Lindsay Clancy habló con una enfermera sobre sus “pensamientos intrusivos” antes de matar a sus hijos
Clancy también había expresado su preocupación por volverse dependiente de los medicamentos
Lindsay Clancy envió un mensaje a una profesional de salud casi dos meses antes de asesinar a sus tres hijos pequeños en 2023, en el que le informó que estaba presentando “pensamientos intrusivos que nunca antes había tenido”, que se sentía “completamente desesperanzada” y que le preocupaba volverse adicta a ciertos medicamentos.
Rebecca Jollotta, enfermera especializada en psiquiatría del Programa de Salud Conductual Perinatal de South Shore Health, declaró el martes que se comunicaba de manera regular con Clancy a través de un portal en línea para pacientes a finales de noviembre y diciembre de 2022. Gran parte de su comunicación se centró en las dificultades de Clancy para dormir, sus síntomas depresivos y los esfuerzos por encontrar la combinación adecuada de medicamentos para controlarlos. Ambas también tuvieron citas tanto presenciales como virtuales.
En varias ocasiones, Clancy le dijo a Jollotta que no había tomado la dosis completa de un medicamento recetado o que quería reducir la dosis o cambiar de medicamento debido a lo que describió como efectos secundarios intolerables. También expresó su preocupación por volverse dependiente de medicamentos como el Ativan, aunque Jollotta testificó que no creía que Clancy fuera adicta.
Dificultad para encontrar los medicamentos adecuados
“No me gusta nada cómo me siento con el Remeron y sé que no puedo seguir tomándolo”, expresó Clancy en un mensaje de diciembre en el que solicitaba cambiar el antidepresivo (que también se usa para tratar la ansiedad y el insomnio) por una combinación de medicamentos que ya tenía recetada. Agregó que empezó a “tener pensamientos muy intrusivos que nunca antes había tenido”.
Jollotta intentó tranquilizar a Clancy diciéndole que tener pensamientos intrusivos es común en personas diagnosticadas con depresión y ansiedad postparto, y la animó a darle más tiempo al Remeron para que hiciera efecto, ya que solo llevaba tomándolo unos pocos días.
“Podría tratarse de ansiedad postparto. Quería familiarizarla con los síntomas para que los anotara y pudiera comentármelos”, argumentó Jollotta.
Jollotta, una de las varias proveedoras de servicios médicos a las que Lindsay y su exmarido Patrick Clancy demandaron debido a la atención que recibió, propuso repetidamente planes de tratamiento alternativos para Clancy, que incluían diversos medicamentos, terapia conductual, grupos de apoyo y meditación. Sin embargo, reconoció que la decisión de seguir o no sus consejos dependía de Clancy.
“Solo hago recomendaciones basadas en mi formación académica, mi experiencia y lo que observo en cuanto a los síntomas”, comentó Jollotta. “El paciente tiene autonomía”.
Jollota afirma que durante sus visitas, tanto virtuales como presenciales, Clancy nunca habló de tener un plan para hacerse daño a sí misma ni a sus hijos. Tampoco mostró jamás signos de psicosis o manía.
No obstante, la enfermera reconoció que Clancy sí había manifestado tener pensamientos suicidas. También sugirió que Clancy podría padecer un trastorno bipolar subyacente, debido a los días que pasaba sin dormir. Sin embargo, Patrick Clancy negó que ese fuera el caso.
Pensamientos suicidas
A mediados de diciembre, Jollotta habló por teléfono con la pareja y le comentaron que Clancy había tenido su “peor día” y que sufría “pensamientos suicidas persistentes e intrusivos”. Jollotta le sugirió que considerara un nivel de atención más especializado, como el que ofrecía el Hospital General de Massachusetts. Finalmente, Clancy optó por el programa postparto del Hospital de Mujeres y Niños en Rhode Island, pero la dieron de alta después de poco tiempo, con la recomendación de dejar de tomar uno de sus medicamentos antipsicóticos.
Jollotta, que tenía programado ausentarse por vacaciones, dijo estar preocupada por el alta hospitalaria de Clancy y le comentó en un mensaje que podría “beneficiarse de los grupos y del apoyo adicional, incluso de forma independiente a los cambios en la medicación”.
Le preocupaba que el hospital quisiera que Clancy dejara de tomar Seroquel, el medicamento antipsicótico. Le advirtieron que podría provocar un empeoramiento de su estado de ánimo y del sueño, pero ella insistió en dejar de tomarlo. Jollotta accedió a reducir la dosis de manera gradual.
Durante el contrainterrogatorio, el abogado de Clancy, Kevin Reddington, argumentó que Jollotta no estaba familiarizada con la atención médica que Clancy recibió en otros lugares.
Jollotta nunca habló con la psiquiatra de Clancy, la Dra. Jennifer Tufts, ni tuvo acceso a su historial médico. Desconocía cuántas veces Clancy había consultado a Tufts y señaló que creía que Tufts solo la había tratado en septiembre.
“¿Le sorprendería si le dijera que ella vio a la Dra. Tufts 14 veces durante un periodo de cuatro meses que terminó en enero?”, preguntó Reddington.
Jollotta nunca habló con nadie del hospital de Rhode Island que ingresó a Clancy, ni tuvo acceso a los registros del Hospital McLean, un centro psiquiátrico en el que Clancy ingresó de manera voluntaria en Nochevieja.
“Si se está tratando a una persona durante todo este proceso del que hemos hablado y ahora resulta evidente que su estado se ha deteriorado tanto que ingresó voluntariamente en una sala cerrada de un hospital psiquiátrico, ¿es importante para Rebecca Jollotta averiguar cuál fue el diagnóstico y el tratamiento de su paciente?”, cuestionó Reddington.
Jollotta estuvo de acuerdo en que sí, pero reconoció que nunca lo averiguó.
Asesina o alguien que padecía una enfermedad mental
Clancy, de 36 años, se declaró inocente de los cargos de asesinato por la muerte de Callan, Dawson y Cora Clancy, cuyas edades oscilaban entre los 8 meses y los 5 años. Los niños fueron encontrados en el sótano de la casa familiar en Duxbury, Massachusetts, una localidad costera, donde su madre yacía en el jardín. Se había arrojado desde una ventana del segundo piso y quedó paralizada de la cintura para abajo.
La fiscalía sostiene que la exenfermera de partos fue una asesina intencional que ideó un plan para sacar a su esposo de la casa y luego estranguló a los niños con bandas elásticas el 24 de enero de 2023. La fiscal Shanan Buckingham instó al jurado a no considerar el juicio como “un debate público sobre la salud mental de las mujeres y cómo las trata el sistema médico”.
Los abogados de Clancy no niegan que ella matara a los niños, pero afirman que no debería ser considerada penalmente responsable porque padecía una enfermedad mental y creía oír voces que le ordenaban quitarles la vida a los niños y a ella misma.
La defensa además alega que sufría de trastorno bipolar y psicosis postparto, una afección poco común que puede alterar la percepción de la realidad en la mujer. Un psiquiatra forense diagnosticó a Clancy con estas afecciones tras los asesinatos.
Si resides en Estados Unidos y tú o alguien que conoces necesita ayuda de salud mental de inmediato, llama o envía un mensaje de texto al 988, o visita 988lifeline.org para acceder al chat en línea de la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis. Esta es una línea de ayuda gratuita y confidencial disponible para todos las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Si te encuentras en otro país, puedes visitar www.befrienders.org para encontrar una línea de ayuda cercana.
Traducción de Michelle Padilla





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