La NFL debuta en Río de Janeiro y lo hace en una catedral del futebol

El fútbol americano debutará en Río de Janeiro el domingo en una catedral del futebol.
El Estadio Maracaná, con capacidad para 78.000 espectadores, es un mítico recinto de fútbol que ha albergado dos finales de la Copa del Mundo, partidos por la medalla olímpica de oro masculina y femenina, y numerosos choques entre los equipos más emblemáticos de Sudamérica. Ahora, los Ravens de Baltimore y los Cowboys de Dallas disputarán allí el primer partido de la NFL en Río, uno de los nueve encuentros internacionales —una cifra récord— en el calendario de la liga esta temporada.
Construido para el Mundial de 1950, el Estadio Mário Filho, en el extremo norte de la ciudad, es conocido universalmente como el Maracaná por el río que corre detrás de él. Los locales lo han apodado “el Maraca” y sus actuales inquilinos son los gigantes del fútbol brasileño Flamengo y Fluminense.
“Tiene todo el sentido para la NFL, al reforzar nuestro compromiso con Brasil", dijo Luis Martínez, gerente general de NFL Brasil, a The Associated Press. "Albergar un partido en el Maracaná será histórico, aprovechando todo lo que Río tiene para ofrecer a los locales, a los brasileños, a los visitantes internacionales y a la NFL”.
La NFL llegó a Brasil en 2024, pero los dos partidos anteriores fueron en la NeoQuímica Arena de São Paulo, con capacidad para 48.000 personas, un mercado más grande donde ambos encuentros agotaron las entradas. Aún quedan algunos boletos para el partido del domingo en un recinto considerablemente más grande. El estadio fue noticia esta semana después de que algunos jugadores expresaran preocupación por las condiciones del campo, aunque la NFL afirma que confía en que la superficie de juego estará bien.
Un estadio construido pensando en campeonatos
El estadio abrió en 1950 para albergar el Mundial, el primero después de la Segunda Guerra Mundial y en una época en la que Río era la capital de Brasil. El gobierno tenía la esperanza de que ayudara a la selección brasileña a ganar el campeonato.
En cambio, Uruguay levantó el trofeo ante 200.000 aficionados tras vencer 2-1 a los anfitriones el 16 de julio de 1950.
“Sólo tres personas han silenciado el Maracaná: el papa, Frank Sinatra y yo”, dijo repetidamente Alcides Ghiggia, el delantero uruguayo que marcó el gol de la victoria, en distintas entrevistas a lo largo de las décadas hasta su muerte en 2015.
Ghiggia es considerado el principal responsable de la histórica sorpresa que los aficionados conocen como “el Maracanazo”.
Los brasileños tuvieron que esperar otros ocho años para ganar por primera vez el título mundial, y sumarían otro cuatro años después.
El Maracaná también fue escenario del gol que Pelé, tricampeón del mundo, dijo que fue el número 1.000 de su carrera. Lo anotó durante la victoria 2-1 de Santos ante Vasco da Gama y lloró de alegría frente a las cámaras y 70.000 personas. La FIFA tiene un conteo de goles distinto para la leyenda del fútbol, que murió en 2022 a los 82 años.
Frank Sinatra dijo que su “mejor momento” fue en el Maracaná
Las referencias que Ghiggia repetía con frecuencia al papa Juan Pablo II y a Sinatra aludían a otros eventos memorables en el estadio.
Sinatra actuó en el Maracaná en 1980 ante una multitud estimada en 175.000 personas.
Cuando olvidó la letra de “Strangers in the Night”, los aficionados continuaron.
“Este es el mejor momento que he vivido en mi vida como cantante profesional”, manifestó Sinatra cerca del final de su actuación. “Nunca antes había experimentado algo así, nunca”.
Otras estrellas, entre ellas Madonna y los Rolling Stones, también han actuado en el estadio.
El pontífice estuvo en el estadio en 1980 y 1997 durante dos de sus tres visitas oficiales a Brasil. Tras la primera, los aficionados de Fluminense comenzaron a exhibir pancartas con su rostro como amuleto de buena suerte. También cantan “Bendícenos, Juan de Dios” durante sus partidos más disputados.
Otros grandes eventos incluyeron una visita de los Harlem Globetrotters en 1951 que atrajo a 50.000 aficionados y una pelea ese mismo año entre el legendario luchador brasileño de jiu-jitsu Hélio Gracie y Masahiko Kimura, considerado por muchos judocas como el mejor de Japón. Kimura le rompió el brazo a Gracie y ganó después de que el entrenador de su rival tirara la toalla.
La capacidad del estadio se redujo a menos de 100.000 durante una remodelación previa al Mundial de 2014. Se retiraron las antiguas zonas de pie y las gradas escalonadas de concreto, pero sigue siendo uno de los más grandes de Sudamérica.
Comienza una nueva era
El consultor empresarial Rafael Salies, un fanático acérrimo de Flamengo que pasó parte de su infancia en Oklahoma, está entusiasmado con la llegada de la NFL al Maracaná, pero no asistirá. Aficionado de los Dolphins de Miami que solía jugar fútbol americano en las playas de Río, señaló que 100 dólares es caro para ver a los Ravens enfrentarse a los Cowboys.
Pero también está dispuesto a gastar más de 1.500 dólares para ir a Uruguay en noviembre si su equipo avanza a la final de la Copa Libertadores, la principal competición de clubes del fútbol sudamericano.
“Este partido en Río tiene más que ver con el estadio que con la ciudad. Puede que se vea un poco vacío en algunas partes porque es demasiado grande, pero será un escenario hermoso”, expresó Salies. “Habrá algo de cultura de estadio de fútbol, pero no habrá fuegos artificiales, banderas, secciones de tambores. Será un Maracaná diferente”.
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Vea aquí la cobertura completa de la NFL de AP





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