Vermont es el primer estado en prohibir el paraquat, un herbicida vinculado al párkinson

Vermont se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en prohibir el paraquat, uno de los herbicidas más utilizados, y los legisladores citaron una posible relación entre el producto y la enfermedad de Parkinson.
La prohibición ha sido ampliamente celebrada por activistas que esperan que la medida de Vermont impulse acciones similares en otros estados para prevenir la enfermedad neurológica que priva a las personas del control sobre sus movimientos y afecta a cerca de un millón de estadounidenses.
“Vermont dio el paso para liderar en esto, y eso es significativo porque cambia la conversación”, dijo Dan Feehan, de la Fundación Michael J. Fox, la mayor organización sin fines de lucro del mundo que financia la investigación sobre el Parkinson. “Ahora la pregunta pasa a ser: ‘¿Será su estado el último en prohibirlo?’”.
Sin embargo, para algunos agricultores, la medida podría amenazar sus ya reducidos márgenes de beneficio. Los intentos de prohibir el uso del paraquat en otros estados donde el químico se utiliza más se han estancado repetidamente.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos está revisando actualmente la seguridad del paraquat tras afirmar que no existe un vínculo claro entre el herbicida y el Parkinson.
Syngenta, una química suiza que lleva años fabricado el paraquat, anunció a principios de año que dejará de fabricar o vender el químico a nivel mundial, pero también defendió la seguridad del herbicida. Otras empresas continúan comercializándolo.
“Pese a décadas de investigación y a más de 1.200 estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre el paraquat, ningún científico o médico ha concluido jamás, en un análisis científico revisado por pares, que el paraquat cause la enfermedad de Parkinson”, señaló la empresa.
De uso generalizado en EEEUU a prohibición en China y Europa
Introducido por primera vez en Estados Unidos en 1964, el paraquat se convirtió en un popular herbicida para los agricultores.
Se le conoce por ser un químico extremadamente tóxico que es letal si se ingiere y puede causar problemas crónicos de salud por contacto. Los trabajadores agrícolas corren un riesgo especial, lo que ha llevado a la EPA a exigir una formación especial para los aplicadores certificados de paraquat. La capacitación, de aproximadamente una hora, exige que se apruebe un cuestionario de 15 preguntas y debe realizarse cada tres años.
Normalmente se emplea para proteger cultivos de soya, algodón y maíz, pero también para manzanas y uvas, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. Hasta 2018, el USGS informó que se usaron más de 4,5 millones de kilos (10 millones de libras) de paraquat en el país, concentrados en gran medida en el Sur, el centro-norte y California.
Pese a su popularidad, decenas de países lo han prohibido. La Unión Europea y Reino Unido vetaron el uso del paraquat en 2007. China prohibió su utilización doméstica en 2017, junto con Vietnam y Malasia. Tailandia emitió una prohibición similar en 2019.
Riesgos para la salud y vínculos con el Parkinson
Los defensores del uso del paraquat sostienen que el químico es absorbido rápidamente por la maleza, lo que significa que, si llueve —incluso 30 minutos después de la aplicación—, no se filtrará al piso. Empresas como Syngenta dicen que el paraquat queda inmovilizado una vez que toca el suelo. Sin embargo, hay desacuerdo sobre sus efectos nocivos, y la comunidad del Parkinson advierte que las personas que viven cerca de lugares donde se aplica tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad.
La cuestión de si causa la enfermedad de Parkinson ha sido objeto de intenso debate y estudio durante años.
El doctor Philip Landrigan, epidemiólogo que dirige un programa de salud global en Boston College y que ha hecho campaña contra la exposición humana a químicos tóxicos, indicó que múltiples estudios han mostrado que factores ambientales, incluida la exposición a pesticidas como el paraquat, pueden aumentar el riesgo de padecer Parkinson.
La comunidad del Parkinson considera la prohibición de Vermont una victoria significativa.
“Se mire como se mire, no hay una forma segura de usar paraquat”, manifestó Ron McConnell, residente en Vermont al que le diagnosticaron Parkinson tras exponerse a otra sustancia tóxica en su trabajo en 2017. “Esta ley que Vermont acaba de aprobar está protegiendo realmente a los agricultores que lo usan y a los trabajadores agrícolas que lo usan”.
La prohibición entra en vigor el 1 de noviembre, pero la ley da a los agricultores que lo usan en huertos de fruta, bayas y cultivos de frutas pequeñas hasta 2030 para dejar de utilizarlo.
Agricultores de Vermont se preparan para los cambios
Greg Burtt, propietario de un huerto familiar de manzanas y legislador republicano de Vermont, considera el paraquat una “herramienta crítica” en su trabajo.
Sostiene que la prohibición dejará a agricultores como él en desventaja competitiva frente a productores de otros estados que pueden seguir usando el herbicida, que es más económico. Existen productos alternativos, pero algunos agricultores advierten que podrían incluir químicos que podrían matar la planta si no se aplican con cuidado. El arado mecánico, la rotación de cultivos y el deshierbe manual también son opciones, pero conllevan desventajas distintas, en particular el aumento de los costos laborales.
“Hay una razón por la que es un estándar de la industria”, comentó Burtt, que lleva 20 años utilizando el químico.
No le preocupa contraer Parkinson porque, en su opinión, la investigación sobre el herbicida no es concluyente.
“Quiero ser la primera persona en asegurarme de que sea seguro, porque no quiero morir joven por dedicarme a la agricultura”, expresó Burtt. “Así que, si alguien ha tenido que lidiar con estas preguntas, he sido yo”.
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Kruesi informó desde Providence, Rhode Island.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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