¿Podrías ganar un punto contra Carlos Alcaraz por 670.000 dólares? Un nuevo torneo tiene la respuesta
Tras un discreto lanzamiento el año pasado, vuelve el One Point Slam de muerte súbita, que enfrentará a 10 jugadores aficionados con los mejores del mundo

A primera vista, había más gente agolpada a lo largo de la línea de fondo que en las gradas del Kia Arena (Melbourne, Australia). Uno a uno, habían ido saliendo a la cancha, pareciendo, en el mejor de los casos, un grupo variopinto. La mitad de los 32 participantes eran o habían sido profesionales, desde Andrey Rublev, una de las 10 mejores estrellas y cuartofinalista del Abierto de Australia, hasta Iva Majoli, campeona del Abierto de Francia en 1997.
Los otros 16 eran aficionados, gente normal, elegidos en clubes de tenis de toda Australia. Entre ellos estaban Bruce Saunders, el competidor de más edad, con 72 años, que entró en la pista con un sombrero de ala ancha, y Paul “Fitzy” Fitzgerald, de 56 años, que en el transcurso de una hora derribó a tres jugadores profesionales seguidos y se convirtió en leyenda local.
Es justo decir que el One Point Slam se inauguró tímida y discretamente. Pero en la organización responsable del evento, Tennis Australia, les gustó lo que vieron.
Un año después, han trasladado el torneo a un horario de máxima audiencia en la Rod Laver Arena, también en Melbourne, en la semana previa al comienzo del cuadro de eliminatorias principal del Abierto de Australia. Lo han transformado aún más reclutando a Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Coco Gauff e Iga Swiatek para añadir potencia a la superproducción, y han añadido un premio de 670.000 dólares para el ganador. Alcaraz y Sinner compitieron a lo largo de cinco horas y 29 minutos durante su final a cinco sets del Abierto de Francia el pasado mes de junio, disputando un total de 385 puntos. El campeón del One Point Slam necesitará ganar solo cinco.
Sin embargo, la belleza del One Point Slam reside en que toma un debate clásico y lo sitúa en el centro de la conversación. Hace unos años, durante Wimbledon, una encuesta realizada entre fans del deporte británicos que se consideraban razonablemente atléticos reveló que el 26 % de los encuestados pensaba que podía ganar un punto a Serena Williams, y el 6 % creía que podía ganar un partido contra Andy Murray. Eso es, por supuesto, una completa tontería, pero es más razonable que incluso los jugadores ocasionales más ilusos, y siempre son hombres, piensen que tendrían alguna posibilidad contra un profesional por un solo punto con una pizca de buena fortuna.
El One Point Slam abre sus puertas a algunas de esas personas: Diez de ellos han superado eliminatorias regionales en toda Australia por el derecho a compartir escenario con los mejores del mundo. Las eliminatorias finales se celebraron esta semana en Melbourne Park y se informó a los participantes de que se les proporcionarían raquetas. Cualquiera podía participar.
Como formato, el One Point Slam es sencillo. En primer lugar, un juego de “piedra, papel o tijera”, o el lanzamiento de una moneda al aire, determinarán a quién le toca sacar. Si eres aficionado, tienes dos saques. Si eres profesional, solo uno. Todo es a muerte súbita: el ganador del punto gana el partido y pasa a la siguiente ronda. El perdedor queda eliminado. Gana cuatro partidos seguidos y llegarás a la final del One Point Slam. Gana ese punto y los $670.000 serán tuyos.
El acto inaugural (que duró 74 minutos, y todavía está en YouTube) pone de relieve por qué Tennis Australia cree que tiene un éxito entre manos. El año pasado, con el campo dividido a partes iguales entre profesionales y aficionados, todos los amateurs del sorteo tenían garantizado jugar un punto contra un profesional. El ya mencionado “Fitzy” hizo su saque.
Al ganar el sorteo, eligió sacar contra Dane Sweeny, un australiano diminuto cuya mejor clasificación en su carrera es la 181 del mundo. Fitzy envió el saque fuera y Sweeny, en la recta final, no pudo devolverlo. Partido ganado.
En la segunda ronda, Fitzy se enfrentó a Matthew Dellavedova. Volvió a ganar el sorteo, eligió el saque, y repitió el truco. Fitzy encontró el mismo ángulo enrevesado para enviar a Dellavedova, con 334 puntos en su carrera, a lo ancho, donde este introdujo su mano derecha en la red.
Tercer asalto. Esta vez Fitzy se encontró frente a Alex Bolt, un profesional australiano más consolidado que alcanzó la tercera ronda del Abierto de Australia de forma inesperada en 2019. Bolt ganó el sorteo y lanzó el guante a Fitzy eligiendo recibir. Pagaría el precio. Con Bolt esperando otro saque amplio, Fitzy dio un paso adelante y lanzó una bomba por la T, un ace limpio, para avanzar a semifinales.
La racha de Fitzy terminaría contra Priscilla Hon, número 94 de la WTA, que perdió contra Omar Jasika, número 179, en la final de $40.000.
La aleatoriedad de la victoria de Jasika, sin embargo, se atribuyó en parte al hecho de que los primeros cabezas de serie del cuadro, Rublev y el ex semifinalista de Wimbledon Hubert Hurkacz, sucumbieron a sendas faltas de saque al principio del torneo.
Esto plantea una pregunta a los jugadores aficionados de club de cara al sorteo del One Point Slam: si ganan el piedra, papel o tijera previo al partido, ¿optarán por recibir, y esperar una falta de saque de un nervioso Alcaraz o Gauff? O se inspirarán en Fitzy y subirán a la línea de fondo con la pelota en la mano, impávido ante la perspectiva de que Sinner o Swiatek le devuelvan el golpe ganador desde la línea de fondo.
Gracias al One Point Slam, podremos averiguarlo.
El One Point Slam, en el que participarán Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Coco Gauff, Iga Swiatek y 10 jugadores amateurs, se retransmitirá por streaming en el Canal de YouTube del Abierto de Australia el miércoles 14 de enero a partir de las 2:30 p. m. hora México, 9:30 p. m. hora España.
Traducción de Sara Pignatiello






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