¿Adicto a las redes sociales? Así puedes desintoxicar tu cerebro y revertir 10 años de daño, según la ciencia
Incluso un breve periodo sin usar los teléfonos inteligentes puede marcar la diferencia, según demuestran las investigaciones
El estadounidense promedio pasa entre 4 y 5 horas al día en su teléfono móvil y, para muchos, es lo primero que miran al despertarse por la mañana y lo último que hacen por la noche antes de irse a dormir.
El dominio de las redes sociales sobre los estadounidenses se hace cada vez más evidente. El mes pasado, en un caso histórico en California, el jurado ordenó a los gigantes tecnológicos Meta y YouTube pagar $6 millones en concepto de daños y perjuicios a una joven, tras escuchar su testimonio sobre su adicción a las plataformas. En Nuevo México, un jurado en un caso emblemático que se procesó paralelamente al de California también determinó que Meta era perjudicial para la salud mental de los niños y les ordenó pagar $375 millones en concepto de daños y perjuicios por infringir la ley estatal de protección al consumidor.
Las empresas apelaron los veredictos, pero la victoria de los activistas en los tribunales, junto con las nuevas investigaciones científicas sobre los posibles daños del uso excesivo de las redes sociales, sugiere que la situación está cambiando.
Un estudio publicado el año pasado descubrió que una simple desintoxicación digital podría borrar de manera efectiva 10 años de deterioro cognitivo relacionado con la edad, además de mejorar la salud mental entre los 467 participantes.

En el estudio PNAS Nexus, los participantes bloquearon el acceso a internet de sus teléfonos mediante una aplicación durante dos semanas.
Aún podían realizar llamadas y enviar mensajes de texto desde sus teléfonos, y también acceder a internet desde otros dispositivos, como tabletas y computadoras portátiles. Esto se debe a que, según los investigadores, el uso del teléfono es “más compulsivo e irreflexivo” que el de una computadora, y los teléfonos interrumpen otras actividades sociales como cenar, dar un paseo o ver una película.
Los investigadores descubrieron que el tiempo promedio que los participantes pasaban en línea pasó de 314 minutos a 161 minutos, y al final de las dos semanas, informaron mejoras en el estado de ánimo, la atención sostenida y la salud mental.
“Para contextualizar estos efectos, el cambio en la capacidad de atención sostenida medida de manera objetiva es aproximadamente de la misma magnitud que el deterioro cognitivo asociado a la edad durante 10 años”, escribieron los autores del estudio.
Incluso entre los participantes que no lograron completar la desintoxicación digital de dos semanas, se observó una mejoría. “Así que no es necesario restringirse para siempre”, declaró a The Washington Post Kostadin Kushlev, uno de los autores del estudio y profesor asociado de psicología en la Universidad de Georgetown. “Incluso una desintoxicación digital parcial, aunque sea por unos días, parece funcionar”.
Noah Castelo, coautor del estudio y profesor asociado de la Facultad de Negocios de la Universidad de Alberta, añadió que la idea para la investigación surgió de su propia experiencia sobre cuánto interfería su teléfono móvil en su vida cotidiana.
“Estas tecnologías pueden interferir con actividades que de otro modo serían entretenidas, como cenar con amigos”, declaró al medio.

Otro estudio reciente descubrió que incluso un breve periodo sin usar los teléfonos inteligentes puede marcar la diferencia.
El estudio de Harvard, publicado en JAMA Network Open en noviembre, reveló que la ansiedad, la depresión y el insomnio disminuyeron en promedio entre los participantes que redujeron el uso de sus teléfonos inteligentes durante una semana.
Los investigadores señalaron que no todos se ven afectados de la misma manera, por lo que una clave para los científicos es identificar a los más vulnerables a las redes sociales, planteó al Post John Torous, profesor asociado y psiquiatra del personal de la Facultad de Medicina de Harvard y autor principal del estudio.
Las políticas de respuesta a los daños causados por las redes sociales varían entre estados y países. Esta semana, Massachusetts dio un paso más hacia la aprobación de un proyecto de ley que prohibiría a los menores de 14 años usar las redes sociales en el estado, mientras que Indonesia se convirtió en el último país en implementar una prohibición para los menores de 16 años.
“Para algunas personas, su uso es excesivo o insuficiente, y para otras es el adecuado. Es muy importante identificar a quién perjudica”, declaró Torous al medio.
Torous y su equipo están especialmente interesados en estudiar a quienes se comparan con los demás de una manera que les hace sentir peor, a las personas que tienen problemas para dormir y a quienes recurren al mundo en línea como mecanismo para sobrellevar la soledad.
Traducción de Olivia Gorsin







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