Christa Pike: ¿qué podría sucederle a la asesina condenada a muerte tras sobrevivir a dos inyecciones letales?
La asesina convicta sobrevivió a una ejecución fallida en Tennessee, lo que genera interrogantes sobre cómo el estado y su equipo legal planean proceder con su caso

La asesina convicta Christa Pike debía ser ejecutada mediante una inyección letal en una prisión de máxima seguridad en Nashville, Tennessee, el miércoles por la noche, pero sobrevivió y fue trasladada de urgencia al hospital.
Pike lleva 30 años en el corredor de la muerte, tras ser condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, en enero de 1995.
El miércoles por la noche, se le administraron dos dosis de pentobarbital, pero los testigos describieron haberla oído roncar en la camilla a la que estaba sujeta en la cámara de ejecución.
Los abogados de Pike se apresuraron a presentar una moción de emergencia ante la Corte Suprema de Tennessee con el fin de detener y suspender de inmediato la ejecución, con el argumento de que ella se encontraba en una “agonía innecesaria” y que la situación transgredía su derecho a ser ejecutada sin sufrir castigos crueles e inusuales. Al final, el intento se canceló.
El experto Robin M. Maher, director ejecutivo del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, afirmó que lo que había vivido Pike era “singular e inigualable”, y señaló que, si bien antes se han presentado complicaciones médicas, nadie había sobrevivido jamás a los fármacos que se le administraron.
De haberse llevado a cabo la sentencia de Pike según lo programado, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee desde 1820 y la decimonovena mujer ejecutada en los Estados Unidos desde 1976.
Ahora surgen cada vez más interrogantes sobre lo que sucederá a continuación, especialmente dado que su caso ya había generado peticiones de clemencia incluso antes del fallido intento de ejecución.
El estado de salud de Pike sigue siendo incierto
Pike, de 50 años, permanece hospitalizada tras el fallido intento de ejecución.
Su estado de salud era desconocido hasta el jueves por la mañana, pero el equipo legal de Pike contrató al Dr. Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia, y declaró a la BBC que podría sufrir daños cerebrales.
Según Zivot, es improbable que Pike haya recibido una cantidad suficiente de pentobarbital en la sangre como para provocar la apnea y la insuficiencia cardiovascular previstas para su ejecución.
“Es muy posible que, como consecuencia del retraso en el inicio de la reanimación, sufra una lesión cerebral”, añadió.
Todas las partes están a la espera de información actualizada sobre el estado de salud de Pike antes de decidir cómo proceder.
Tras el intento fallido, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió la única ejecución que quedaba prevista para este año en el estado: la del asesino convicto Gary Wayne Sutton, programada para el 3 de diciembre.
“Hacer cumplir una sentencia impuesta según la ley es una de las responsabilidades más serias del estado, y los ciudadanos de Tennessee esperan que se haga de una manera que no solo sea legal y constitucional, sino también efectiva”, declaró Lee. “Ordené una revisión exhaustiva externa para determinar exactamente lo que ocurrió”.
Si todavía la pueden ejecutar, ¿cuándo sería posible?

Si bien la Octava Enmienda de la Constitución prohíbe los castigos crueles e inusuales, no existe un mecanismo legal automático que proteja a un preso de un segundo intento de ejecutar su condena simplemente porque el primero haya fracasado, siempre y cuando los investigadores estén convencidos de que se siguió el procedimiento adecuado y no se vulneraron los derechos del sujeto.
Los reclusos que sobreviven a la pena de muerte siguen siendo delincuentes convictos condenados a la pena capital y bajo custodia estatal, sin que sus circunstancias cambien a pesar de que surja un fallo técnico.
Tal como están las cosas, la orden de ejecución de Christa Pike expiró a la medianoche del miércoles, lo que significa que el estado de Tennessee tendrá que volver a los tribunales para obtener y fijar otra fecha de ejecución si decide intentar llevarla a cabo.
Las autoridades estatales aún no han dicho si lo intentarán de nuevo, pero existe un precedente histórico para realizar un segundo intento en casos en los que el primero fue exitoso.
Un ejemplo reciente es el del preso de Alabama, Kenneth Eugene Smith, que no pudo ser ejecutado según lo previsto en noviembre de 2022 porque sus verdugos no pudieron encontrar una vena para insertar la vía intravenosa necesaria.
Posteriormente apeló su caso, pero perdió y finalmente fue ejecutado por hipoxia de nitrógeno en enero de 2024.
Decenas de reclusos han sobrevivido a la inyección letal
De acuerdo con estadísticas, la inyección letal parece ser el método de ejecución menos exitoso que se lleva a cabo en los Estados Unidos.
Según cifras de Death Penalty Info, fallaron 75 ejecuciones de reclusos que debían morir por inyección letal al año 2010.
Eso representa una tasa de fracaso del 7,2 por ciento en las 1.054 inyecciones letales planificadas entre 1890 y ese año, superior a cualquier otro método, incluidos la horca, el pelotón de fusilamiento y la electrocución.
La tasa media de fracaso en todos los métodos es del 3,15 por ciento, por lo que la inyección tiene más del doble de probabilidades de fracasar.
El caso de Pike es la segunda vez que la inyección letal ha fracasado en Tennessee este año, un caso que arroja luz sobre lo que podría suceder si sobrevive.
Tony Carruthers fue declarado culpable de secuestrar y asesinar a tres personas en 1994 y estaba previsto que fuera ejecutado en mayo.
Sin embargo, tuvo que posponerse después de que el personal no pudiera encontrar una vena para administrarle la inyección letal.
En aquella ocasión, el gobernador Lee le concedió a Carruthers un aplazamiento de un año y lo devolvió al corredor de la muerte, un precedente que podría aplicar al caso Pike.
Es probable que haya más impugnaciones legales
El intento fallido de ejecución abre la posibilidad de que su equipo presente nuevas demandas.
La ejecución de Pike ya se había retrasado ese mismo día debido a batallas legales, ya que originalmente estaba programada para las 10 de la mañana, pero el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito de Estados Unidos votó 2-1 a favor de suspenderla.
Dicho tribunal dictaminó que era necesario un aplazamiento para considerar si se habían tomado en cuenta las acusaciones de Pike sobre abuso sexual en su infancia para su sentencia. Sus abogados defensores plantearon el argumento desde hace mucho tiempo e insisten en que esos factores nunca se consideraron y que merecían que recibiera una condena a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en lugar de la pena de muerte.
La fiscalía general apeló ante la Corte Suprema de los Estados Unidos y explicó que detener la ejecución en el último momento solo traumatizaría aún más a la familia de su víctima, Colleen Slemmer, y recompensaría lo que denominó “tácticas dilatorias abusivas” por parte de los abogados de Pike.
Más tarde ese mismo día, el tribunal supremo autorizó la ejecución. La mayoría conservadora no explicó su decisión, mientras que los tres miembros liberales firmaron un voto particular en el que afirmaban que los alegatos de Pike merecían un análisis más detenido.
Ante las crecientes críticas por la deficiente gestión de la ejecución, el Departamento de Correccionales de Tennessee se ha defendido afirmando que siguió “cada paso del protocolo de ejecución legal y establecido por el estado, aprobado por la oficina del fiscal general”.
El departamento aseguró que la sustancia química utilizada en la inyección letal, según el protocolo, “ha demostrado ser eficaz de forma constante, y el protocolo no permite procedimientos adicionales más allá de los realizados esta noche”.
Traducción de Michelle Padilla






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