La tragedia de Lindsay Clancy: ¿qué le pasó a sus tres hijos y por qué la defensa alega psicosis postparto?
El 27 de julio de 2026 comenzó el juicio contra Lindsay Clancy. Según la fiscalía, la enfermera planeó meticulosamente la muerte de sus hijos calculando cuánto tiempo tardaría su esposo haciendo diligencias. Su abogado defensor argumenta que el caso pone al descubierto las deficiencias del sistema de salud mental. Bevan Hurley informa


[El artículo original se publicó febrero de 2023]
Alrededor de las 5:15 p. m. del 24 de enero de 2023, Patrick Clancy salió de la casa familiar que compartía con su esposa Lindsay y sus tres hijos pequeños en Duxbury, Massachusetts, para recoger comida de un restaurante y comprar medicamentos.
Regresó poco menos de una hora después y, al no encontrar a su esposa ni a sus hijos, forzó la entrada al dormitorio principal en la planta superior, según la cronología de los hechos descrita por los fiscales y en los documentos judiciales.
Se dio cuenta de que había sangre en el suelo y, desde una ventana abierta, vio a Lindsay tendida en el suelo helado. Cuando se le acercó, apenas estaba consciente y sufría graves lesiones en la columna vertebral y cortes en las muñecas y el cuello.
—¿Qué hiciste? — le preguntó.
Ella le dijo que había intentado suicidarse y que su hija Cora, de cinco años, y sus hijos Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses, estaban en el sótano.
Según los fiscales, permaneció con su esposa hasta que llegaron los servicios de emergencia y, al entrar en la habitación de la planta baja, comenzó a “gritar de dolor y conmoción”.
Cora y Callan yacían en una sala de estar. Dawson estaba en una habitación aparte, acondicionada como despacho. Los tres niños aún llevaban las bandas elásticas de ejercicio enrolladas alrededor del cuello que, según la fiscalía, Clancy utilizó para estrangularlos.
“Mató a los niños”, gritó Patrick, según la transcripción de una llamada al 911 leída en el tribunal.
Según la fiscal Jennifer Sprague, les quitó las bandas y “les rogó a los niños que respiraran”.
Cora y Dawson fueron declarados muertos en su domicilio. Callan falleció tres días después en el Hospital Infantil de Boston.
El martes 7 de febrero de ese mismo año, Lindsay, de 32 años, yacía paralizada en una cama de hospital mientras comparecía en una videollamada de Zoom para su lectura de cargos por asesinato en primer grado, tres cargos de estrangulamiento y tres cargos de agresión con arma peligrosa.
El equipo de defensa de la mujer de 32 años argumentó que Lindsay fue impulsada a cometer los asesinatos por una psicosis posparto. En el momento del terrible suceso, estaba bajo los efectos de una combinación de 13 medicamentos psiquiátricos, según la defensa.
Dichos alegatos de la defensa suscitaron una pregunta difícil: ¿debería ser procesada?
A continuación, un repaso del caso:
“Uno de sus mejores días”
La mañana del 24 de enero, Lindsay llevó a su hija Cora a una cita con el pediatra. Interactuó con el personal de enfermería y la recepción y un médico en la clínica, y parecía estar de buen humor, según los fiscales.
La mujer de 32 años regresó entonces a la casa familiar en Duxbury. Cora y su hijo Dawson jugaron afuera en la nieve, y Lindsay le envió fotos de los muñecos de nieve que había construido con sus hijos a su esposo Patrick, quien estaba trabajando desde su despacho en el sótano de la casa.
Según los fiscales, Patrick declararía más tarde que su esposa estaba teniendo “uno de sus mejores días” tras una larga lucha contra la ansiedad.

Según una cronología leída en el tribunal el 7 de febrero de 2023, a las 4:13 p. m., hora local, buscó en internet cuánto tiempo tardaría su marido en desplazarse desde su casa hasta el restaurante ThreeV en Plymouth.
El restaurante estaba más lejos de donde la familia solía pedir comida para llevar, explicó Sprague durante la audiencia.
Luego llamó a una farmacia CVS cercana para verificar si tenían en existencia el medicamento laxante para niños Miralax.
Lindsay le envió un mensaje de texto a su esposo a las 4:53 p. m., a su oficina en el sótano, para decirle que no tenía ganas de cocinar y preguntarle si le apetecía pedir comida para la cena.
Ella pidió un bol energético mediterráneo para ella y un risotto de vieiras y panceta de cerdo para él. También le pidió que recogiera el medicamento de los niños.
Lindsay hizo el pedido de comida a las 5:10 p. m. y su marido se marchó cinco minutos después.
Patrick Clancy llegó a una farmacia CVS en Kingston, a unos seis kilómetros al sur de Duxbury, poco después de las 5:30 p. m. Las cámaras de seguridad lo mostraron en el pasillo de productos infantiles.
Resulta escalofriante que Patrick llamó por teléfono a su esposa durante el lapso en que, según la fiscalía, ella estaba estrangulando a sus hijos.
Pero Lindsay no contestó la llamada, solo le llamó después para confirmar la medicación de los niños y colgó a los 14 segundos.
Patrick declaró más tarde a los investigadores que la llamada no tuvo nada de particular, pero, tras reflexionar, parecía que ella estaba haciendo algo, comentó Sprague .
Según los fiscales, habría bastado con cuatro o cinco minutos para matar a cada niño.
Un “infierno en vida”
Durante la audiencia judicial de febrero de 2023, los abogados de ambas partes presentaron versiones radicalmente diferentes de cómo se desarrolló la tragedia.
La fiscal Sprague afirmó que los supuestos asesinatos habían sido cuidadosamente planeados y que los registros telefónicos mostraban que Lindsay había buscado en internet cuánto tiempo tardaría su marido en las diligencias.
“Utilizó Apple Maps para asegurarse de tener tiempo suficiente para estrangular a cada niño antes de que su marido regresara del lugar al que lo había enviado”, argumentó Sprague ante el tribunal.
Por otro lado, el abogado defensor Kevin Reddington afirmó que su clienta probablemente sufría de psicosis posparto tras el nacimiento de su tercer hijo.

“No es una situación que haya sido planeada de ninguna manera”, planteó Reddington al dirigirse al juez durante su comparecencia ante el tribunal, según NBC Boston .
En una entrevista anterior, declaró al Boston Herald que Lindsay, enfermera de partos, había estado atrapada en un “infierno en vida” después de que le recetaran 13 medicamentos psiquiátricos diferentes en los tres meses previos a la muerte de los niños.
Según declaró a The Herald, el cóctel de medicamentos que alteró su mente le había provocado “ideas” homicidas y suicidas, convirtiendo en una especie de “zombie” a la que antes era una madre cariñosa.
Reddington declaró durante la audiencia judicial que las dosis y las recetas de su clienta habían sido alteradas repetidamente por los médicos, e incluían benzodiacepinas, antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y Ambien.
Según él, ella ingresó de manera voluntaria en un centro psiquiátrico tras tener pensamientos suicidas. Añadió que la muerte de los niños demostraba las graves deficiencias del sistema de salud mental.
Sprague replicó que a Lindsay no se le había diagnosticado depresión posparto.
Según alegó, Lindsay llamó a su marido desde la cama del hospital y le dijo que había matado a sus hijos “porque oyó una voz y tuvo un ‘momento de psicosis’”.
Según se informó al tribunal, las lesiones en la columna vertebral de Lindsay hacen que sea poco probable que vuelva a caminar.
La fiscalía solicitó que Lindsay permaneciera detenida sin derecho a fianza. En cambio, el juez ordenó que permaneciera en un hospital hasta que recibiera el alta médica para ser trasladada a un centro de rehabilitación.
Neama Rahmani, exfiscal federal y presidenta de West Coast Trial Lawyers, declaró a The Independent que los abogados de Lindsay tenían dos opciones: argumentar que no estaba en condiciones de ser juzgada o alegar demencia como defensa.
“Si el jurado está convencido de que Clancy sufría una enfermedad mental y era incapaz de comprender la ilicitud de su conducta, puede emitir un veredicto de no culpabilidad por razón de demencia”, detalló.
La abogada defensora Rachel Fiset, socia gerente del bufete Zweiback, Fiset & Zalduendo LLP, con sede en Los Ángeles, declaró a The Independent que, para alegar demencia, su abogado tendría que convencer a un jurado de que no podía distinguir entre el bien y el mal.
“El hecho de que lo llamen psicosis en lugar de depresión parece sentar el precedente de que tal vez haya perdido la capacidad de diferenciar entre el bien y el mal”, señaló Fiset.
“Si ella afirma que escuchó voces como consecuencia de una psicosis posparto y se demuestra que es cierto, no hay razón para que no se aplique la defensa por demencia”, observó.
“Mi pequeño héroe”
El presunto triple asesinato conmocionó a Duxbury, una próspera ciudad costera fundada en el siglo XVII y situada a 55 kilómetros al sur de Boston, y dividió las opiniones sobre si Lindsay debía ser acusada de asesinato.
En su momento, sus amigos publicaron conmovedoras declaraciones en línea pidiendo una mayor concienciación y comprensión de la depresión posparto.
“Lo que sí puedo afirmar con seguridad es que estaba luchando contra demonios muy serios, algo que nadie puede comprender si nunca lo ha vivido en carne propia”, escribió una persona que pidió permanecer en el anonimato.
Otros destacaron las cariñosas publicaciones que ell aescribía sobre sus hijos en su página de Facebook.
La oleada de apoyo a Patrick permitió recaudar más de un millón de dólares a través de GoFundMe.

En su única declaración pública, Patrick escribió en la página que perdonaba a su esposa y que quería que todos los demás hicieran lo mismo.
Indicó que su esposa había sido satanizada por muchos que no la conocían.
“La verdadera Lindsay era generosamente cariñosa y atenta con todos: conmigo, con nuestros hijos, con la familia, con los amigos y con sus pacientes”, escribió en una publicación del 28 de enero.
Y agregó: “Su alma está llena de amor. Lo único que deseo para ella ahora es que encuentre la paz”.
Asimismo, escribió que su hijo menor, Callan, había muerto “con enorme valentía a pesar de ser tan pequeño”.
Expresó: “Quizás fue su manera de demostrarme lo que necesito hacer para seguir adelante. Siempre intentaré inspirarme en él. Siempre será mi pequeño héroe”.
Depresión posparto
Según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), hasta una de cada siete madres primerizas padece depresión postparto (DPP).
“A diferencia de la tristeza postparto, la depresión postparto no desaparece por sí sola. Puede aparecer días o incluso meses después del parto; si no se trata, puede durar muchas semanas o meses”, advierte la APA.
Meghan Downey, psicóloga clínica radicada en Nueva York, declaró a The Independent que los síntomas incluyen sentimientos de ira, ansiedad, culpa y desesperanza, así como la pérdida de interés en actividades placenteras.
La psicosis postparto es un trastorno aparte que, según la Dra. Downey, solo se produce en uno o dos nacimientos de cada mil, e implica síntomas como alucinaciones, delirios y paranoia, que tienden a manifestarse rápidamente entre una y cuatro semanas después del parto.
Es importante que se trate como una emergencia, afirma la Dra. Downey.
Los tratamientos para ambas afecciones implican una combinación de opciones farmacológicas y psicoterapéuticas.
En un caso muy sonado de psicosis postparto en 2001, Andrea Yates, una mujer de Texas, fue declarada culpable de asesinato tras ahogar a sus cinco hijos en una bañera, pero la condena fue anulada en un segundo juicio después de que un jurado la declarara no culpable por razón de demencia.
Si resides en Estados Unidos y tú o alguien que conoces necesita ayuda de salud mental de inmediato, llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-TALK (8255). Esta línea de ayuda es gratuita, confidencial y está disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Si te encuentras en otro país, puedes visitar www.befrienders.org para encontrar una línea de ayuda cerca de ti.
Traducción de Michelle Padilla





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