La Ola Azul de la pequeña Curazao hace historia en el Mundial

No habrá millones de personas que alienten a Curazao durante el Mundial, porque esta isla no tiene esa cantidad de habitantes.
Ni de cerca.
Antes de que el torneo siquiera comience, Curazao ya ha escrito una página como ninguna otra en la historia de los Mundiales. Un diminuto país insular —territorio autónomo, mejor dicho— de unos 156.000 residentes en el Caribe es ahora el más pequeño, tanto en población como en superficie, en llegar al mayor escenario del fútbol.
Y por si eso no fuera suficiente, lo hace bajo la dirección de un entrenador, Dick Advocaat, que a sus 78 años está a punto de convertirse en el más veterano que haya visto el torneo.
Los curazoleños saben lo que probablemente está pensando el mundo: su país es demasiado pequeño, su entrenador es demasiado mayor, no tienen ninguna posibilidad.
También oyeron todo eso durante el proceso de eliminatorias—y aquí están.
“Hemos hecho historia”, afirmó el defensor Sherel Floranus. “Estamos escribiendo nuestra propia historia, para esta isla”.
Según lo ven, ya han ganado.
Arrasaron en la eliminatorias, con cuatro triunfos en el mismo número de partidos ante Haití, Santa Lucía, Aruba y Barbados en la ronda inicial. Consiguieron tres victorias y tres empates contra Jamaica, Bermudas y Trinidad y Tobago en la siguiente ronda para asegurarse su plaza, una de las tres disponibles entre 32 equipos que participaron en la clasificación de la CONCACAF.
¿Cuán pequeño es Curazao? Su primera parada en el Mundial —un partido el 14 de junio contra Alemania en Houston— será en una ciudad con 15 veces más habitantes que la isla. El estadio de Houston podría albergar aproximadamente a la mitad de toda la población de Curazao.
Ha habido una tormenta perfecta para llegar hasta aquí.
Primero, las tres naciones anfitrionas de este Mundial —Estados Unidos, México y Canadá— estaban exentas de la eliminatoria. Y esta edición inaugural de un torneo ampliado a 48 equipos hizo inevitable que hubiera algunas selecciones que arribaron al Mundial en forma sorpresiva.
Por ejemplo, Curazao. ¡Sorpresa! Con cuotas de +250.000 en algunas casas de apuestas, Curazao es el más improbable de los improbables en el cuadro. Y en la isla entienden la realidad de lo que eso significa.
“Sabemos que hay una gran posibilidad de que no ganemos el Mundial. Pero que estemos allí... para Curazao, es un momento muy bueno”, expresó Remko Bicentini, exjugador profesional y exseleccionador nacional. “Estamos orgullosos de eso. “Es una fiesta para todo Curazao. Es un nivel muy alto y todos los jugadores... trabajamos años muy duro para llegar a donde estamos ahora”.
La historia deportiva de Curazao a veces queda oculta por sus vínculos con Holanda
La isla formó parte de las Antillas Neerlandesas hasta octubre de 2010, cuando se convirtió en un “país constituyente” más autónomo dentro de Holanda.
La monarquía holandesa sigue reinando, los ciudadanos siguen siendo nacionales neerlandeses y el gobierno de los Países Bajos supervisa la defensa y los asuntos exteriores. Y esta semana, los preparativos de Curazao para el Mundial se están llevando a cabo en Holanda: adonde se requiere un vuelo directo de nueve horas para llegar, pero un lugar donde el equipo fue recibido con carteles de “bienvenidos a casa”.
La sensación clara es que los resultados en el torneo no significarán mucho. Ganar un partido sería mágico. Empatar uno sería motivo de celebración. Simplemente estar allí, para quienes son de Curazao, es una victoria en sí misma.
“Siempre veía a otros países jugar el Mundial”, contó Michael Stokkel, un policía. “Apoyaba a Brasil, pero ahora seré aficionado de mi propio país. Es una sensación increíble”.
Va a ir al Mundial, pero solo. Es demasiado caro llevar a otros, explicó.
No es algo inaudito que deportistas de Curazao compitan en el escenario internacional. Lo poco común aquí es que lo estén haciendo realmente como Curazao.
Ha habido intentos fallidos de que la nación sea reconocida con su propio equipo olímpico; los atletas compiten en los Juegos de Verano ya sea por Holanda o como atletas independientes. En el Clásico Mundial de Béisbol a principios de este año, los jugadores compitieron como Países Bajos.
Ozzie Albies, de los Bravos de Atlanta, nació en Willemstad —la capital de la isla y su ciudad más grande. Dijo que el hecho de que su nación haya llegado al Mundial es “historia para los muchachos y el logro es súper especial para Curazao”.
“El fútbol siempre ha sido un deporte que jugamos, pero nunca llegamos al Mundial”, señaló Albies, uno de tres curazoleños que actualmente están en un roster del béisbol de las Grandes Ligas. “Así que poder hacerlo es muy especial”.
Los holandeses son candidatos a coronarse en el Mundial con su propia selección. Curazao, que tendrá su campamento base en Florida Atlantic University en Boca Raton, simplemente está saboreando su momento.
“Creo que ha sido increíble para toda la isla”, manifestó Tahith Chong, uno de los principales jugadores de la selección. “Ver cómo la isla lo ha vivido y saber que mucha gente no conoce Curazao. Aquí se ama el fútbol y es algo bastante grande.
"Así que estar presentes este año en el Mundial es, obviamente, algo increíble para la isla”.
“Que el mundo sepa quiénes somos”
La esperanza, en el plano político, es que el equipo sea una fuerza unificadora.
Con 443 kilómetros cuadrados, Curazao tiene aproximadamente la misma superficie que Nueva Orleans. Hay al menos 125 ciudades de Estados Unidos con poblaciones mayores que toda la isla. Su población es más o menos la misma que la de Hollywood —no la de California, sino la ciudad de Florida que está entre Miami y Fort Lauderdale—.
El primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas, ve este Mundial como una oportunidad. El equipo es conocido como la Ola Azul —una referencia al agua turquesa brillante que rodea la isla.
Y el azul es un tema para todo en el país, hasta el licor Blue Curazao que es popular en todo el mundo (aunque tiene sabor a naranja).
Durante las próximas semanas, Pisas quiere que la nación también sea la Nación Azul.
“Pasaremos a formar parte de algo más grande que nosotros mismos, algo que, pese a nuestras diferencias, nos une”, dijo Pisas. “Compartimos un solo himno y una sola bandera... en lugar de estar divididos en campamentos separados. Por fin, estamos verdaderamente unidos. Es un proyecto dedicado a la construcción de una nación. Reconoce que tu pueblo, y tú mismo, son una parte integral de esta misión colectiva: la ‘Nación Azul’”.
Esperanzas de un equipo lejos de los favoritos
Curazao, actualmente en el 82do puesto del ranking mundial de la FIFA, abre su participación en el Mundial contra la potencia global y décima clasificada Alemania. Luego enfrenta al 23ro Ecuador, en Kansas City el 20 de junio y cierra la fase de grupos contra el 34to, Costa de Marfil, el 25 en Filadelfia.
No será favorito en uno solo de los tres partidos, salvo que ocurra algo muy inusual. No hay problema. La Ola Azul viene en camino, no hay presión y la confianza está alta.
“Para nosotros, este es el Mundial más grande porque nuestra bandera estará allí ”, dijo Ricardo Martinez, un locutor de radio que narra los partidos. “Alemania, cuidado. Curazao viene. Somos pequeños, pero gigantes en el Mundial”.
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El redactor deportivo de AP Charles Odum en Atlanta y el periodista de video de AP Juan Arraez en Willemstad, Curazao, contribuyeron a esta historia.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes






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