‘El agente secreto’: la aspirante brasileña al Oscar destaca con la mejor actuación del año
En la audaz excavación del Brasil de la dictadura militar que propone Kleber Mendonça Filho, Wagner Moura firma un papel de Oscar
En la década de 1970, en Recife, Brasil, la figura de una “pierna peluda” se convirtió en leyenda urbana, impulsada deliberadamente por la prensa como chivo expiatorio para encubrir la violencia de la policía militar. Esa figura reaparece en la potente aspirante brasileña al Oscar El agente secreto. En la película, una extremidad desmembrada es extraída del vientre de un tiburón y cobra vida de manera grotesca: un asesino con conciencia propia, animado con un stop-motion deliberadamente tosco, que salta por las calles con sed de venganza y aterroriza a los vecinos. Desde luego, no se trata de un thriller político convencional.
La exploración de Kleber Mendonça Filho sobre el Brasil bajo la dictadura militar oscila entre la alucinación y la ficción pulp (o relato de tono sensacionalista), con una mezcla de violencia de spaghetti western, suspenso hitchcockiano y comedia de terror mordaz. La historia transcurre durante el carnaval de 1977 en Recife, donde un hombre llega en un Volkswagen Beetle amarillo brillante mientras asesinos aficionados acechan en las sombras; al mismo tiempo, el cine local proyecta Tiburón ante una población ya inquieta por las crónicas de prensa sobre la supuesta pierna asesina.
El hombre del Beetle es Marcelo, un investigador científico que se cruzó con el ministro equivocado y ahora tiene asesinos a sueldo tras sus pasos; por ello, vive en constante huida. Wagner Moura lo encarna con el magnetismo de un galán clásico, elegante y firme ante el peligro. Además, aún de luto por su esposa Fátima, cuya muerte lo persigue, Marcelo se refugia en una casa de seguridad administrada por Dona Sebastiana (Tânia Maria), una operadora de la resistencia de principios inquebrantables y voz curtida por el whisky, que ofrece amparo a perseguidos y gestiona nuevas identidades. Su hijo pequeño, Fernando (Enzo Nunes), que permanece con sus abuelos, dueños de un cine, es su única razón para seguir adelante. Por eso, cuando Sebastiana le consigue trabajo en una oficina de archivos gubernamentales —una ironía evidente—, Marcelo acepta mientras rastrea indicios sobre su madre desaparecida e intenta pasar desapercibido. Sin embargo, los sicarios se acercan y el capitán de policía corrupto con quien beben conoce con precisión su paradero.
Moura, estrella de Narcos de Netflix y de la cada vez más premonitoria Guerra civil , de Alex Garland, ganó el premio a mejor actor en Cannes por este papel y además está nominado al Oscar; no sorprende. En efecto, con una interpretación contenida, alterna entre lo melancólico y lo seductor, mientras el duelo y la paranoia avanzan bajo una compostura casi sobrenatural, aunque sin llegar a estallar. A su alrededor, asimismo, destacan intérpretes que capturan la atención. Por un lado, Maria impone una autoridad áspera, marcada por una sabiduría curtida entre cigarrillos; por otro, Udo Kier, fallecido a finales del año pasado, aparece en un cameo breve pero contundente como sastre y sobreviviente del Holocausto.

Mendonça, cuyo desquiciado western distópico Bacurau ganó el Premio del Jurado en Cannes en 2019, trabaja aquí en la cima de su talento. En esta ocasión, El agente secreto late con calor y color: los rojos del carnaval se funden con los dorados de la costa, mientras el sol brilla sobre la carrocería reluciente de un Beetle y sobre los rostros sudorosos; así, cada encuadre respira verano. Como resultado, la película deslumbra y vuelve tangible e inmediato el Recife de la dictadura. A la vez, Mendonça se detiene en los detalles de época con una precisión que transporta: máquinas de escribir manuales protegidas con fundas plásticas contra el polvo, cabinas telefónicas en forma de burbuja que parecen salidas de una fantasía modernista y marquesinas de cine desvaídas que anuncian La profecía. Asimismo, las salas —tema de su documental de 2023, Retratos fantasmas— también funcionan como refugios de la resistencia.
Con sus 160 minutos, la película coquetea con la indulgencia; sin embargo, avanza con libertad de una escena a otra, impulsada tanto por la energía de la cámara de Mendonça como por una actuación que coloca a Moura en la primera línea. Hacia el final, además, saltamos al presente: mientras archivistas revisan cintas antiguas, entendemos que la historia de Marcelo ha sido preservada a lo largo de generaciones. Así, la apuesta resulta ingeniosa y audaz, pues pocos thrillers este año se atreverán a arriesgar tanto, y menos aún lograrán que funcione con tanta fuerza.
Director: Kleber Mendonça Filho. Reparto: Wagner Moura, Tânia Maria, Enzo Nunes. Clasificación B/PG-13, 160 minutos.
‘El agente secreto’ estará en los cines a partir del 20 de febrero
Traducción de Leticia Zampedri




Bookmark popover
Removed from bookmarks