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Comentario

¿Es la pornografía tan degradante como la pinta Cassie en ‘Euphoria’?

Quizá sí existan maneras éticas y verdaderamente empoderadoras de producir contenido para adultos, pero el problema es que ‘Euphoria’ no siempre parece interesada en mostrar ese tipo de reflexión en personajes como Cassie. Escribe Nia Penny-Smith

Según un estudio publicado en 2020 sobre el consumo de pornografía entre mujeres, muchas participantes reconocen que este tipo de contenido suele reproducir miradas patriarcales sobre la sexualidad, aunque aun así lo utilizan como una vía para alcanzar placer
Según un estudio publicado en 2020 sobre el consumo de pornografía entre mujeres, muchas participantes reconocen que este tipo de contenido suele reproducir miradas patriarcales sobre la sexualidad, aunque aun así lo utilizan como una vía para alcanzar placer (HBO )

“Wof, wof”, le dice Sydney Sweeney a su prometido en pantalla en la nueva temporada de Euphoria, mientras aparece disfrazada de perrito, con una expresión aniñada y las mejillas exageradamente sonrojadas.

Según contó Sweeney, gran parte de esa versión desbordada de Cassie surgió de sus propias conversaciones con Sam Levinson, y fue ella misma quien impulsó el costado más extremo y obsesivo del personaje.

Sin embargo, incluso con ese contexto, ver a Cassie siendo llevada con una correa por el personaje de Jacob Elordi, en una escena escrita y dirigida por hombres, genera más incomodidad que provocación. Aunque hoy la hipersexualización suele presentarse como una forma de empoderamiento femenino, Euphoria parece moverse en un terreno mucho más ambiguo, donde las fantasías masculinas siguen marcando las reglas.

Esa sensación de estar presenciando la humillación íntima de alguien rara vez aparece en el contenido erótico producido desde una mirada femenina. En general, las creadoras suelen manejar otros códigos: menos fascinación por los fetiches extremos y una mayor preocupación por el consentimiento, los límites y la dimensión emocional del deseo.

Y ahí es donde aparece la pregunta de fondo: ¿en qué momento la exposición y monetización de la sexualidad femenina deja de ser una expresión de autonomía para convertirse en otra versión sofisticada de las viejas dinámicas patriarcales?

Sydney Sweeney protagoniza la tercera temporada de ‘Euphoria’
Sydney Sweeney protagoniza la tercera temporada de ‘Euphoria’ (HBO)

Según un estudio publicado en 2020 sobre el consumo de pornografía entre mujeres, muchas participantes reconocen que este tipo de contenido suele reproducir miradas patriarcales sobre la sexualidad, aunque aun así lo utilizan como una vía para alcanzar placer. En otras palabras, existe conciencia sobre los problemas éticos de la pornografía tradicional, pero también la sensación de que hay pocas alternativas reales para explorar el deseo y la sexualidad.

Esa desconexión es el eje del trabajo de Emma Richardson-Gerard, fundadora de las marcas de bienestar sexual Knude Society y For Play. Además de dirigir sus empresas, imparte talleres junto a una terapeuta sexual somática para ayudar a mujeres a reconectar con sus cuerpos y vivir su sexualidad con mayor libertad.

Según explica, tanto el consumo como la participación en la pornografía muchas veces forman parte de esa desconexión, sobre todo porque el porno convencional suele mostrar una versión del sexo muy alejada de la experiencia real. “Creo que la mayoría de las mujeres nunca vio representado su placer de una manera sana”, señaló. “Por eso no me sorprende que muchas terminen sintiéndose desconectadas de sus propios cuerpos”.

Desde su perspectiva, justamente por eso resulta fundamental elevar los estándares éticos dentro de la industria. “No se puede hablar de placer saludable sin hablar también de ética”, afirmó.

Una mirada similar comparte Erica Lust, fundadora de la plataforma de cine para adultos orientada al público femenino, Lust Cinema. En una entrevista con Indy100 en 2024, explicó que sus producciones parten de conversaciones abiertas sobre qué resulta cómodo y estimulante para los actores. Además, aseguró que trabajan con coordinadores de intimidad y priorizan un ambiente seguro y respetuoso en cada rodaje.

Lust también señaló que, antes de incorporar a una nueva persona al proyecto, hablan sobre el impacto que participar en la industria puede tener en su vida personal. “Una de las primeras preguntas que hacemos es: ‘¿Cómo crees que reaccionaría tu mamá ante esto?’”, comentó.

Todo esto abre una discusión incómoda, pero necesaria: quizá sí existan maneras éticas y verdaderamente empoderadoras de producir contenido para adultos, pero el problema es que Euphoria no siempre parece interesada en mostrar ese tipo de reflexión en personajes como Cassie.

Emma aclaró que no está en contra de la pornografía. “Si mañana se prohibiera todo el contenido para adultos, no desaparecería. Solo sería más difícil de regular”, explicó. “Creo que siempre va a existir, así que tiene más sentido intentar que sea lo más seguro y saludable posible, en lugar de dejarlo operar en las sombras sin ningún control”, agregó.

Desde esa perspectiva, tal vez Euphoria tenga al menos un mérito: obligar a discutir cómo se representan el deseo, el poder y la sexualidad femenina. Aunque también queda abierta otra pregunta: si la serie cuestiona esas dinámicas… o simplemente termina reforzándolas.

Sydney Sweeney vuelve a llevar al límite la vulnerabilidad y la hipersexualización de Cassie en la nueva temporada de ‘Euphoria’
Sydney Sweeney vuelve a llevar al límite la vulnerabilidad y la hipersexualización de Cassie en la nueva temporada de ‘Euphoria’ (HBO)

Según Emma, los aspectos más extremos de la pornografía fluctúan de manera similar al concepto de la ventana de Overton. A medida que la sociedad se vuelve cada vez más insensible a los extremos en el contenido para adultos, modificamos lo que se considera normal y lo que se considera radical, y en el proceso se regresa el equilibrio del poder a los hombres.

Emma también plantea que la mayoría de los sitios de pornografía convencional ya ni siquiera buscan contenido convencional, en parte al auge de la liberación femenina en plataformas como OnlyFans, que permiten a las mujeres monetizar su propia sexualidad, y eso ha llevado a que la ventana de Overton se desplace.

El asunto es que ahora, OnlyFans se convirtió en una fuente de explotación, porque esas mujeres tienen que perseguir cualquier tendencia que surja. En el caso de Cassie, la tendencia consiste en chupar sexualmente un chupón mientras tu empleada doméstica te graba para los Reels de Instagram.

En un momento del primer episodio de esta nueva temporada de Euphoria, Nate acusa a Cassie de ser una prostituta, como si eso fuera lo peor que una persona pudiera ser. Es curioso que no hubiera tanto debate cuando él estranguló a su novia de la prepa en la primera temporada.

De hecho, la idea de que el porno dirigido por mujeres es radicalmente diferente del trabajo sexual tradicional se refuerza cuando Cassie reacciona indignada ante la sugerencia de Nate de que OnlyFans y la prostitución son, ni siquiera remotamente, lo mismo. Una cosa es asquerosa, la otra es normal: el juicio depende de cómo decidan las mujeres mostrar su empoderamiento. Y por supuesto que Cassie se piensa entre las “no criticables”. La reconocida académica Bell Hooks dijo una vez que “el feminismo incluye a todos”.

Curiosamente, Sam Levinson, el creador de la serie, describe a Cassie como un personaje “astuto” y “ambicioso”. Es decepcionante darse cuenta de las expresiones de erotismo en las que las mujeres no están teniendo un empoderamiento real (sean o no personajes de televisión), y al sexualizar a Cassie hasta el punto de la humillación, no hay ambición, sino decisiones tontas.

Cassie no es real, pero los hombres que la crearon sí. En última instancia, nos recuerda que las mujeres son perseguidas constantemente por la mirada masculina y que, a veces, al intentar huir de ella, regresamos en un círculo vicioso al punto de partida.

Traducción de Leticia Zampedri y Michelle Padilla

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