¿Comida hecha con impresoras 3D? La tecnología que podría transformar los supermercados en los próximos años
Nutricionistas analizan los alimentos de origen vegetal elaborados con impresoras 3D y explican qué implicaciones podrían tener para la alimentación
Los consumidores estadounidenses pronto podrían encontrar alimentos impresos en 3D en los supermercados, aunque todavía existen dudas sobre su valor nutricional.
Steakholder Foods, una empresa tecnológica israelí que utiliza impresoras 3D para elaborar productos alternativos a la carne y el pescado a base de ingredientes vegetales, anunció en septiembre que comenzaría a comercializar su marca Perfecta en establecimientos del noreste de Estados Unidos.
La línea incluye alternativas vegetales a la pechuga de pollo, el filete mignon y los cortes de carne veteada, además de hamburguesas de salmón y pescado blanco. Según la compañía, estos productos se elaboran mediante tecnología avanzada de impresión 3D, con una combinación de ingredientes vegetales y cultivados y técnicas culinarias diseñadas para reproducir el sabor, la textura y otras características de la carne tradicional.
Los alimentos impresos en 3D pueden tener sabores similares a los de otros productos, ya que se elaboran con ingredientes habituales. La principal diferencia está en su textura y apariencia, pues esta tecnología permite a los fabricantes y chefs crear formas y estructuras difíciles de conseguir con los métodos convencionales.
“Las empresas buscan ofrecer texturas y formas novedosas que no pueden obtenerse mediante los procesos tradicionales de extrusión. Por eso, el principal atractivo para los consumidores es la originalidad de los alimentos impresos en 3D”, explicó a The Independent Bryan Quoc Le, científico especializado en alimentos.

Steakholder Foods aseguró en un comunicado de prensa que busca superar algunos de los principales obstáculos que enfrentan los alimentos de origen vegetal para atraer a los consumidores, como el sabor, la textura y la posibilidad de reproducir “la experiencia auténtica de disfrutar de un corte entero de carne”.
Aunque la empresa anunció su llegada al mercado estadounidense, no precisó en qué establecimientos estarán disponibles sus productos. Además, llama la atención que los empaques de Perfecta no indiquen que se elaboran mediante impresión 3D.
En general, las alternativas vegetales a la carne, como Beyond Beef y los sustitutos del pollo que ganaron popularidad en los últimos años, pueden formar parte de una alimentación saludable. De hecho, expertos de Harvard señalan que estos productos ofrecen un perfil nutricional más favorable que el de la carne roja.
Sin embargo, todavía existen dudas sobre los beneficios y riesgos de sus versiones impresas en 3D. Según explicó a The Independent Megan Wroe, nutricionista del Providence St. Jude Medical Center, esta tecnología es relativamente nueva y aún hay pocos estudios sobre sus posibles efectos en la salud.
“Las pocas investigaciones disponibles muestran que es posible controlar bastante bien los macronutrientes, como las proteínas, las grasas y la fibra, en los alimentos impresos en 3D. Sin embargo, todavía no existe un consenso sobre los micronutrientes, como las vitaminas y los minerales, ni sobre cómo se reproducen en estos productos”, señaló Wroe.

Perfecta explica en su sitio web que sus productos están elaborados con “proteínas vegetales de alta calidad, como la soja y los guisantes, grasas naturales y diversos potenciadores del sabor para conseguir una textura y un sabor similares a los de la carne. Nuestros productos de carne cultivada también incorporan células cultivadas para reproducir las características de la carne tradicional”.
Aunque muchos alimentos impresos en 3D contienen ingredientes similares a los de otras alternativas vegetales a la carne, Quoc Le explicó que el proceso de impresión puede requerir el uso de aditivos.
“Antes existía cierto interés en imprimir alimentos en 3D con ingredientes como pasta, chocolate o azúcar, que son bastante básicos y tienen la consistencia necesaria para mantener su forma durante la impresión. Sin embargo, en productos como la carne de origen vegetal, puede ser necesario incorporar aditivos para garantizar que el material resista el proceso”, señaló el especialista.
Precisamente, una de las principales preocupaciones de Wroe sobre los productos impresos en 3D, como los de Perfecta, es la presencia de ingredientes ultraprocesados.
“Al revisar las etiquetas de algunos productos cárnicos impresos en 3D, encuentro principalmente harina de soja, aceite de colza, otros aceites, aglutinantes y saborizantes. Aunque su contenido de macronutrientes parece bastante bueno, suelo recomendar a mis pacientes que eviten estos ingredientes porque no aportan micronutrientes de calidad”, explicó la nutricionista.
Pese a estas dudas y a que la investigación sobre los alimentos impresos en 3D todavía está en sus primeras etapas, Wroe señaló que ciertos grupos de personas podrían beneficiarse de su llegada a los supermercados.
Pese a sus reservas sobre el valor nutricional de estos productos, Wroe reconoció que la impresión 3D de alimentos podría ofrecer ventajas para determinados grupos.
“Puedo afirmar con seguridad que las personas con disfagia son uno de los grupos que más pueden beneficiarse de los alimentos impresos en 3D”, señaló la nutricionista, en referencia a quienes tienen dificultades para tragar.
Para estas personas, la tecnología podría significar una mejora en su alimentación, ya que permitiría crear comidas con una apariencia y textura más parecidas a las de los alimentos convencionales, sin tener que recurrir siempre a sopas o purés. Según Wroe, esto contribuiría a mejorar su experiencia al comer y su bienestar.
Otra posible ventaja sería facilitar el acceso a ciertos nutrientes en comunidades donde resulta difícil conseguir alimentos saludables.
Sin embargo, la especialista insistió en que estos beneficios no justifican recomendar los productos impresos en 3D a toda la población.
“Salvo en el caso de personas con disfagia o con grandes dificultades para acceder a los alimentos, no creo que nadie necesite incluir alimentos impresos en 3D en su dieta”, advirtió.
“Sigo teniendo serias dudas sobre el valor nutricional de estos productos ultraprocesados y, hasta ahora, no encontré estudios que me den suficiente confianza para recomendarlos como parte habitual de una dieta equilibrada”.
Por ahora, Perfecta no precisó dónde estarán disponibles sus productos en Estados Unidos. The Independent se comunicó con la compañía para obtener más información.
Traducción de Leticia Zampedri





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