Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in

Jump to content
Opinión

La nueva “técnica de seducción” de la machosfera: no bañarse y dejar que el olor haga lo suyo

Chicos, lamento decepcionarlos, dice Esme Gordon Craig, pero saltarse una ducha no los hará irresistibles para las mujeres, sin importar lo que diga Internet.

Influencer de “looksmaxxing” Clavicular abandona de forma abrupta una entrevista con ‘60 Minutes’tras una pregunta “política” sobre Andrew Tate
Read in English

La machosfera nos ha dejado numerosas tendencias tóxicas que muchas mujeres observan con una mezcla de sorpresa e incredulidad. Está, por supuesto, la glorificación de influencers como Andrew Tate y también el looksmaxxing, una subcultura de internet en la que algunos jóvenes persiguen una apariencia perfecta —en especial una mandíbula más marcada— mediante métodos caseros que pueden llegar a ser peligrosos. Pero ahora, la búsqueda por convertirse en el “macho alfa” ideal parece haber alcanzado un nuevo nivel de absurdo. Chicas, prepárense: ¡el pheromone-maxxing ya está en el aire!

La tendencia, que ha ganado fuerza en TikTok, propone potenciar al máximo el supuesto “almizcle natural” del cuerpo. Para conseguirlo, algunos hombres dejan de ducharse y usar desodorante, llevan ropa impregnada de sudor e incluso beben su propia orina antes de una cita —sí, también me dio asco enterarme—. ¿La teoría detrás de todo esto? Que estas prácticas aumentan los “niveles naturales de feromonas” y los vuelven no solo más atractivos, sino supuestamente irresistibles para las mujeres.

Chicos, siento decepcionarlos. Sí, puede haber algo sexy en que tu novio regrese de correr acalorado y sudoroso. Pero es un atractivo muy específico, temporal y, sobre todo, basado en la certeza de que pronto se dará una ducha. Ni hablar de dejarlo acercarse a mis sábanas oliendo así. No es una fórmula mágica que pueda trasladarse a la vida cotidiana.

Durante las numerosas olas de calor de este verano, por ejemplo, ni una sola vez me sentí atraída por el olor de un hombre empapado en sudor en la línea Victoria del metro de Londres. Tampoco recuerdo con especial cariño los calcetines sudados de alguna expareja. En pocas palabras, potenciar las supuestas feromonas no te hace más sexy; solo hace que huelas peor. Un aroma corporal particular puede tener cierto atractivo, pero intensificarlo hasta volverlo insoportable no despertará más deseo. El sudor tiene un límite: cuando se cruza, deja de ser sexy.

Y, además, ¿cuál sería el objetivo a largo plazo? ¿Tener a hombres caminando por todas partes empapados en sudor y convencidos de que su olor corporal es un superpoder? ¿Se supone que esta es la nueva versión del “macho alfa” que debería entusiasmarnos? Más allá de ahorrar algo en la factura del agua, cuesta encontrarle ventajas a salir con alguien que considera su falta de higiene una herramienta de seducción. Sospecho que muchas mujeres pensarán lo mismo.

Pero hay otro aspecto de esta obsesión que me resulta aún más inquietante: la idea de que los hombres pueden encontrar una especie de atajo biológico para conquistarnos. Las feromonas aparecen casi como una poción de amor capaz de ocultar comportamientos como la infidelidad, la manipulación o el abandono. ¿De verdad creen que el olor de una supuesta hipermasculinidad evitará que descubramos sus rasgos menos atractivos?

Algunos incluso han encontrado cierto encanto en la tendencia. Argumentan que, de alguna manera, resulta curioso ver a los hombres esforzarse por atraer a una pareja del mismo modo en que las mujeres hemos soportado durante siglos innumerables exigencias sobre nuestra apariencia. Pero esa comparación pasa por alto lo más absurdo de esta moda: el pheromone-maxxing no exige hacer más, sino todo lo contrario. No lavarse, no asearse y, por supuesto, no ducharse.

Mmm... ¿alguien más sospecha que detrás de esta obsesión por “maximizar las feromonas” podría haber una excusa mucho más sencilla?

Traducción de Leticia Zampedri

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in