva se remonta mucho más atrás, como demuestra el arte rupestre hallado en su interior, con pinturas de hasta 24.000 años de antigüedad. Entre las representaciones más antiguas se encuentran 11 caballos, cinco ciervas, cuatro ciervos, cuatro grandes vacas salvajes, una cabra montés y otros dos animales que todavía no han podido identificarse. También se han descubierto más de 80 símbolos abstractos, entre ellos rectángulos y líneas rectas y onduladas, cuyo significado sigue siendo un misterio.
Los arqueólogos también encontraron una pieza de joyería del Paleolítico: un colgante de piedra perforada que había sido colocado deliberadamente frente a uno de los paneles pintados. Los investigadores creen que casi con toda seguridad se trataba de una ofrenda ritual, posiblemente dedicada al espíritu de un lugar, un animal o un antepasado.
Pero los hallazgos no se limitan a las pinturas y los objetos ceremoniales. En el interior de la cueva también se descubrieron unas estructuras aún más inusuales, construidas con fragmentos de estalactitas y estalagmitas rotas de manera intencional. Estas formaciones incluyen círculos, plataformas, senderos e incluso pequeñas escaleras.
Se cree que las estructuras podrían tener unos 24.000 años de antigüedad, al igual que las pinturas rupestres, aunque los investigadores no descartan que sean todavía más antiguas.

La mayor parte de las evidencias arqueológicas sobre la posible relación de la cueva con la fertilidad humana data de la época romana. Hasta ahora, los investigadores han identificado al menos 120 inscripciones, aunque solo han logrado traducir unas pocas. La mayoría de las que se han descifrado fueron realizadas por mujeres y están dedicadas a una diosa romana conocida como Domina (Nuestra Señora) o “Malaci”, que podría ser su nombre o título.
En la antigua Roma, el título honorífico de domina solía utilizarse para referirse a Bona Dea (“la buena diosa”), una deidad vinculada con la fertilidad y la salud femenina. Su principal santuario, ubicado en Roma, también se encontraba en una cueva con agua considerada sagrada. Además, recibía el título de Feminea Dea, que significa “la diosa de las mujeres”.
El significado de “Malaci”, por su parte, sigue siendo un misterio. Podría ser el nombre de la diosa, es decir, “la Dama Malaci”, o una referencia al antiguo nombre de la cueva en una lengua local hoy casi desaparecida. En ese caso, significaría “la Dama de Malaci”. Tampoco se descarta que fuera un título o un atributo de la deidad.
Esta última posibilidad podría tener relación con la influencia de los fenicios, un pueblo de habla semítica procedente de Oriente Medio que se estableció en la región. Los fenicios utilizaban en ocasiones el término m'lakh, que se cree que se pronunciaba “malak”, para referirse a mensajeros divinos o a manifestaciones de una deidad que actuaban como intermediarias.

Otra posibilidad es que “Malaci” tenga una relación indirecta con mlaka, una antigua palabra del Mediterráneo occidental que podría pronunciarse “malaka” y que los etruscos utilizaban para referirse a votos sagrados u ofrendas rituales.
Más allá del origen o significado exacto de “Malaci”, lo que hace excepcional a esta cueva española es su extensa historia como lugar de importancia ritual y religiosa.
Con la posible excepción de un antiguo yacimiento aborigen australiano que conserva evidencias de una tradición ritual de 25.000 años, la Cueva de las Mujeres, en España, podría ser el lugar sagrado de uso recurrente más antiguo del mundo. Su historia como espacio ceremonial abarca un período más de diez veces mayor que el de las iglesias, sinagogas o templos hindúes más antiguos que se conocen.
“Lo que hace tan especial a Cova Dones es que se haya utilizado en repetidas ocasiones con fines rituales o ceremoniales durante al menos 24.000 años. Sus hallazgos arqueológicos del Paleolítico, la prehistoria tardía y la época romana son importantes por sí solos, pero, en conjunto, conforman un patrimonio de extraordinaria relevancia mundial que conserva evidencias de una serie de acontecimientos únicos”, explicó Aitor Ruiz Redondo, codirector de la investigación de Cova Dones y profesor de las universidades de Zaragoza y Southampton.
Traducción de Leticia Zampedri





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