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Madre de la víctima de Christa Pike quiso “acabar con ella” personalmente tras el fallido intento de ejecución

May Martinez expresa su frustración después de que la asesina de su hija sobreviviera a dos dosis de una inyección letal

"Una tortura química": esto dicen los abogados de Christa Pike tras inyecciones letales fallidas
"Una tortura química": esto dicen los abogados de Christa Pike tras inyecciones letales fallidas
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La madre de la mujer asesinada por Christa Pike, condenada a muerte, expresó su frustración por la ejecución fallida y admitió: “Quiero ir a matarla yo misma”.

Pike, de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995. Sin embargo, el intento de ejecutarla esta semana en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville, Tennessee, fracasó.

Después de que la reclusa sobreviviera a dos dosis de pentobarbital, fue trasladada de urgencia a un hospital, donde recibió “medidas para salvarle la vida”.

May Martinez se encontraba en la sala de testigos junto con su esposo, Raul Martinez Jr., a la espera de que, 31 años después, se cumpliera la sentencia por el asesinato de su hija. Tras el fallido procedimiento, declaró a la revista People: “Si hubiera podido entrar en esa sala, habría agarrado el cúter y la habría descuartizado como ella hizo con Colleen”.

Pike continúa bajo atención médica y, según sus abogados, se encuentra en estado crítico, por lo que todavía no está claro qué ocurrirá. Si sobrevive, el estado podría intentar ejecutarla de nuevo en una fecha posterior.

Los Martinez regresaron a Florida mientras esperan novedades y relataron al medio lo que presenciaron en la cámara de ejecución, donde vieron a Pike atada a una camilla y reaccionar a las dos dosis que le administraron.

Pie de foto Colleen Slemmer tenía apenas 19 años cuando fue brutalmente asesinada por Christa Pike en enero de 1995, un crimen por el que Pike debía ser ejecutada esta semana
Pie de foto Colleen Slemmer tenía apenas 19 años cuando fue brutalmente asesinada por Christa Pike en enero de 1995, un crimen por el que Pike debía ser ejecutada esta semana (May Martinez)

“Se quedó ahí tendida, sin más”, recordó el padrastro de Slemmer. “Movía mucho los dedos de los pies”.

“También levantaba la cabeza”, añadió May Martinez.

Según relataron, unos 15 minutos después de que le administraran la primera dosis, quedó claro que algo no iba bien cuando los encargados de la ejecución cerraron las cortinas para impedir que los testigos vieran a Pike.

“Esperamos unos tres minutos y nos dijeron: ‘Vamos a administrarle otra dosis’”, contó Raul Martinez. “Abrieron otra bolsa, pero ella seguía levantando la cabeza y moviéndose”.

Aun con la cortina cerrada, Martinez aseguró que podían escuchar “sus ronquidos o gorgoteos” a través de un micrófono instalado en la sala. Poco después, se pidió a los testigos que abandonaran el lugar.

Su relato coincide con el de los periodistas que presenciaron la ejecución y que ofrecieron una conferencia de prensa frente al centro penitenciario el miércoles por la noche. Según contaron, Pike se quejó de una sensación en el antebrazo, como si estuviera “a punto de explotar”, y preguntó si aquello era normal.

May Martinez, a la izquierda, madre de Slemmer, sale el miércoles de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend
May Martinez, a la izquierda, madre de Slemmer, sale el miércoles de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend (AP)

May Martinez ya había expresado su firme apoyo a que se aplicara la pena de muerte a Pike. En declaraciones a Associated Press, sostuvo que la asesina le había arrebatado a su hija, que tenía apenas 19 años cuando murió, la oportunidad de crecer y vivir su vida.

“Cada vez que pienso en esto, imagino a Colleen sintiendo ese dolor e intentando levantarse y escapar”, afirmó.

Martinez recordó que su hija había sido voluntaria en las Olimpiadas Especiales, disfrutaba del patinaje y aspiraba a desarrollar una carrera profesional en informática.

“Era una persona muy tranquila”, contó. “Sobre todo, le apasionaba la informática. Ella y mi marido armaban y desarmaban computadoras todo el tiempo. Confiaba en todo el mundo, y eso terminó siendo su perdición”.

La noche del asesinato, Slemmer llamó a su madre, pero la comunicación se interrumpía debido a la mala señal. Cuando Martinez intentó comunicarse de nuevo con ella, su hija ya había salido rumbo al encuentro que terminaría costándole la vida con Pike y el novio y cómplice de esta, Tadaryl Shipp, en un bosque cercano.

“No pasa un solo día, ni un minuto, sin que piense en Colleen”, concluyó. “Las fiestas son lo peor. El cumpleaños de Colleen fue la semana pasada. Habría cumplido 51 años”.

Traducción de Leticia Zampedri

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