Haití enfrenta crisis de violencia sexual en medio de violencia de pandillas, advierte ONG

El número de casos de abuso sexual que se están tratando en una clínica en la capital de Haití se ha triplicado en los últimos cuatro años a medida que la violencia de las pandillas aumenta en el país caribeño, advirtió el miércoles una organización benéfica de salud.
Médicos Sin Fronteras se declaró "alarmado e indignado" por el abrumador nivel de violencia sexual y de género.
"La magnitud en la que los números han aumentado nos ha sorprendido", expresó en entrevista telefónica Diana Manilla Arroyo, jefa de misión del grupo en Haití. "No solo son los números, sino la gravedad".
Más de la mitad de los pacientes que están siendo tratados en la clínica Pran Men’m, que se abrió hace una década en Puerto Príncipe, fueron atacados por múltiples miembros de grupos armados, indicó la organización benéfica en un nuevo informe.
"Más de 100 individuos fueron atacados por 10 o más perpetradores a la vez", señaló, destacando un promedio de tres perpetradores por caso.
La clínica ha tratado a casi 17.000 pacientes en la última década, incluidos 2.300 solo en los primeros nueve meses del año pasado. Más de 350 de esos pacientes son niños y hombres, indicó MSF.
La demografía de los atacados también ha cambiado. Antes de 2022, la mitad de todos los casos en la clínica involucraban a pacientes menores de 18 años, en comparación con el 24% de hoy. El número de casos en el rango de edad de 50 a 80 años ha aumentado siete veces, según MSF.
Control y poder
Las pandillas controlan aproximadamente el 90% de Puerto Príncipe, y muchas recurren al abuso sexual para infundir miedo, dicen expertos.
El abuso ocurre durante secuestros, tomas territoriales y para controlar la ayuda humanitaria, según MSF.
"Los grupos armados están utilizando la violencia sexual para aterrorizar, controlar y subyugar a las comunidades", apuntó Manilla.
El informe citó a una mujer no identificada, de 53 años, quien dijo que fue violada por tres hombres lo suficientemente jóvenes como para haber sido sus hijos.
"Me golpearon y me rompieron los dientes", se la citó diciendo. "Después de violarme, también violaron a mi hija".
En particular riesgo están aquellos que viven en refugios improvisados, con la violencia de pandillas desplazando a un récord de 1,4 millones de personas en Haití en los últimos años, según las Naciones Unidas.
Una mujer de 34 años citada en el informe señaló que las mujeres jóvenes y los niños se mezclan en los refugios.
"Las madres se ven obligadas a permanecer cerca porque cuando una hija comienza a crecer, puede convertirse en víctima de violación en cualquier momento", relató.
Casi el 70% de las personas que buscaron ayuda entre enero y septiembre de 2025 después de haber sido abusadas sexualmente fueron desplazadas, según la ONU.
Mientras tanto, MSF dijo que su clínica está luchando por encontrar refugios dispuestos a aceptar pacientes, y señaló que las mujeres con hijos o aquellas que están embarazadas o necesitan atención médica a menudo son rechazadas.
"La falta de servicios disponibles deja a los sobrevivientes expuestos a los mismos riesgos que llevaron a su trauma inicial", aseguró MSF. "Sin refugio seguro ni opciones de reubicación, MSF da de alta a sus pacientes directamente de regreso a la pesadilla de la que vinieron, solo para verlos regresar otro día después de ser violados nuevamente".
"Puede ser difícil"
El miedo a denunciar casos de abuso sexual persiste debido al estigma y la falta de confianza en la policía y el sistema de justicia de Haití.
Otra razón para evitar la atención médica es preservar la propia vida; hay casos en que civiles han sido golpeados o asesinados por vigilantes si viven en un vecindario controlado por una pandilla, ya que automáticamente se les asocia con el grupo armado.
Desde 2022, la proporción de sobrevivientes que buscaron ayuda en la clínica Pran Men’m dentro de los tres días posteriores a su ataque se redujo a la mitad, de casi dos tercios a un tercio, según MSF. Como resultado, casi el 70% de ellos llegaron demasiado tarde para recibir profilaxis post-exposición para el VIH, aseveró el grupo.
Además, la proporción de pacientes que buscaron atención dentro de los cinco días posteriores a su ataque se redujo casi a la mitad, del 72% al 41%. Eso significó que casi el 60% de ellos perdieron la oportunidad de prevenir embarazos no deseados, dijo MSF.
Para combatir el estigma, una organización local sin fines de lucro se acerca a las mujeres utilizando artes, teatro y música, con sobrevivientes escribiendo y hablando en grupos focales sobre sus experiencias en un lugar seguro.
"Encuentran una manera de entender su propia realidad, sus propias experiencias", afirmó Pascale Solages, coordinadora del grupo feminista haitiano independiente Nègès Mawon. "Puede ser difícil", agregó.
MSF instó al gobierno de Haití a asignar más fondos para la atención médica gratuita y servicios para sobrevivientes de abuso sexual.
"Una medida inmediata y práctica que podría implementar es una línea directa operada por el gobierno las 24 horas del día, los siete días de la semana, para proporcionar orientación confidencial y conectar a los sobrevivientes con recursos críticos", expresó MSF.
"Muchos carecen de acceso a atención médica, están desplazados de sus hogares y enfrentan inmensas barreras para encontrar apoyo y reconstruir sus vidas", agregó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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