El nuevo Roadster de Tesla puede impulsarse en el aire, pero tardará en llegar a las calles

Tesla ha presentado su nuevo deportivo Roadster, que puede impulsarse por los aires, entre otros alardes de ingeniería. Pero los conductores no podrán sacarlo a dar una vuelta en el corto plazo.
La empresa de autos eléctricos de Elon Musk presentó el jueves la segunda generación del Roadster, que cuenta con propulsores de gas frío y un sistema de succión “multimodo” que puede lanzar el auto por el aire en ráfagas breves y hacer que el vehículo gire en pleno vuelo.
“Resulta que el futuro sí tiene autos voladores”, escribió Musk, director general de Tesla, poco después en su plataforma de redes sociales X.
Sin embargo, ese futuro podría estar lejos todavía, dadas las trabas regulatorias para los vehículos voladores y el enredo de normas estatales que aún deben cumplirse.
“No estoy seguro de que todos los estados vayan a permitir que un conductor, en medio del tráfico, de repente se eleve y vuele", comentó David Vladeck, profesor de Derecho en Georgetown y exdirector de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC. "Va a haber un proceso largo para permitir algo así en una carretera”.
El evento del jueves se realizó en el centro de pruebas y desarrollo de cohetes de SpaceX en Texas —la empresa de cohetes de Musk que cotiza en bolsa—, y ejecutivos de Tesla señalaron que “tomaron prestada” parte de la tecnología de SpaceX para lograr que el nuevo Roadster se eleve. Más allá de saltos y volteretas rápidas, Tesla también afirmó que el auto puede acelerar de 0 a 96 km/h (0 a 60 mph) en menos de un segundo.
El lanzamiento de esta semana llegó tras años de retrasos y expectativa en torno al nuevo Roadster, y las acciones de Tesla subieron en las operaciones matutinas del viernes antes de caer en medio de una ola de ventas en empresas vinculadas a la inteligencia artificial.
La espera no ha terminado por completo. Musk dijo que la producción para consumidores no comenzará hasta 2028. Tesla tampoco fijó un precio para su más reciente vehículo eléctrico.
Tesla aceptaba reservas para la compra del Roadster “Rocket” (cohete) en su sitio web el viernes, aunque la letra pequeña indicaba que no había garantía de cuándo se entregaría el vehículo —o de si se entregaría en absoluto—.
Bryant Walker Smith, exvicepresidente de un grupo asesor del Departamento de Transporte sobre innovación, no quedó impresionado, aunque sí destacó la capacidad de Musk para mantener altas las acciones de Tesla.
“Esto fue una demostración de un auto único que usa una tecnología que existe desde hace muchos años y no llegará a los caminos públicos en 2028", indicó Smith, profesor de Derecho en la Universidad de Carolina del Sur. "Tesla, de manera bastante singular, ha logrado venderse a sí misma con un futuro que está bastante lejos de la realidad”.
Musk ha dicho repetidamente que el futuro de la conducción será autónomo, y Tesla, con sede en Austin, ha centrado gran parte de su negocio en desarrollar funciones de conducción autónoma para sus vehículos y, más recientemente, en lanzar su propio negocio de robotaxis.
Pero la empresa sostiene que el Roadster se fabricará para que haya humanos al volante, y califica al vehículo eléctrico como “lo mejor de los últimos autos conducidos por humanos”.
La demostración del jueves fue técnicamente autónoma “para asegurarnos de no matar a nadie”, señaló Musk. Pero, a largo plazo, afirmó que el nuevo Roadster será “el único auto que Tesla fabrique con conducción manual”.
“Este no es necesariamente un auto optimizado para la seguridad”, añadió Musk, entre risas del público. Pero “lleva el medidor de diversión a 11 sobre 10”.
El primer Roadster de Tesla se lanzó en 2008. Y en 2018, Musk llegó incluso a colocar uno en un cohete —con un maniquí apodado “Starman” en el asiento del conductor— y lo lanzó al espacio.
De nuevo, el Roadster de segunda generación no llegará al mercado de inmediato. Y aún está por verse si el ambicioso nuevo vehículo impulsa los resultados finales de la empresa.
En los resultados del segundo trimestre reportados a mediados de año, las ganancias de Tesla cayeron mientras la empresa gastaba más en investigación y desarrollo para sus negocios de robotaxis y robótica, lo que recortó el dinero obtenido pese a un aumento por lo demás pronunciado en las ventas de vehículos. Las utilidades sumaron 1.110 millones de dólares en el periodo, mientras que los ingresos subieron a 28.240 millones de dólares.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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