Lindsey Vonn dice que el pasado de Sinner en esquí mejora su movimiento en Wimbledon

Arcilla, césped, pista dura — o incluso nieve.
La superficie bajo los pies no parece marcar ninguna diferencia para Jannik Sinner.
El jugador número uno del ranking —que actualmente intenta defender su título en Wimbledon— fue uno de los mejores esquiadores juveniles de Italia antes de dedicar toda su atención al tenis.
Ahora Sinner sobresale en todo tipo de cancha y su pasado como esquiador podría haber ayudado a su juego de tenis.
Al igual que un esquiador de eslalon de élite que desplaza perfectamente su peso de un poste al siguiente, Sinner casi nunca parece perder el equilibrio mientras corre de un lado a otro por la línea de fondo, pese a su figura alta y delgada de 6 pies 3 pulgadas (1,91 metros).
El también tenista Casper Ruud coincidió en que lo más impresionante de Sinner es su desplazamiento.
“También es fuerte en el equilibrio y flexible para llegar a ciertas posiciones”, comentó Ruud. “Tiene buen movimiento de cadera y sabe cómo deslizarse hacia ambas esquinas”.
La destacada esquiadora Lindsey Vonn también señaló la capacidad de Sinner para mantenerse equilibrado.
“Tiene un sentido cinestésico increíble, que es una habilidad importante en ambos deportes”, le dijo Vonn a The Associated Press. “Es muy consciente de su cuerpo en el espacio y el tiempo, así que, aunque es alto, se mueve con fluidez y en sincronía”.
Sinner ganó un campeonato nacional de esquí cuando tenía ocho años y quedó segundo en los campeonatos nacionales italianos a los 12.
En un eslalon gigante de 2009 que ganó Sinner, Giovanni Franzoni —la revelación del descenso de la temporada pasada— terminó 12.º, a cuatro segundos.
Franzoni es ahora el campeón del descenso de Kitzbühel y medallista olímpico de plata.
“Yo era realmente bueno”, expresó Sinner después de su primer título de Grand Slam en 2024. “Pero luego tuve un par de temporadas más o menos cuando empecé a competir contra atletas mayores en eslalon y eslalon gigante, y cuando el descenso entró en escena yo pesaba demasiado poco para competir".
“Así que seguí jugando al tenis”, añadió Sinner. “En el esquí, si cometes un error estás fuera; es un deporte peligroso y necesitas levantarte temprano por la mañana y salir al exterior con temperaturas gélidas. El tenis es un poco más accesible. Al final creo que tomé la decisión correcta”.
Vonn, que comparte un patrocinador con Sinner, una vez se lanzó a las pistas con la estrella del tenis.
“Esquía de manera similar a como juega al tenis; es fluido, suave, y hace que parezca fácil”, escribió Vonn en comentarios por escrito. “Sus rodillas y caderas siempre están paralelas y siempre está en equilibrio. Disfruté mucho esquiar con él y espero hacerlo de nuevo, ¡pero después de su carrera tenística!”.
Muchos esquiadores de élite incluyen el tenis en su rutina de entrenamiento de verano. El también campeón olímpico Bode Miller, compañero de Vonn, fue campeón estatal de tenis en secundaria en Maine y su familia dirigía una academia de tenis en New Hampshire. En una ocasión intentó clasificarse para el Abierto de Estados Unidos.
“Me encanta jugar al tenis. Es bueno para mi juego de pies, mi fortaleza mental y mi atletismo en general”, manifestó Vonn. “Conozco a bastantes esquiadores que juegan al tenis como una forma de entrenamiento cruzado. Es una manera de exigirme física y mentalmente. Cuando te cansas físicamente, aun así tienes que seguir siendo estratégico mentalmente y mantener la calma bajo presión. Eso es lo que me encanta del tenis”.
Vonn fue la mejor especialista en descenso de la Copa del Mundo la temporada pasada a los 41 años, hasta que su terrible accidente en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina en febrero la dejó con una fractura grave en la pierna izquierda.
Ruud, que es noruego, también fue esquiador de niño, “pero no me muevo tan bien como él”, dijo sobre Sinner.
“No necesariamente creo que, porque él esquiara cuando era joven, por eso se mueve tan bien”, señaló Ruud. “Quiero decir, mira a (Carlos) Alcaraz: él no esquiaba y también se mueve condenadamente bien”.
En última instancia, sugirió Ruud, lo saludable es que los niños prueben tantos deportes como puedan.
“No importa lo que sea, ya sea esquí, correr, golf. Hacer cosas que te mantengan activo es genial. Nunca he visto a Jannik esquiar más que en videos. Sería divertido hacer una competencia de esquí algún día”, dijo Ruud con una sonrisa.
La gimnasia de Kostyuk
Cuando Marta Kostyuk ganó el Abierto de Madrid en mayo, realizó su celebración habitual por el título: una voltereta hacia atrás.
Fue un guiño al pasado de la jugadora ucraniana en la gimnasia, un deporte que practicó hasta los 11 años.
Aunque Kostyuk valoraba la parte física de la gimnasia, fuera del gimnasio era un deporte estresante para ella.
“Tenía que ser súper delgada. Tenía que controlar lo que comía. Me pesaba 20-30 veces al día desde los 8 hasta los 10 años”, contó Kostyuk. “Eso tuvo algunas consecuencias en mí, obviamente, que tuve que superar”.
Kostyuk también se desgarró un músculo abductor mientras hacía gimnasia de niña, lo que calificó como “una lesión realmente grande”.
“Eso también tuvo consecuencias en mi carrera”, explicó. “Las solucioné, pero tomó un tiempo. No sé lo de Jannik y si alguna vez tuvo lesiones graves, pero yo he pasado por eso, así que siempre hay dos caras. Pero sin duda ayudó a mi tenis y me alegra haber salido del otro lado mejor”.
Las habilidades futbolísticas de Cobolli
Flavio Cobolli, subcampeón del Abierto de Francia, fue un futbolista talentoso y miembro de las categorías juveniles de la Roma hasta que decidió centrarse por completo en el tenis.
“Tengo una buena capacidad física y mucha resistencia, y quizá el fútbol me ayudó (en ese aspecto)”, dijo Cobolli.
Muchos de los futbolistas con los que solía entrenar de niño ahora son profesionales y siguen siendo buenos amigos, como el mediocampista del Watford Edoardo Bove, el lateral del Arsenal Riccardo Calafiori, el extremo del Atalanta Nicola Zalewski y el extremo del Lazio Matteo Cancellieri.
Djokovic también fue esquiador
De manera similar a Sinner, Novak Djokovic creció en una montaña de esquí en Serbia y su padre fue corredor e instructor de esquí.
Junto con Djokovic, Sinner es uno de los pocos jugadores que se desliza para golpear la pelota sobre césped.
“Siempre fue muy natural”, dijo Sinner sobre su capacidad para deslizarse. “Quizá el esquí fue una gran parte (de eso) por el equilibrio”.
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