Emmy 2026: Matthew Rhys hace historia, pero ni Taylor Swift consigue salvar una ceremonia marcada por el desencanto
Ni siquiera la aparición estelar de Taylor Swift en un sketch pregrabado logró salvar una ceremonia irregular, con pocos momentos de humor y demasiados interludios musicales, escribe Kevin E. G. Perry
Bueno, al menos Matthew Rhys tuvo una buena noche. El actor galés de 51 años se convirtió en la primera persona en la historia de los Emmy en ganar dos premios de actuación en distintas categorías principales durante una misma ceremonia, gracias a dos papeles que poco tenían en común: un magnate inmobiliario psicópata en La bestia en mí y un alcalde maltratado en La maldición de Widow's Bay. Uno le permitió desplegar toda su intensidad y el otro, su talento para la comedia, pero ambos confirmaron su extraordinaria versatilidad y la sutileza de sus interpretaciones. Quienes vieron The Americans, que también le valió un Emmy, ya sabían que Rhys podía considerarse uno de los mejores actores de la actualidad; ahora tiene dos galardones más que lo demuestran.
Los dos triunfos de Rhys, que celebró con breves frases en galés, fueron los momentos más destacados de una ceremonia que con demasiada frecuencia resultó insípida y poco inspirada. La presentadora Mariska Hargitay apenas consiguió salir airosa de la apertura con una extravagante versión de ‘I Love Rock ’n Roll’, de Joan Jett, transformada en ‘I love TV screens’, aunque cada número musical que llegó después resultó aún más difícil de digerir.
Hargitay incluso reclutó a Taylor Swift, con quien comparte su afición por los New York Knicks, para participar en un sketch pregrabado que, como muchos de los chistes de la presentadora, hacía referencia a sus 27 años en La ley y el orden: Unidad de Víctimas Especiales. Curiosamente, aquel sketch con Swift, que no provocó demasiadas risas, fue uno de los pocos momentos de la noche en los que Hargitay no se puso a cantar.
Hargitay nunca pareció del todo cómoda en un papel más propio de una comediante de monólogos, por lo que quizá resulte injusto atribuirle demasiada responsabilidad por la falta de chispa de la ceremonia. Pero cuando Stephen Colbert, al recibir el último Emmy que ganará su ya desaparecido programa nocturno en la categoría de mejor serie de variedades, reveló que sus antiguos guionistas habían escrito los chistes de la gala de este año, aquello sonó más a acusación que a elogio. Después de todo, ¿a quién se le ocurrió poner un discurso sobre que “todos venimos de orígenes humildes” en boca de la hija de Jayne Mansfield?
El momento más divertido de la gala lo protagonizó John Mulaney, quien subió al escenario para entregar a Noah Wyle el premio a Mejor Actor de Drama por The Pitt y aprovechó sus pocos minutos frente al público para lanzar una divertida reflexión sobre lo que significa ser un “hombre de verdad”. Su intervención llevó a muchos espectadores a pedir que fuera el encargado de conducir futuras ediciones de los Emmy.
Aunque Rhys fue el gran triunfador de la noche (Mulaney aparte), sus victorias llegaron en medio del dominio de La maldición de Widow's Bay en las categorías de comedia. Stephen Root y Kate O’Flynn, originaria de Bury, obtuvieron merecidos premios por sus actuaciones de reparto, a los que se sumó el galardón a mejor guion para la creadora de la serie, Katie Dippold. Con el rodaje de la segunda temporada previsto para principios del próximo año, la producción de Apple TV+ podría seguir cosechando premios en futuras ediciones de los Emmy.
Jean Smart, por ejemplo, seguramente agradecerá que La maldición de Widow's Bay no tuviera una protagonista femenina. Sin esa competencia, la estrella de Hacks ganó su quinto Emmy consecutivo por su extraordinaria interpretación de la comediante Deborah Vance. Y, sin ánimo de presumir, en 2021, incluso antes de que se anunciaran las nominaciones, predije que el personaje le valdría un Emmy a Smart. Con el final de la serie este año, se convirtió en la segunda intérprete en ganar un Emmy por cada temporada de una misma producción, después de que Bill Cosby consiguiera lo mismo por las tres temporadas de I Spy, entre 1966 y 1968. Una de las pocas ocasiones en las que resulta conveniente compartir un récord con Cosby.
En las categorías de drama, The Pitt mantuvo su dominio, mientras que Rhea Seehorn obtuvo una merecida victoria por su trabajo en Pluribus, después de años en los que sus extraordinarias interpretaciones en Better Call Saul no recibieron el reconocimiento de los Emmy. Sally Field, por su parte, se llevó su cuarto premio por el singular drama sobre pulpos Criaturas luminosas, una victoria que el público celebró con entusiasmo.
Como era de esperar, La maldición de Widow's Bay cerró la noche con el premio a mejor comedia. Los Emmy demostraron tener buen criterio para elegir a sus ganadores, aunque bastante menos para hacer entretenida la ceremonia. Los premios fueron merecidos; los chistes, no tanto. Como dijo Rhys: “Diolch yn fawr iawn”. Muchas gracias, de verdad.
Traducción de Leticia Zampedri



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