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Entrevista

‘No nos moverán’ llega a Hulu: el director Pierre Saint-Martin defiende el cine independiente en la era del ‘streaming’

A propósito del estreno en la plataforma estadounidense, el director de ‘No nos moverán’ reflexiona con Michelle Padilla sobre la herencia emocional que deja una tragedia, la importancia de reír en momentos difíciles y la nueva oportunidad del cine independiente en la era del ‘streaming’

Head shot of Michelle Padilla
Luisa Huertas interpreta a Socorro, una mujer atrapada en el dolor de la tragedia de Tlatelolco, en ‘No nos moverán’
Luisa Huertas interpreta a Socorro, una mujer atrapada en el dolor de la tragedia de Tlatelolco, en ‘No nos moverán’ (Pimienta Films)

El auge de las plataformas de streaming desencadenó una serie de cambios que hoy dejan a la industria replanteándose su futuro: desde la conversación (cada vez más frecuente) sobre una posible fusión entre Netflix y Warner Bros., hasta el debate que predomina entre la audiencia: ¿sigue valiendo la pena la experiencia de ver una película en la gran pantalla o conviene quedarse en casa y explorar un catálogo sin pagar boletos ni golosinas a precios excesivos?

En ese contexto, parece haber un consenso, entre el público y parte de los propios profesionales, de que se avecina un desastre y de que podríamos estar presenciando la extinción del cine. Del otro lado del cristal, sin embargo, hay quienes leen el momento con optimismo y defienden que no es el final, sino una transformación. Uno de ellos es el director mexicano Pierre Saint-Martin.

Saint-Martin se dio a conocer con No nos moverán, su ópera prima de 2024: una película independiente que le ha valido reconocimientos como el premio Ariel, además de varios galardones en su paso por festivales, y que también figura como una de las contendientes para representar a México en los Oscar 2026. En términos “mercadotécnicos” y financieros (como suele medirse hoy el “éxito” de una cinta), el proyecto no parecía predestinado a llegar muy lejos: una producción de menos de $500,000, filmada en blanco y negro, protagonizada por una actriz de mayor edad y, además, el debut de un director nuevo.

Contra todo pronóstico, No nos moverán acaparó la atención del público y de la industria, y ahora llega a la plataforma estadounidense Hulu. En el marco de ese estreno, Pierre habló sobre las emociones que detonó esta película de raíz autobiográfica, la herencia emocional que recae en la familia, la importancia de reír en los momentos difíciles y su visión, abiertamente positiva, de la revolución que vive hoy el cine.

“Que la gente quiera reconciliarse después de verla… eso me conmueve”
“Que la gente quiera reconciliarse después de verla… eso me conmueve” (Pimienta Films)

Desde que concebiste la historia, la estrenaste y ahora que has ganado premios, ¿qué tipo de liberación ha significado para ti y tu familia?

Pierre: Todo lo que me ha ofrecido esta película no ha sido más que bondades y cosas bellas, oportunidades y pues también un futuro diferente de quién era yo antes a quién soy yo ahora en términos profesionales. También en términos humanos, porque me ha enseñado muchas cosas humanas importantes.

Mi familia está muy feliz. Mi familia cinematográfica también está muy feliz. Todos estamos muy contentos con todos los logros, todos los lugares a donde hemos llegado y las personas que se han unido. Creo que es una película que también trae mucha unidad a la gente que la ha podido ver, le convoca a eso.

La verdad para mí es el principal objetivo, que las personas que vean la película sientan, como me lo han dicho varias veces y me ha dado mucho gusto, que luego tienen ganas de hablar con alguien con quien se han peleado. Y eso me conmueve mucho porque es como una idealización de lo que puede hacer el arte.

Seré un poco honesto: sé que es entretenimiento y sé que es negocio, sé que son muchas cosas, pero para mí se trata un poco de sí aportarle algo a una conversación, a una persona, como para mí lo ha hecho el cine. El cine siempre me brindó eso, siempre me dio herramientas para reflexionar mi vida y ver a los demás de una manera diferente.

Que ahora esté en Hulu, en lo de las plataformas, y que esté digamos para todo Estados Unidos, la verdad, es un premio, es un gusto enorme. Estoy muy emocionado y ansioso.

La herencia emocional: cuando el pasado predomina en el presente
La herencia emocional: cuando el pasado predomina en el presente (Pimienta Films)

No nos moverán cuenta la historia de Socorro (Luisa Huertas), una mujer atrapada en el dolor de la matanza de Tlatelolco en el 68, que sigue buscando justicia por la muerte de su hermano. Pierre explica que, en cierto sentido, la trama es autobiográfica: si bien su tío murió en el 68 por causas ajenas a la represión gubernamental, su sombra ha permanecido presente a lo largo de su vida.

El hijo de Socorro recibe una especie de herencia emocional sin quererla. ¿En qué momento la búsqueda de justicia y la lealtad a uno de nuestros muertos se convierte en abandono hacia las personas con las que compartimos el tiempo presente?

Pierre: Siempre me ha llamado la atención lo que se convierte el tiempo pasado, las personas que ya no están, que nos marcan mucho. Cómo nos determinan personas que ya no están, incluso personas que no conoce[mos]. Yo no conocí a mi tío y me marcó mucho. Tanto como que hice una película al respecto, que tiene que ver con él, e hicimos un homenaje.

Para mí, eso es muy particular, algo de lo que me interesa hablar. Es muy autobiográfica la película y tiene algo que ver con eso. Yo mismo me he sentido durante mucho tiempo, como aludido a mi tío: mi madre tenía miedo de que yo fuera a terminar como mi tío, que terminara… fallecido joven, en un acto violento. Eso me marcó y para mí es muy importante hablar de eso en las historias, de cómo nos determinan.

Y tiene mucho ese un bagaje, sin duda, en toda nuestra literatura, ¿no? Pedro Páramo, Cien años de soledad. Todo lo latinoamericano, previo al realismo mágico, tiene que ver con cómo la historia nos determina, pero que también podemos encontrar formas en hacer una revisión de nuestra historia, de los factores históricos para poder liberarnos. Revisitarnos es una forma más humana de liberarnos de estas ataduras históricas que seguimos repitiendo en muchos casos y que por eso nos encontramos ahorita en el lugar donde estamos.

Si bien el trasfondo de la historia es una tragedia, la película integra momentos cómicos. ¿Cómo lograste encontrar ese equilibrio?

Pierre: El enfoque cómico tiene que ver con mi madre completamente. Yo hice la investigación del 68 en [un] documental, que es como una miniserie documental, y lo que estuvo muy padre fue conocer los hechos hablados de las personas. Y la parte cómica en realidad tuvo que ver con mi madre.

Mi madre ha sobrevivido sus tragedias por medio de ver la ironía, del humor negro. Yo veo en ella que la risa puede hacer muchas cosas, pero en ella, es como un canto de la vida misma. Es una demostración de que estamos vivos.

“Al retratar las tragedias, no todo tiene que ser desastroso porque no vivimos así todo el tiempo”, observa el cineasta Pierre Saint-Martin
“Al retratar las tragedias, no todo tiene que ser desastroso porque no vivimos así todo el tiempo”, observa el cineasta Pierre Saint-Martin (Pimienta Films)

Al respecto, Pierre compartió la historia de un cronista argentino que pasó un rato documentando el genocidio en Gaza:

Pierre: Estaban comiendo, tomando un té. Y el periodista está viendo todo el tiempo a la ventana. A ver si, pues no pasaba un bombardeo. Y el palestino que lo había invitado, le dijo, cuando estés en mi casa te pido que no veas la ventana, porque estamos ahorita aquí juntos y lo que pasa afuera no importa.

Dicho por una persona así, en ese momento, me estruja el corazón. La risa y esas cosas tienen que ver con el estado presente, con el festejar el estado presente, cualquiera que sea tu circunstancia.

A veces pienso que los momentos que son muy difíciles, de cualquier persona, [se ven] como una tragedia que no descansa. Y yo creo, dicho por ellos mismos, que tienen la capacidad de ver la vida en el tiempo presente, cosa que muchos de nosotros no tenemos. Eso para mí es una lección: al retratar las tragedias, no todo tiene que ser desastroso porque no vivimos así todo el tiempo.

Eso es un morbo, es un concepto, es una narrativa que luego se ha apoderado de lo latino, como que es un estilo de vida. Y dices: no, mijo, la gente aquí también se le pasa bien, a pesar de cómo se la pasa. Y me parece que es importante que sobreviva eso.

¿Cómo crees que una película independiente como No nos moverán se beneficia o se arriesga al llegar un público únicamente a través del streaming?

Pierre: Nuestra película es una película muy pequeña, producida con menos de $500,000. Es una película que se une a una voz que ya está levantada de películas independientes que se requieren hacer.

Con optimismo, Pierre plantea que esta “revolución” en la industria son “buenas noticias” en medio de un mundo dominado por conglomerados e inteligencia artificial. Para él, la “tendencia estaba hacia allá”, pero no necesariamente hacia el apocalipsis.

Pierre: Menos manos con más dinero. Ese es el concepto. Pero yo no me alío a la narrativa [de] que entonces es el apocalipsis, ya no vamos a tener trabajo, no sé qué, porque yo creo que justo esta película demuestra eso. Si no a Hulu no le hubiera interesado tenerla y a la gente no le interesaría porque preferiría cosas de inteligencia artificial.

Tanto no es así que por eso se va a estrenar en Hulu, en Disney. Va a tener su estreno en Mubi en México […] En España tuvo su estreno, en Francia lleva un rato en plataformas, estuvo en Canal Plus, etcétera. Es decir, es una película que, en los términos de mercadotecnia o financieros, no tenía espacio, no pertenecía: blanco y negro, con una actriz de setenta y tantos años, ópera prima de una persona que nadie conoce ni nadie le interesa, eh, mexicana, etcétera.

El verdadero destino de esa película, el destino prediseñado [era que nadie se enterara]. Pero lo que permitió es que la gente ha encontrado cosas que la mueven. Y yo creo que este tipo de cine que no solo hago yo, sino que lo hace también Astrid, lo hace Fernanda, lo hacen Alejandro Andrade, Tatiana Graullera, Lila Avilés, Alonso Ruiz Palacios, Carlos Reygadas, mucha gente que seguimos haciendo películas independientes porque son películas que la gente quiere ver. Y eso para mí es el espíritu y en mi opinión, esa es la verdadera tendencia.

Puedo agregar una cosa que puede ser exagerada, pero es mi lectura. Yo creo que estamos viviendo un momento muy parecido al que vivió el cine de los años 60 a los años 70, con el fenómeno de Easy Rider y Raging Bull y todas esas cosas. Los estudios ya no sabían qué películas hacer porque ya no podían seguir copiando los mismos esquemas que les daban dinero.

Entonces le tuvieron que soltar el dinero a las personas que querían hacer películas diferentes y resultó un buen negocio, por eso fueron películas tan importantes. Yo creo que ese es un momento que también estamos viviendo ahora que, por más que quieren tratar de tener marcos seguros, se están dando cuenta [de] que los marcos seguros no son tan seguros, no son a prueba de balas, y que les conviene hacer producciones más pequeñas que lleguen a más personas. En mi opinión, es un poco la tendencia para el cambio que se está teniendo, me parece que es muy posible.

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