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Reino Unido dice que no está en guerra tras un ataque de dron a su base de Akrotiri en Chipre

REINO UNIDO-IRÁN-EEUU
REINO UNIDO-IRÁN-EEUU (AP)

El gobierno británico afirmó el lunes que no está en guerra, pese a haber dicho que permitiría a Estados Unidos usar bases británicas durante su guerra con Irán y después de que un dron de fabricación iraní alcanzara una base de la Real Fuerza Aérea en Chipre.

Las sirenas volvieron a sonar el lunes en la base RAF Akrotiri y se desplegaron aviones de combate británicos, aparentemente en respuesta a una nueva amenaza.

Más de dos décadas después de seguir a Estados Unidos en una guerra devastadora en Irak, Reino Unido intenta evitar verse arrastrado a un nuevo conflicto en Oriente Medio con consecuencias impredecibles.

Ataque a Akrotiri

Funcionarios británicos indicaron que un dron de ataque impactó la pista de aterrizaje de Akrotiri, una base aérea británica en Chipre, a última hora del domingo. No hubo heridos y los daños fueron “mínimos”, pero el ataque llevó el conflicto a suelo europeo.

No estaba claro de inmediato si el dron fue lanzado desde Irán o por un grupo armado respaldado por Teherán, como Hezbollah en Líbano.

Unas 12 horas después, las sirenas volvieron a sonar mientras dos cazas Typhoon y un par de aviones F-35 rugían al despegar. Un residente de la zona mostró a The Associated Press un mensaje de texto enviado por las autoridades de la base que advertía de una “amenaza de seguridad en curso” e instaba a la gente a permanecer en interiores y alejada de las ventanas.

El gobierno chipriota informó que el lunes se interceptaron dos drones que se dirigían a Chipre.

Akrotiri es la principal base aérea británica para operaciones en Oriente Medio y en los últimos años ha sido utilizada por aviones británicos en misiones contra el grupo Estado Islámico en Siria e Irak y para atacar objetivos hutíes en Yemen.

Reino Unido conservó la base, y otra en Chipre, después de que la isla del Mediterráneo oriental obtuviera la independencia del dominio colonial británico en 1960.

Ya había sido atacada en 1986, cuando milicianos libios atacaron la base con morteros, granadas propulsadas por cohete y armas ligeras, e hirieron a tres personas.

A medida que aumentaban las tensiones entre Estados Unidos e Irán, Reino Unido desplegó el mes pasado cazas F-35 adicionales en Akrotiri, junto con radar, sistemas antidrones y defensas aéreas, como parte de “medidas defensivas”.

El Ministerio de Defensa británico señaló el lunes que, como precaución, se estaba trasladando a alojamientos cercanos a las familias del personal del Reino Unido que vive en la base.

Ambivalencia del Reino Unido

Funcionarios británicos se han negado a decir si Londres respalda la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Han afirmado que Irán no debe poder tener un arma nuclear y han pedido el fin de los ataques iraníes y una solución diplomática.

Reino Unido no participó en los ataques contra Irán que comenzaron el sábado y no permitió que Estados Unidos utilizara bases del Reino Unido en Inglaterra ni en la isla de Diego García, en el océano Índico.

Pero el domingo, el primer ministro, Keir Starmer, anunció que había acordado permitir que Estados Unidos use las bases para ataques contra los misiles de Irán y sus sitios de lanzamiento. Afirmó que el cambio se produjo en respuesta a ataques iraníes contra intereses del Reino Unido y contra los aliados de Reino Unido en el Golfo, y que es legal conforme al derecho internacional.

Reino Unido sostiene que sus bases no pueden usarse para ataques contra objetivos políticos y económicos en Irán.

“No nos estamos sumando a estos ataques, pero continuaremos con nuestras acciones defensivas en la región”, recalcó Starmer.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el lunes al Daily Telegraph que estaba “muy decepcionado con Keir” y que el primer ministro “tardó demasiado” en cambiar de opinión sobre el uso de las bases británicas.

Consecuencias impredecibles

“El Reino Unido no está en guerra”, afirmó el lunes el ministro para Oriente Medio, Hamish Falconer. Señaló a la BBC que Irán tiene misiles balísticos “apuntando al Golfo y es vital que esos lanzadores de misiles sean eliminados ante estos ataques completamente temerarios”.

El recuerdo de Irak sigue siendo doloroso para muchos en Reino Unido. La decisión del entonces primer ministro Tony Blair de sumarse a la invasión liderada por Estados Unidos en 2003 sigue siendo una de las más controvertidas de la historia británica moderna.

El conflicto posterior, que se prolongó durante años, mató a 179 soldados británicos, a unos 4.500 integrantes del personal estadounidense, así como a muchos miles de iraquíes.

El gobierno actual está decidido a evitar que eso vuelva a ocurrir, pero los críticos sostienen que los intentos de fijar límites firmes a la implicación británica podrían quedar barridos por un conflicto que evoluciona con rapidez.

“Nos están arrastrando, igual que en Irak, siguiendo a Estados Unidos hacia una situación increíblemente peligrosa”, manifestó John McDonnell, legislador del gobernante Partido Laborista.

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Hadjicostis informó desde Nicosia, Chipre.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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