Tras captura de Maduro, retórica de Trump evoca regreso a los días del imperialismo estadounidense

El presidente Donald Trump no se ha andado con rodeos sobre el mensaje más amplio que está tratando de enviar al mundo con la incursión militar de fuerzas estadounidenses en Venezuela, las cuales capturaron a Nicolás Maduro y trasladaron al depuesto mandatario y a su esposa a Estados Unidos para enfrentar cargos federales de narcotráfico.
"La dominación estadounidense en el hemisferio occidental", declaró Trump tras la captura de Maduro, "nunca volverá a ser cuestionada".
En los días posteriores a la audaz incursión, Trump y su equipo han reafirmado la idea de que el nuevo enfoque en la preeminencia estadounidense en el hemisferio ha llegado para quedarse. También han utilizado la captura de Maduro para instar a los vecinos a obedecer o de lo contrario podrían enfrentar consecuencias.
La retórica de Trump evoca el discurso enérgico de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los presidentes estadounidenses desplegaban a las fuerzas armadas para conquistas territoriales y de recursos, incluyendo en Cuba, Puerto Rico, Hawai, Honduras, Panamá, Nicaragua, México, Haití y la República Dominicana.
"Ha habido períodos —Vietnam e Irak son ejemplos— que han suscitado preguntas sobre un retorno al imperialismo estadounidense, pero los mensajes de los líderes estadounidenses en esos períodos se encubrían con discursos sobre democracia. La forma en que Trump está hablando de esto es algo que no hemos visto en mucho tiempo", declaró Edward Frantz, historiador de la Universidad de Indianápolis.
Tras la operación, la retórica dura de Trump se ha dirigido a aliados en Groenlandia —donde reiteró sus exhortaciones para que Estados Unidos se haga cargo del territorio danés por razones de seguridad nacional— y México. Trump dice que el vecino del sur necesita "ponerse las pilas" en su lucha contra los cárteles de la droga.
Trump también ha advertido que el añejo adversario Cuba está "en declive" ahora que Maduro —que ha proporcionado petróleo a precios muy reducidos al gobierno económicamente aislado en La Habana— ha sido depuesto. Y el mandatario estadounidense ha incrementado la ansiedad en Colombia —epicentro de la producción mundial de cocaína y vecino de Venezuela— al decirle a los periodistas que una operación militar en territorio colombiano "me suena bien".
El presidente republicano también ha dicho que su gobierno "dirigirá" la política de Venezuela, y ha amenazado a la nueva gobernante del país, la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con un desenlace peor que el de Maduro si no "hace lo correcto". Ha dejado claro que espera que Caracas abra sus vastas reservas de petróleo a las empresas energéticas estadounidenses, lo que ha avivado aún más la especulación sobre la extralimitación de Washington.
"Haremos que nuestras enormes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada —la infraestructura petrolera— y comiencen a ganar dinero para el país", declaró Trump el fin de semana.
La incursión en Venezuela ha dividido a América Latina: algunos gobernantes que simpatizan con Trump —en su mayoría de derecha— elogiaron la destitución de Maduro, y otros gobernantes no alineados con Washington la condenaron por motivos de soberanía. Ha agudizado las preocupaciones de que el mandatario estadounidense realmente podría estar hablando en serio sobre su deseo de anexarse Groenlandia.
Apoyándose en la Doctrina Monroe, Trump pone a los vecinos en alerta
La primera ministra danesa Mette Frederiksen advirtió el lunes que Trump marcaría la ruina de la alianza militar transatlántica, la OTAN, si intenta cumplir su afirmación de que Estados Unidos necesita "absolutamente" tomar control de Groenlandia por razones de seguridad nacional. La alianza, que incluye a Estados Unidos y Dinamarca, ha sido un pilar fundamental de la seguridad tras la Segunda Guerra Mundial.
"Si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene", declaró Frederiksen a la emisora danesa TV2.
En los primeros años del siglo XX, los presidentes estadounidenses recurrieron repetidamente a la Doctrina Monroe —un documento fundamental de la política exterior de Estados Unidos, redactado por el quinto presidente de la nación, James Monroe— cuyo objetivo era oponerse a la intromisión europea en el hemisferio occidental.
Ahora, Trump también se apoya en la doctrina para justificar la intervención de Estados Unidos en Venezuela y amenazar con acciones en todo el hemisferio en nombre de proteger la seguridad y el bienestar de los estadounidenses.
"La retórica de Trump evoca imágenes de Teddy Roosevelt y la diplomacia de las cañoneras. La retórica es un regreso a una era previa a la Gran Guerra", expresó Frantz, refiriéndose a las intervenciones del 26º presidente en economías inestables del Caribe y Centroamérica, así como su respaldo a la secesión de Panamá de Colombia en nombre del interés nacional de Estados Unidos.
Pocas semanas antes de la destitución de Maduro, Trump presentó una largamente esperada Estrategia de Seguridad Nacional, la cual tenía algunos elementos dispares que parecían contraponerse entre sí.
Por un lado, Trump —quien durante mucho tiempo ha rehuido hablar del papel de Estados Unidos en guerras extranjeras— aseveró que el gobierno tendría una "predisposición al no intervencionismo". Pero el documento de estrategia también dejó claro que la administración presionaría "para restablecer la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental".
Con la destitución de Maduro, es evidente que el gobierno ha redoblado sus empeños en este último aspecto.
"Este es el hemisferio occidental", dijo el secretario de Estado Marco Rubio en una presentación el domingo en el programa "Meet the Press", de la cadena NBC. "Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos".
Enojo en el Consejo de Seguridad de la ONU
La captura de Maduro y la retórica de Trump ciertamente podrían ser un momento decisivo para los líderes mundiales mientras sopesan qué podría suceder en los últimos tres años del segundo mandato de Trump.
En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes, la embajadora colombiana Leonor Zalabata Torres dijo que la incursión en Venezuela recuerda "los peores momentos de injerencias en la política latinoamericana y del Caribe".
"La democracia no puede ser promovida ni defendida mediante la violencia o la coerción, y tampoco puede estar supeditada a intereses económicos ajenos", agregó Zalabata Torres, cuyo país solicitó la reunión.
Al mismo tiempo, los demócratas están cuestionando si las acciones de Trump han creado una estructura permisiva para el presidente ruso Vladímir Putin, quien tiene planes de capturar más territorio de la vecina Ucrania, y el presidente chino Xi Jinping, que ha prometido anexarse la isla autogobernada de Taiwán.
"En esencia, lo que el presidente ha hecho en este caso es darle a Putin y a Xi Jinping un pase libre", declaró el senador independiente Angus King en una presentación en la cadena CNN.
Los rusos, por su parte, han condenado la acción de Trump en Venezuela. El embajador Vassily Nebenzia, el enviado del país ante la ONU, declaró que el organismo mundial "no puede permitir que Estados Unidos se proclame a sí mismo como una especie de juez supremo" del mundo.
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Las periodistas de la AP Jennifer Peltz y Farnoush Amiri en Naciones Unidas contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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