Los documentos de Epstein revelan el propósito de un extraño edificio a rayas en su isla caribeña
La correspondencia mostró que Epstein se refirió al edificio como una “mezquita” en múltiples ocasiones, aunque los planos de la estructura se modificaron varias veces
Los archivos de Epstein arrojaron luz sobre el propósito de un misterioso edificio de rayas azules y blancas en la isla caribeña de Little Saint James, propiedad del financiero pedófilo.
La correspondencia reveló que Epstein se refirió al edificio como una “mezquita” en múltiples ocasiones, aunque los planos de la estructura se modificaron varias veces, habiendo sido designada en un momento dado como una “sala de música”, una capilla y un pabellón.
“Debe tener un aspecto antiguo… será para las paredes interiores, como una mezquita, me encantaría ver ejemplos”, escribió Epstein en una carta a un contacto en Uzbekistán, donde hablaba sobre los tipos de azulejos para decorar el edificio, que está coronado por una cúpula dorada.
No está claro si el edificio llegó a utilizarse realmente como lugar de culto islámico. El propio Epstein se identificaba como judío secular.
Sin embargo, los documentos revelan una obsesión de años por el arte y la cultura árabe y musulmana, evidenciada en sus interacciones con figuras poderosas como el sultán emiratí Ahmed bin Sulayem y Mohamed Bin Salman, quien más tarde se convertiría en príncipe heredero de Arabia Saudita.

Las fotografías publicadas como parte de los archivos muestran a Epstein con Sulayem, quien se vio obligado a renunciar a su puesto como director de la empresa de logística de carga DP World, con sede en Dubái, debido a su relación con el financiero, inspeccionando un gran y elaborado tapiz en el suelo de su casa adosada de Nueva York en 2014.
En 2003, Epstein afirmó a Vanity Fair que poseía “la alfombra persa más grande que jamás verás en una casa particular; tan grande que debió provenir de una mezquita”.
Mientras cumplía condena en prisión en Florida en 2009, Epstein contrató a arquitectos para que elaboraran los planos de un gran baño turco tipo “hammam” y spa, con bañeras, salas de masajes y una terraza privada.

Estos planes fueron abandonados en favor de una “sala de música”, según muestran los documentos, aunque los diseños seguían siendo de estilo de Oriente Medio. En 2011, le preguntó a su contacto uzbeko sobre la posibilidad de adquirir los azulejos para su “mezquita”, especificando detalles como la caligrafía correcta para preservar la autenticidad.
Epstein utilizó su considerable fortuna e influencia para adquirir piezas extravagantes para el edificio. En 2017, según muestran los documentos, se reunió con Aziza Al Ahmadi, asistente de un consultor de la Corte Real de Arabia Saudita.
En aquel momento se estaban llevando a cabo negociaciones para el envío de una tienda de campaña especial a la isla de Epstein, así como de más artículos “para la mezquita”.
“Estamos recibiendo 3 piezas de la Kaaba”, dijo el asistente de Epstein a un agente de aduanas, refiriéndose aparentemente al edificio cúbico de piedra que se alza en el centro del lugar sagrado islámico de La Meca.

Según el documento, uno de los objetos había sido “utilizado dentro de la Kaaba” y otro era la Kiswa, la cubierta exterior de la estructura, que tiene un enorme significado religioso.
La cubierta se reemplaza cada año y es confeccionada por cientos de personas en un taller real, utilizando aproximadamente 700 kilos de seda y 113 kilos de hilo de oro y plata. Se dice que cada una cuesta alrededor de USD 5 millones.
Una vez utilizado, el Kiswa se divide y se distribuye entre diversas organizaciones o benefactores.
“La pieza negra fue tocada por al menos diez millones de musulmanes de diferentes confesiones: suníes, chiíes y otras”, explicó Al Ahmadi a Epstein en un correo electrónico, destacando la importancia del objeto.
“Dan siete vueltas alrededor de la Kaaba y luego cada uno intenta, en la medida de lo posible, tocarla, depositando en ella sus oraciones, deseos, lágrimas y esperanzas. Con la esperanza de que, tras ello, todas sus oraciones sean escuchadas”.
Epstein murió en una cárcel de Nueva York en 2019 tras ser arrestado por cargos de tráfico sexual.
Traducción de Olivia Gorsin

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