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Los centros de datos crean “islas de calor” y elevan la temperatura hasta 9 °C, advierten investigadores

Unos 340 millones de personas viven hoy a menos de 10 kilómetros de un centro de datos, según investigadores

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Según una nueva investigación, la rápida expansión mundial de los centros de datos utilizados para impulsar la inteligencia artificial está generando “islas de calor de datos”, que elevan significativamente la temperatura del entorno cercano.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge determinó que estas grandes instalaciones pueden aumentar la temperatura de la superficie terrestre en un promedio de 2 °C, aunque en casos extremos el incremento podría alcanzar hasta 9,1 °C. De acuerdo con el análisis, este calentamiento localizado podría afectar a más de 340 millones de personas en todo el mundo.

Mientras la industria tecnológica acelera la construcción de centros a hiperescala, algunos con una superficie superior al millón de pies cuadrados, para satisfacer la creciente demanda de capacidad informática de la IA, los investigadores advierten que aún existe poca supervisión sobre su impacto ambiental.

“Todavía hay grandes lagunas en nuestra comprensión del impacto de los centros de datos, incluso a pesar del rápido aumento de su número”, señaló a CNN Andrea Marinoni, profesora asociada de la Universidad de Cambridge y coautora del estudio.

En cinco años, la energía necesaria para procesar datos podría superar el consumo total del sector manufacturero mundial
En cinco años, la energía necesaria para procesar datos podría superar el consumo total del sector manufacturero mundial (Copyright 2025 The Associated Press. All rights reserved)

A diferencia de investigaciones anteriores centradas en las emisiones de carbono o el consumo de agua, en este estudio, que aún no ha sido revisado por pares, los científicos analizaron el calor físico liberado por los sistemas de refrigeración de los servidores y los procesos de computación.

Para ello, examinaron 20 años de datos satelitales obtenidos por sensores de la NASA y los compararon con información de más de 6.000 centros de datos situados lejos de zonas urbanas densamente pobladas, con el fin de aislar el efecto de estas instalaciones de otros factores como la calefacción residencial o la industria pesada. Los resultados mostraron que el efecto de calentamiento no se limita a las inmediaciones de los edificios. De hecho, se registraron aumentos significativos de temperatura hasta a 10 kilómetros de distancia, con una intensidad comparable al fenómeno de “isla de calor urbana” que ocurre en grandes ciudades.

Los investigadores también observaron tendencias de calentamiento constantes a nivel global. Uno de los casos destacados fue la provincia española de Aragón, donde se registró un aumento de 2 °C, una anomalía en comparación con las zonas cercanas.

Un efecto similar se observó en la región del Bajío, en México, que en las últimas dos décadas ha registrado aumentos de temperatura de aproximadamente 2 °C, coincidiendo con la intensificación de la construcción de centros de datos.

En Brasil, los investigadores registraron aumentos aún mayores en la temperatura superficial, de hasta 2,8 °C, en los estados de Ceará y Piauí. Este calentamiento, concentrado alrededor de centros de servicios de inteligencia artificial en la ciudad de Teresina, fue considerado particularmente inusual para el clima de la región.

Estos hallazgos se producen en un contexto en el que se prevé que los centros de datos se conviertan en uno de los sectores con mayor consumo energético de la economía global. Según los investigadores, en un plazo de cinco años la electricidad necesaria para el procesamiento de datos probablemente “superará el presupuesto destinado a la fabricación” a nivel mundial.

Deborah Andrews, profesora emérita de diseño para la sostenibilidad en la Universidad London South Bank, señaló a CNN que, aunque la preocupación por el crecimiento de los centros de datos ha ido en aumento, esta investigación es la primera en centrarse específicamente en el calor que generan.

“La ‘fiebre del oro de la IA’ parece estar pasando por alto las buenas prácticas y el pensamiento sistémico”, afirmó. “El desarrollo avanza mucho más rápido que cualquier intento de establecer sistemas más amplios y sostenibles”.

Por otra parte, algunos expertos piden cautela. Ralph Hintemann, investigador principal del Instituto Borderstep, dijo a CNN que, aunque las cifras resultan “interesantes”, los efectos descritos “parecen muy elevados”. También señaló que las emisiones de carbono vinculadas a la generación de energía continúan siendo una preocupación más urgente.

Para combatir este calentamiento, los investigadores proponen varias soluciones. Entre ellas se incluyen software “consciente del carbono”, diseñado para que el entrenamiento de sistemas de IA consuma menos energía, así como nuevo hardware capaz de reciclar la electricidad en lugar de liberarla en forma de calor.

También mencionaron tecnologías de refrigeración pasiva, como los revestimientos de enfriamiento radiativo para edificios, que pueden reducir el consumo de energía destinado a la refrigeración entre un 8 % y un 20 %.

Marinoni declaró a CNN que espera que la investigación genere un debate más amplio sobre cómo desvincular el progreso tecnológico de la degradación ambiental.

“Todavía podría haber tiempo para considerar un camino diferente… sin afectar la demanda de IA”, afirmó.

Traducción de Leticia Zampedri

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