El arresto del expríncipe Andrés provoca un impacto radical y deja a la realeza en “terreno inexplorado”
El exduque fue detenido el jueves por presunta conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas

El arresto de Andrew Mountbatten-Windsor (Andrés), octavo en la línea de sucesión al trono británico, ha sido calificado como un hecho de gran impacto y situó a los miembros de mayor rango de la realeza en un escenario inédito, según analistas especializados en la monarquía.
El exduque, despojado de sus títulos reales el año pasado aunque aún incluido en la línea sucesoria, se convierte en el miembro de más alto perfil de la familia real en tiempos recientes en ser detenido, en un episodio sin precedentes para la Casa de Windsor.
El antecedente histórico más cercano se remonta a la Guerra Civil inglesa, cuando el rey Carlos I fue encarcelado por las fuerzas de Oliver Cromwell en 1647 y mantenido bajo arresto domiciliario en el Palacio de Hampton Court.
El ex corresponsal real de la BBC, Peter Hunt, señaló que la familia real enfrenta una situación para la que “no está preparada”.

En declaraciones a la agencia Press Association, afirmó que el arresto de quien ocupa el octavo lugar en la línea de sucesión coloca a la realeza en “territorio desconocido”.
“Los miembros de mayor rango deberán responder preguntas sobre Andrew Mountbatten-Windsor y asumir un nivel de rendición de cuentas que hasta ahora no había sido habitual”, indicó.
Tras la detención de su hermano menor el jueves, en el marco de acusaciones por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, el rey emitió un comunicado escrito.
El monarca, que según fuentes no fue informado con antelación del procedimiento, sostuvo que “la ley debe seguir su curso” y manifestó su “más profunda preocupación” por las denuncias.

“Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y adecuado, mediante el cual este asunto será investigado por las autoridades competentes”, señaló el Rey.
“En ello, como ya he dicho antes, cuentan con todo nuestro apoyo y cooperación, plena y sincera. Permítanme decirlo con claridad: la ley debe seguir su curso”.
Añadió que, mientras el proceso esté en marcha, no sería apropiado realizar más comentarios sobre el caso. “Entretanto, mi familia y yo continuaremos cumpliendo con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, expresó.
Andrés asistió a la coronación del Rey en 2023, pero en 2025 fue despojado formalmente de sus títulos de príncipe y duque de York.

Su apartamiento se produjo tras años de controversia por su relación con el delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein, vínculo que se hizo público hace aproximadamente quince años.
Existen antecedentes de otros miembros de la familia real que han enfrentado procesos judiciales, aunque en circunstancias distintas. En 2002, su hermana, la Princesa Real —quien entonces también ocupaba el octavo lugar en la línea de sucesión— compareció ante magistrados después de que su bull terrier inglés, Dotty, mordiera a dos niños en el Gran Parque de Windsor, en un caso por el que no fue arrestada.
Según los reportes de la época, el animal se alteró al paso de una bicicleta y atacó a los menores —que eran primos— mientras recorrían el parque durante el fin de semana de Pascua, causándoles lesiones y una fuerte afectación emocional.

Anne y su esposo, el entonces comodoro Timothy Laurence, fueron entrevistados por la Policía del Valle del Támesis en su residencia de Gatcombe Park.
Ambos fueron citados en virtud de la Sección 3(1) de la Ley de Perros Peligrosos de 1991, acusados de estar a cargo de un perro que se encontraba peligrosamente fuera de control en un lugar público y que causó lesiones.
La Princesa Real —hija de la difunta Reina y del príncipe Felipe— se declaró culpable ante el Tribunal de Magistrados de East Berkshire, en Slough, y fue sancionada con una multa de $630*, además del pago de $315 en compensación y $185 por costos judiciales.
En 2019, el príncipe Felipe fue investigado por la policía tras verse involucrado, a los 97 años, en un accidente de tránsito cerca de la finca de Sandringham, en Norfolk.

El Land Rover Freelander que conducía volcó después de colisionar con un automóvil cuando intentaba incorporarse a una carretera principal y, según se informó, quedó momentáneamente deslumbrado por el sol.
El vehículo del duque terminó volcado y él quedó atrapado en el interior, por lo que fue auxiliado por un automovilista que pasaba por el lugar y lo ayudó a salir a través del techo solar.
En el otro automóvil —un Kia— viajaban una mujer que conducía, su bebé de nueve meses y una pasajera, Emma Fairweather.
El menor resultó ileso, pero las dos mujeres recibieron atención hospitalaria. Fairweather, quien sufrió una fractura en la muñeca, manifestó que Felipe debería enfrentar cargos si se determinaba que tuvo responsabilidad en el hecho.

La Policía de Norfolk señaló que el incidente sería investigado y que se adoptarían las medidas correspondientes, aunque el duque no fue arrestado.
El caso fue remitido al Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS), que cinco días después anunció que no se emprenderían acciones judiciales.
El fiscal jefe del CPS para el este de Inglaterra, Chris Long, explicó que se evaluaron el grado de responsabilidad, la edad del duque y la entrega voluntaria de su licencia de conducir, y se concluyó que no era de interés público iniciar un proceso penal.
En 2004, el duque de Gloucester, primo hermano de la difunta Reina, compareció ante magistrados en Ely, Cambridgeshire, donde fue inhabilitado para conducir durante seis meses tras admitir una cuarta infracción por exceso de velocidad en un período de tres años.

Se le impuso una multa de $75 y el pago adicional de $45 en concepto de costas judiciales.
El duque, que no fue arrestado, renunció posteriormente a su cargo como presidente del Instituto de Automovilistas Avanzados.
*Las cifras se convirtieron de libras a dólares
Traducción de Leticia Zampedri






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