AP Explica: ¿Qué impacto tendría orden de Trump de castigar a países que vendan petróleo a Cuba?
Apoyándose en su narrativa dura contra Cuba, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impondría aranceles a los países que se atrevan a vender o enviar petróleo a la nación caribeña.
La amenaza cayó como un balde de agua fría en las calles del país donde muchos ciudadanos comunes ya están bastante afectados por una profunda crisis económica.
Incluso, algunos expertos advierten que la medida podría ser en lo interno tan grave como para provocar una “crisis humanitaria”.
¿Qué dice la orden ejecutiva de Trump?
El documento establece la imposición de un arancel sobre los bienes de los países que suministren “directa o indirectamente” a Cuba “cualquier petróleo”, bloqueando así las posibilidades de la isla de obtener el vital combustible para mover su economía.
El argumento del mandatario estadounidense se basa en que la nación caribeña “constituye una amenaza inusual y extraordinaria” para “la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos” por lo que el gobernante declaró una “emergencia nacional” con respecto a dicho supuesto peligro.
Según cifras oficiales, Cuba produce apenas el 40% del combustible que necesita, pero dada las condiciones técnicas este apenas puede usarse para las ocho grandes termoeléctricas, unas obsoletas instalaciones –con más de 30 años de uso—; el resto se genera mediante plantas menores que consumen diésel, el cual debe ser importado. El gobierno tiene un incipiente programa de energía solar reforzado desde el año pasado.
Los expertos internacionales estiman que hasta comienzos de mes, cuando Venezuela todavía enviaba su crudo a la isla —se desconocen nuevas partidas— y en virtud de una estrecha cercanía comercial e ideológica, Cuba recibía unos 35.000 barriles diarios del país sudamericano y 5.500 barriles diarios de México, sumados los 7.500 barriles diarios desde Rusia.
Aún así los apagones ya se suceden desde los últimos tres años con cortes de más de ocho horas, afectando el abasto de agua y trastornando la vida de los cubanos que dependen en su mayoría de la luz para cocinar.
Impacto dramático: una crisis humanitaria
“Esto es devastador porque de por sí la economía cubana ha estado trabajando a mínimos y al anunciar esta orden (Trump) está usando un arma más letal que diferentes formas de acción militar porque el impacto es generalizado”, expresó a The Associated Press el economista Arturo López Levy, investigador del Instituto de Estudios Regionales Comparados de la Universidad de Denver.
“No es difícil pronosticar un aumento significativo de la migración y los que han abogado por esta política (deben) mirar que aquí se está creando una crisis humanitaria”, expresó alarmado López Levy. “Este camino lleva a (la) población cubana a condiciones de hambre porque si no hay petróleo, ni siquiera hay forma de mover los alimentos a las ciudades”.
Cuba tuvo una caída del 15% en su Producto Interno Bruto en los últimos seis años, una crisis multifactorial producida por la paralización de la pandemia de la COVID-19, un incremento radical de las sanciones de Estados Unidos y una reforma financiera interna que disparó la inflación.
Ricardo Torres, economista cubano de la Universidad Americana de Whashington, por su parte destacó que al final “el combustible es horizontal” a todos los sectores de la sociedad y nada se mueve sin él, desde el transporte y las locomotoras, hasta los regadíos o la industria.
Una ayuda de los amigos.
Lo que varios expertos consultados por la AP se cuestionan es cuánto podría aguantar la maltrecha economía sin suministro de crudo.
“La pregunta que tenemos y no hay respuesta es la cantidad de días que Cuba tiene disponible de combustible”, expresó Jorge Piñon, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. “Esto es peor que un huracán que se acerca a Cuba”, agregó el especialista.
Piñon consideró que tras la salida de Venezuela de la ecuación abastecedora y las presiones que está recibiendo México para dejar de proporcionar crudo a la isla por parte de Estados Unidos, apenas queda Rusia.
China, otro amigo de la isla, no es productor de petróleo –y los créditos no servirían de nada--, aunque quedan entre los históricos aliados de Cuba –y que son productores--, Argelia, Angola y eventualmente Brasil que no se ha pronunciado, reflexionó Piñon.
¿Qué dice Cuba?
La reacción de las autoridades y medios de prensa en la isla fue inmediata y lo primero que destacaron es que no hay pruebas de que la pequeña nación —de apenas unos nueve millones de habitantes—, más allá de su distancia ideológica con el modelo político estadounidense, sea realmente una “amenaza” para el vecino país.
“Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana”, escribió en su cuenta de X el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel.
Más aún funcionarios enfatizaron en que Trump buscaba poner a los gobiernos de terceros países en la tesitura de tener que elegir bandos.
En las calles junto con algunas expresiones de nacionalismo por el perjuicio causado por un país extranjero, muchos ciudadanos se preocupaban por el impacto en sus vidas.
“Es una medida injusta de este presidente, esta medio loco y empecinado”, dijo a la AP Eddy Porto, un vendedor ambulante de 70 años. “¿Que culpa tenemos nosotros… de esa ambición que tiene (Trump) de poderío?
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La corresponsal Dánica Coto contribuyó con este reporte
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