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Antiguos registros chinos de eclipses solares revelan un sorprendente dato sobre la rotación de la Tierra

En ese momento, el Sol podría haber estado cerca de alcanzar el punto máximo de su ciclo de actividad, que dura aproximadamente 11 años

¿Cómo Funcionan Los Eclipses Solares?: La Ciencia Detrás De La Ocultación De Nuestra Estrella
¿Cómo funcionan los eclipses solares?: La ciencia detrás de la ocultación de nuestra estrella
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Una antigua crónica china sobre un eclipse solar ocurrido en el año 709 a. C. permitió descubrir nuevos detalles sobre cómo cambió la rotación de la Tierra a lo largo de miles de años.

El fenómeno, observado el 17 de julio de ese año, quedó registrado en los Anales de Primavera y Otoño, una crónica china compilada entre 200 y 300 años después. Según el documento, los astrónomos de la corte del Ducado de Lu, un estado vasallo de la dinastía Zhou, observaron que el Sol quedó completamente oculto por la Luna.

Aunque pueda parecer imperceptible, la Tierra no gira siempre a la misma velocidad. De hecho, hace unos 2.700 años, nuestro planeta giraba más rápido que en la actualidad. Desde entonces, su rotación se desaceleró de manera gradual, en parte debido al efecto de las mareas oceánicas provocadas por la atracción gravitatoria de la Luna.

La Luna oculta por completo el Sol durante un eclipse solar total visible en América del Norte
La Luna oculta por completo el Sol durante un eclipse solar total visible en América del Norte (AFP/Getty)

Sin embargo, el antiguo relato chino parecía contradecir los cálculos de la astronomía moderna. Al reconstruir la trayectoria del eclipse a partir de las estimaciones disponibles sobre la rotación terrestre, los científicos habían concluido que el fenómeno no debería haber sido visible como un eclipse total desde aquella corte.

Una posible explicación era que las coordenadas geográficas utilizadas para ubicar la antigua ciudad no fueran correctas. Por eso, un equipo de investigadores revisó su localización a partir de datos arqueológicos y logró reconstruir el eclipse con mayor precisión.

Según científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, esta corrección permitió obtener información valiosa tanto sobre la rotación terrestre como sobre la apariencia del Sol en aquella época.

“Esta corrección nos permitió medir con precisión la rotación de la Tierra durante el eclipse total, calcular la orientación del eje de rotación del Sol y simular el aspecto de su corona”, explicó el investigador Hisashi Hayakawa.

Por su parte, Mitsuru Sôma, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón y también autor del estudio, destacó que los nuevos datos permiten corregir errores geográficos de investigaciones anteriores.

“Este nuevo conjunto de datos corrige errores en las coordenadas utilizadas en estudios previos sobre la rotación terrestre. Además, mejora la precisión con la que podemos fechar y reconstruir acontecimientos astronómicos históricos”, señaló.

La investigación también pone de relieve la importancia que tenía la astronomía en la antigua China. Durante siglos, las distintas dinastías contaron con especialistas encargados de observar el cielo, ya que los fenómenos celestes poco habituales solían interpretarse como presagios.

De hecho, los investigadores encontraron otro relato del eclipse en el Hanshu (Libro de Han), una obra compilada unos siete siglos después. El texto contiene una descripción inusual del fenómeno que podría hacer referencia a la corona solar, la capa exterior de la atmósfera del Sol que puede observarse durante un eclipse total.

“Si esta interpretación es correcta, estaríamos ante una de las descripciones escritas más antiguas que se conservan de la corona solar”, afirmó Hayakawa, uno de los autores del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Las protuberancias solares se hacen visibles durante un eclipse solar total
Las protuberancias solares se hacen visibles durante un eclipse solar total (NASA vía Getty Images)

Este posible testimonio histórico también podría ayudar a reconstruir la actividad del Sol en aquel momento.

Nuestra estrella atraviesa ciclos de actividad de aproximadamente 11 años, durante los cuales aumentan y disminuyen tanto la cantidad de manchas solares como la intensidad de su actividad magnética. Sin embargo, en ocasiones experimenta períodos prolongados de actividad reducida, conocidos como grandes mínimos solares.

Uno de ellos fue el llamado Gran Mínimo Neoasirio, que se extendió aproximadamente entre los años 808 y 717 a. C.

Según los investigadores, la posible descripción de la corona solar durante el eclipse del año 709 a. C. coincide con un período en el que el Sol ya habría retomado sus ciclos habituales de actividad.

En particular, los detalles sobre la estructura de la corona sugieren que existía una actividad magnética considerable, lo que indicaría que nuestra estrella podría haber estado cerca del punto máximo de su ciclo de 11 años.

“Al combinar estos registros tan detallados con métodos computacionales modernos y evidencia histórica, podemos descubrir nueva información sobre nuestro planeta y nuestra estrella tal como eran hace miles de años”, explicó Meng Jin, autora del estudio e investigadora del Laboratorio de Astrofísica Solar de Lockheed Martin.

Traducción de Leticia Zampedri

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