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Viaje de Enrique a Reino Unido aviva rumores sobre si Meghan y sus hijos irán

REINO UNIDO-REALEZA
REINO UNIDO-REALEZA (AP)

El drama que parece rodear al príncipe Enrique regresa al Reino Unido esta semana, y los adelantos ya tienen a la prensa británica llena de expectación.

El hijo distanciado del rey Carlos III llegó el lunes a la tierra donde nació para una serie de compromisos benéficos. Pero para la mayoría de los observadores de la realeza eso no es más que ruido de fondo.

Durante los últimos 10 días, los tabloides británicos y los informativos han estado llenos de conjeturas sobre si la esposa de Enrique, Meghan, lo acompañará y, lo que es más importante, si llevarán a sus dos hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet, para que por fin puedan conocer al abuelo Carlos. Pero todo está en el aire mientras Enrique intenta organizar protección para su familia después de que un comité gubernamental se negara a autorizar seguridad financiada por los contribuyentes.

“Con solo unos días para el primer compromiso público de Harry en el Reino Unido el martes… muy poco está garantizado”, escribió el diario Times de Londres el sábado. “Para que Archie y Lilibet conozcan al rey, es ahora o nunca”, escribió el Telegraph.

El viaje de los niños depende de medidas de seguridad adecuadas

Enrique, veterano del ejército británico que sirvió en Afganistán, visita el país para asistir a actos previos a los próximos Juegos Invictus, la competición de estilo paralímpico que fundó para motivar e inspirar a veteranos militares de todo el mundo mientras trabajan para superar lesiones sufridas en el campo de batalla. Los juegos se celebrarán en Birmingham el próximo año.

Fuera del calendario oficial, pero muy presente en el foco mediático, está una decisión el martes en el Tribunal Superior de Londres, donde el juez dará a conocer su veredicto en la demanda de Enrique por invasión de la privacidad contra la editorial del Daily Mail.

La decisión sobre si llevar a los niños, según informaciones basadas en sesiones informativas extraoficiales y en personas no identificadas cercanas a la realeza, depende de si el gobierno del Reino Unido acepta proporcionar seguridad a Enrique y a su familia. Es un asunto que ha ensombrecido cada viaje que el príncipe ha hecho a Gran Bretaña desde que él y Meghan se trasladaron a Norteamérica hace seis años.

Las autoridades británicas sostienen que Enrique no tiene derecho a una protección general porque ya no es un miembro activo de la familia real y que evaluarán su seguridad caso por caso, igual que con cualquier otra celebridad. Enrique afirma que no es seguro que sus hijos viajen a Gran Bretaña sin protección porque su familia sigue siendo un objetivo simplemente por ser miembros de la realeza.

La decisión recae en un comité gubernamental conocido como Ravec, que determina quién debe recibir protección financiada por el Estado.

El resultado podría ser problemático para la familia real, que intenta demostrar que ofrece una buena relación calidad-precio tras meses de titulares embarazosos sobre los vínculos entre el difunto financiero y delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein y el ex príncipe Andrés, ahora conocido como Andrew Mountbatten-Windsor.

“En la atmósfera paranoica de esperar que caigan más bombas sobre Andrew, Ravec y los propios miembros de la realeza están aterrados ante la reacción pública si se pide a los contribuyentes que financien la protección de la Casa de Sussex", escribió en X la comentarista real Tina Brown. "El asunto no es una causa por la que ni el rey ni el gobierno quieran morir, ¿y quién podría culparlos?”.

Enrique quiere que sus hijos conozcan a su abuelo

Tras los primeros informes de que Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, visitarían el Reino Unido, los planes empezaron a tambalearse después de que el Daily Telegraph informara que Ravec había vuelto a rechazar la solicitud de protección de Enrique.

El Times de Londres señaló que Enrique estaba “destrozado” tras la decisión y comentó a amigos que no permitiría que sus hijos fueran “perseguidos por paparazzi” por las calles de Londres.

Para el domingo, estaba claro que la familia no acompañaría a Enrique cuando llegara a la capital, aunque aún existía la posibilidad de que se unieran a él más adelante en el viaje.

Luego, el lunes, los planes de alojamiento del príncipe se desordenaron. Primero, hubo informes de que Enrique se alojaría en el Palacio de Buckingham mientras estuviera en Londres, pero en el plazo de una hora quedó claro que el palacio no era una opción. Al menos por ahora.

Aun así, Enrique ha dicho que quiere reconciliarse con su padre, de 77 años, que está siendo tratado por una forma de cáncer no revelada. Y realmente quiere que sus hijos, que conocieron por primera vez al monarca durante las celebraciones del Jubileo de Platino de la difunta reina Isabel II en 2022, pasen tiempo con su abuelo ahora que tienen edad suficiente para recordar la experiencia.

Las relaciones de Enrique con el palacio han sido tensas

Las tensiones dentro de la Casa de Windsor se han intensificado desde que Enrique y Meghan renunciaron a sus deberes reales y se mudaron a California para buscar lucrativos acuerdos mediáticos, libres de las presiones de la vida real en Londres.

Alcanzaron un nuevo punto bajo después de que Enrique publicara unas memorias explosivas que incluían retratos poco favorecedores de la familia real y graves acusaciones sobre una relación tóxica entre la monarquía y la prensa.

La descripción de Enrique de miembros de la realeza filtrando información sobre otros familiares a cambio de una cobertura positiva sobre ellos mismos es solo una de las sórdidas acusaciones de su libro, “Spare” ("En la sombra"). El príncipe fue especialmente duro con la reina Camila, a quien acusó de alimentar a los medios con conversaciones privadas mientras buscaba rehabilitar su imagen tras su prolongada relación con Carlos cuando él era heredero al trono.

Después de perder el año pasado una batalla judicial sobre el asunto de la seguridad, Enrique manifestó que esperaba reconstruir las relaciones con su familia, incluso mientras sugería que la realeza había intentado impedir que recibiera protección policial para castigarlo por haberse apartado de sus deberes reales.

“Me encantaría una reconciliación con mi familia. No tiene sentido seguir luchando más”, dijo Enrique a la BBC. “No sé cuánto tiempo más le queda a mi padre”.

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