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Tu teléfono móvil está provocando secretamente brotes e irritación en tu piel: te explicamos cómo

Un vistazo a los posibles vínculos entre el uso del celular y los problemas de la piel

Lara Owen
(Getty Images)
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Para muchos, la búsqueda de una piel sana comienza y termina con una rutina meticulosa de limpiadores, sérums e hidratantes. Sin embargo, un objeto omnipresente en nuestra vida diaria, que manipulamos constantemente y que rara vez limpiamos, está socavando silenciosamente nuestros esfuerzos: el teléfono móvil. Al estar en contacto directo con la piel, este dispositivo se ha convertido en un factor importante, aunque a menudo subestimado, de irritación e incluso infección.

Los dermatólogos observan cada vez con mayor frecuencia un patrón distintivo entre los pacientes, denominado coloquialmente “acné telefónico”, aunque carece de un diagnóstico médico formal.

El doctor Munir Somji, director médico y fundador del centro de tratamiento británico DrMediSpa, explica que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, lo que conlleva una rápida acumulación de grasa, bacterias y residuos.

Según explica, “cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”. Esto, sumado al calor y la fricción generados por el dispositivo, puede irritar la barrera cutánea y contribuir a la aparición de brotes.

Por su parte, el doctor Derrick Phillips, dermatólogo consultor, ha presenciado casos similares en clínicas, especialmente durante la pandemia, cuando el uso de teléfonos aumentó considerablemente. Observó: “Algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, que generalmente coincidían con el lado en el que sostenían el teléfono.

Si bien los expertos coinciden en que es poco probable que los teléfonos sean la única causa del acné, sin duda pueden actuar como un factor agravante, especialmente para aquellos que ya son propensos a los brotes.

Los contaminantes que acechan en nuestras pantallas van mucho más allá de una vaga noción de “suciedad”. Somji detalla que “las pantallas de los teléfonos tienden a acumular grasa de la piel, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias cotidianas de las manos y las superficies”.

Las bacterias en tu teléfono también pueden causar inflamación e irritación
Las bacterias en tu teléfono también pueden causar inflamación e irritación (Alamy/PA)

Phillips añade que diversos estudios han identificado bacterias comunes de la piel, como Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, en dispositivos móviles, junto con células muertas de la piel y residuos ambientales. Dada la frecuencia con la que consultamos nuestros teléfonos y la poca frecuencia con la que los limpiamos, esta acumulación es inevitable. Es fundamental destacar que, a diferencia de muchos otros objetos cotidianos, los teléfonos suelen presionarse directamente contra la cara o manipularse con las manos que luego tocan el rostro, creando una vía directa para la transferencia de bacterias a la piel.

El impacto de un teléfono sucio va más allá de una imperfección ocasional. Somji destaca que “las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, y advierte que “algunas personas también pueden experimentar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva”. Phillips, asimismo, explica que se trata de una combinación de factores, no solo bacterias. Afirma: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión que se produce al sujetar el teléfono firmemente contra la mejilla pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”, creando un entorno propicio para los brotes. Investigaciones recientes también sugieren que la luz visible de onda corta emitida por las pantallas “puede influir en ciertas bacterias de la piel”, aunque su relevancia clínica aún está en estudio.

Los expertos afirman que limpiar tu teléfono móvil es fundamental, ya que en un solo día puede pasar por el transporte público y acabar en la cama
Los expertos afirman que limpiar tu teléfono móvil es fundamental, ya que en un solo día puede pasar por el transporte público y acabar en la cama (Alamy/PA)

Para quienes se preocupan por el cuidado de su piel, la solución para la higiene del teléfono es sencilla: la limpieza diaria. Somji aconseja: “Lo ideal es limpiar el teléfono todos los días, sobre todo si lo pones habitualmente contra tu cara”, o si te tocas la cara mientras lo usas.

El médico subraya que “incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”. También recomienda mayor precaución después de actividades como hacer ejercicio o usar el teléfono con maquillaje, ya que ambas situaciones pueden aumentar los residuos en la pantalla. Phillips coincide, y afirma que la limpieza diaria es la medida preventiva más eficaz contra la transmisión de bacterias. Esto no tiene por qué ser laborioso; una limpieza rápida con un producto antibacteriano al final del día puede brindar importantes beneficios a largo plazo.

Sin embargo, el método de limpieza es tan importante como su frecuencia. Según Somji, “el método más seguro suele ser un paño suave de microfibra con una pequeña cantidad de limpiador de pantallas a base de alcohol, o toallitas desinfectantes diseñadas para dispositivos electrónicos”.

Estos productos están formulados para eliminar las bacterias sin dejar residuos irritantes. Phillips advierte sobre el uso de productos de limpieza domésticos agresivos, explicando: “La lejía o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos que podrían irritar la piel”. En su lugar, añade, debemos optar por limpiadores específicos para dispositivos electrónicos, evitar rociar líquido directamente sobre el aparato y asegurarnos de que la pantalla esté completamente seca antes de usarla.

Los teléfonos no son los únicos contaminantes que solemos pasar por alto en nuestra vida diaria. Somji señala que “las fundas de almohada, las brochas de maquillaje, las toallitas faciales reutilizables, los auriculares, los sombreros e incluso las gafas pueden acumular grasa, bacterias y residuos de productos”. Phillips agrega a la lista de objetos que pueden contribuir a la transferencia de bacterias los teclados, las laptops e incluso los volantes de los vehículos. Ajustes sencillos, como lavar las fundas de almohada semanalmente, limpiar las brochas de maquillaje con regularidad y tener en cuenta todo lo que toca repetidamente la cara, pueden reducir significativamente la irritación y los brotes de acné.

En definitiva, un cuidado eficaz de la piel va más allá de los productos que aplicamos; abarca todo aquello con lo que nuestra piel entra en contacto.

Traducción de Sara Pignatiello

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