El papa León XIV rechaza atribuirse el regreso de los Medias Blancas a los playoffs

¿Podría una mano amiga del papa León XIV explicar en parte el improbable regreso de los Medias Blancas de Chicago a los playoffs?
“Sin comentarios”, respondió el pontífice con una radiante sonrisa cuando un reportero en su avión rumbo a Francia le preguntó si la sorpresa que dio el jueves el sufrido equipo fue milagrosa.
Pero el aficionado de toda la vida de los Medias Blancas, nacido y criado en Chicago, no dejó dudas de que estaba encantado al añadir: “En Chicago pasan grandes cosas”.
La respuesta tan diplomática del pontífice quizá se deba a que tiene experiencia de cómo la percepción de que un papa apoya a un equipo u otro puede meterlo en problemas.
En junio, afirmó que “el papa es para todos los equipos”, pero irritó a los aficionados del fútbol en Barcelona al agregar que, en lo personal, él apoya al Real Madrid, con lo que se metió en una de las mayores rivalidades del fútbol de clubes.
El Real Madrid publicó con orgullo el video del momento, y las redes sociales se llenaron de comentarios sobre cómo el club es “el equipo de Dios”.
De nuevo con cuidado de no tomar partido de manera abierta, el pontífice también mostró en el avión papal que mantiene un atento seguimiento del baloncesto.
En respuesta a otra pregunta, León indicó que “la voz del pueblo de Dios” animará con fuerza a la Universidad de Villanova —donde estudió matemáticas en la década de 1970— cuando su alma máter y Notre Dame disputen un doble partido inaugural de temporada de baloncesto masculino y femenino en Roma el 1 de noviembre.
“Me dicen que de la gente que va al partido, el 90% es de Villanova y el 10% de Notre Dame, así que la voz del pueblo de Dios será muy fuerte del lado de Villanova”, manifestó León.
Las escuelas católicas están promocionando el enfrentamiento como una celebración de su misión y herencia compartidas. Mucho antes de convertirse en el primer papa de Estados Unidos, Robert Prevost se graduó en 1977 con una licenciatura en ciencias en matemáticas en la escuela agustiniana cerca de Filadelfia.
Los intereses deportivos del pontífice, de 71 años, también se extienden al tenis.
“Me considero bastante un tenista aficionado”, comentó en una entrevista de 2023 con la Orden de San Agustín, aunque el recién nombrado cardenal añadió que sus responsabilidades eclesiásticas no le estaban dejando mucho tiempo para salir a la cancha.
Como pontífice, a León le gusta pasar los lunes y martes en el retiro papal de Castel Gandolfo, en las colinas a las afueras de Roma, donde juega al tenis con su secretario, monseñor Edgard Iván Rimaycuna Inga, y también va a nadar y a montar a caballo.
El año pasado, León concedió una audiencia en el Vaticano al tenista número uno del mundo, Jannik Sinner. Pero rechazó la oferta de Sinner de pelotear un poco.
El papa miró a su alrededor, hacia las antigüedades, y dijo: “Mejor no”.
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La periodista de The Associated Press Nicole Winfield en París contribuyó.






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