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Ucrania ataca instalaciones petroleras en Rusia, pero alza de combustibles podría mitigar el impacto

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REP-GEN UCRANIA-GUERRA-PETRÓLEO-ATAQUES (AP)

Los drones ucranianos se internan en el territorio ruso para atacar instalaciones petroleras, lo que provoca columnas de humo que pueden verse desde el espacio y una lluvia tóxica en destinos turísticos del mar Negro.

Los ataques tienen como objetivo reducir las exportaciones de petróleo de Moscú, que son claves para financiar su interminable invasión de Ucrania. Pero el impacto económico de esta iniciativa aún no está claro, ya que el alza del precio del petróleo por la guerra con Irán y la flexibilización de las sanciones por parte de Estados Unidos, han ayudado a reponer las arcas del Kremlin.

Aun así, el alcance de los ataques y su impacto medioambiental están haciendo que la guerra llegue a los hogares de los rusos de a pie, lejos de las líneas del frente.

Derrame de petróleo en la calle

Aviones no tripulados de Kiev han alcanzado la refinería de petróleo y la terminal de exportación de la ciudad costera de Tuapse, en el mar Negro, cuatro veces en poco más de dos semanas, y causaron incendios que obligaron a evacuar la zona y levantaron enormes columnas de humo. La ciudad está a unos 450 kilómetros (280 millas) del frente.

En un video publicado por el gobernador, Veniamin Kondratyev, tras el tercer incidente el 18 de abril, un funcionario de emergencias dijo que se habían derramado productos petrolíferos hirviendo en la calle, dañando automóviles.

Ucrania anunció el jueves que había golpeado una estación de bombeo de crudo en la región rusa de Perm, a más de 1.500 kilómetros (900 millas) de la frontera, dos días seguidos. La prensa rusa reportó los ataques, aunque el gobernador de la provincia, Dmitry Makhonin, se limitó a decir que unos drones habían impactado en instalaciones industriales.

Ust-Luga, en el mar Báltico, una de las mayores terminales de exportación de petróleo y gas de Rusia, fue atacada tres veces en el lapso de una semana a finales de marzo. Está a más de 800 kilómetros (500 millas) de Ucrania.

En una transmisión varias semanas después, el gobernador regional Alexander Drozdenko declaró que la zona alrededor de San Petersburgo, la segunda ciudad más grande del país, era una “región de primera línea” debido a las amenazas aéreas.

Kiev dice que ataques costaron miles de millones a Moscú

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ha comparado estos operativos con las sanciones internacionales contra Rusia. Se consideran aún más cruciales ahora que Moscú está obteniendo ganancias extraordinarias por la crisis energética global desatada por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán.

Zelenskyy manifestó el viernes que el Kremlin ha perdido al menos 7.000 millones de dólares desde principios de año como resultado directo de los ataques contra su sector petrolífero. A principios de semana, señaló que la inteligencia ucraniana reporta una caída de las exportaciones desde puertos petroleros clave como Ust-Luga y Primorsk.

Los expertos afirman que los ataques con drones también han afectado a la capacidad rusa para refinar el crudo, mientras que las sanciones dificultan la adquisición de piezas de repuesto.

Pero el impacto económico total sigue sin estar claro, ya que Rusia se está beneficiando de la crisis en Oriente Medio.

Las exportaciones rusas de crudo y productos petroleros aumentaron en 320.000 barriles diarios respecto al mes anterior, hasta alcanzar 7,1 millones en marzo, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía. El alza de los precios supuso que estos ingresos casi se duplicaron, de 9.700 a 19.000 millones de dólares. No está claro si los ataques de abril cambiarán esa tendencia.

“La acción de Estados Unidos contra Irán ha salvado tanto al sector petrolero ruso como al presupuesto federal de una crisis que claramente se estaba gestando a finales de febrero”, aseguró Chris Weafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd.

Por otra parte, los daños en la infraestructura petrolera del país han sido mucho menos importantes de lo que sugerirían las enormes explosiones, añadió.

“Si se golpea un tanque de petróleo, en particular uno que no está lleno, los vapores se encienden y aparecen las llamas. Así que se ve muy espectacular”, pero solo retrasa las entregas un par de días, explicó.

“Es mucho menos perjudicial que golpear las estaciones de bombeo o los compresores o la infraestructura de carga. Y eso parece estar bien protegido. Los tanques no lo están”, dijo.

Drones de largo alcance ponen a prueba las defensas rusas

La capacidad de atacar infraestructura clave en el interior de Rusia llamó la atención sobre las crecientes aptitudes militares de Ucrania y puso a prueba las defensas antiaéreas de Moscú, que ya están sobrecargadas. También ha obligado a más rusos a enfrentar las consecuencias de una guerra que su gobierno asegura estar ganando.

El Ministerio de Defensa de Ucrania afirma que sus fuerzas han más que duplicado el alcance de sus capacidades de ataque de largo alcance desde la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022. Esto permite también que sus aviones no tripulados ataquen lugares desde distintas direcciones, lo que complica la aplicación de contramedidas.

“Los ataques con drones han sido hasta ahora un caso muy exitoso de aprovechamiento de tecnologías sencillas y de fabricación nacional para atacar a Rusia en lugares que, al inicio de la guerra, jamás habrían esperado que fueran atacados”, dijo Marcel Plichta, doctorando en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de St Andrews.

“Esta capacidad simplemente no existía” hace cuatro años, añadió.

Podría haber consecuencias a largo plazo

Las autoridades rusas suelen mostrarse reacias a comentar los ataques de largo alcance.

Pero las acciones en Tuapse y las imágenes que siguieron cobraron relevancia en la prensa rusa. El presidente del país, Vladímir Putin, advirtió de “graves consecuencias ambientales” al tiempo que insistía en que la situación estaba bajo control.

Los funcionarios advirtieron que se registraron altos niveles de benceno —un carcinógeno presente en los productos petrolíferos— en el aire mientras ardían los incendios, e instaron a los residentes a limitar su tiempo al aire libre.

Los residentes también reportaron ampliamente una “lluvia negra”: gotas aceitosas que les caían sobre la piel y la ropa. Medios locales publicaron imágenes de perros y gatos callejeros con el pelaje manchado de gris. Los derrames a lo largo de la costa han cubierto de crudo a aves y peces, y la prensa rusa difundió recientemente imágenes de delfines varados.

Esas imágenes resultan impactantes para los rusos acostumbrados a pasar las vacaciones en la costa del mar Negro.

Vladimir Slivyak, copresidente del grupo ecologista ruso Ecodefense, apuntó que podría haber consecuencias a largo plazo tanto para la salud humana como para el ecosistema regional.

“Hay mucho petróleo en el mar”, afirmó. “En los próximos años, cada tormenta traerá más contaminación por petróleo a la costa”.

Todavía no se ha producido una reacción pública a los ataques, mientras las autoridades intensifican la represión contra la disidencia. Pero eso podría cambiar a medida que el daño se extienda.

“Creo que mucha gente entiende que hay una diferencia muy grande entre lo que dice Putin y lo que dicen las autoridades regionales, y lo que realmente está pasando”, manifestó Slivyak.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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