¿Podría Trump lanzar ataques contra los cárteles en México? Gobierno y analistas lo ven improbable

Tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, el presidente Donald Trump insistió de nuevo en la necesidad de actuar contra los cárteles en México pero ni el gobierno mexicano ni los analistas ven probable una acción unilateral.
¿Las razones? La administración de Claudia Sheinbaum está haciendo lo que pide Washington y ambos países son socios económicos vitales, dicen los expertos.
No obstante, muchos prevén más amenazas para lograr mayores concesiones y nadie se atreve a descartar por completo una decisión inesperada del jefe de la Casa Blanca que ya tiene en la mira a Cuba, Colombia o Groenlandia.
La presidenta mexicana minimizó la posibilidad de una acción militar. “No veo riesgos", dijo el lunes. "Hay coordinación, hay colaboración con el gobierno de los Estados Unidos”.
“Yo no creo en la invasión, no creo ni siquiera que sea algo que ellos estén tomando muy en serio", acotó. "La delincuencia organizada no se resuelve con una intervención”, aseguró tras ratificar su firme defensa a la soberanía de los pueblos y la legalidad internacional.
Estas son algunas claves para contextualizar y entender el alcance de las amenazas de Trump:
México no es Venezuela
México tiene una situación radicalmente distinta a la Venezuela o a la de otros países que Washington ha puesto en la mira, como Cuba.
En primer lugar por la legitimidad democrática del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Segundo por ser el principal socio comercial de Estados Unidos y que 40 millones de mexicanos viven en el vecino del norte. Y tercero porque el propio secretario de Estado Marco Rubio “ha reconocido que la cooperación con México está en un alto nivel”, recordó Martha Bárcena, exembajadora mexicana en Washington.
Amenazas, una reiterada “arma de negociación”
Trump y sus colaboradores han coqueteado con la idea de invadir o atacar militarmente a los cárteles en México desde la campaña electoral del republicano aunque, en general, con tonos cada vez más contenidos.
Sheinbaum ha reconocido que Trump le ha propuesto en muchas llamadas “ingresar a México” para atacar a los cárteles que considera organizaciones terroristas, aunque ella siempre la rechazó, lo sigue considerando inviable e insiste en que la relación entre ambos líderes es respetuosa.
Esta amenaza ha sido una reiterada “arma de negociación” para obtener ventajas comerciales, diplomáticas y políticas, dijo el analista David Saucedo. “Marco Rubio y Donald Trump juegan al policía bueno y el policía malo”, el presidente amenazando y el segundo destensando sus comentarios, agregó.
México está haciendo lo que pide EEUU
México está haciendo casi todo lo que Washington ha solicitado desde que Trump impuso su política de amenazas arancelarias, coinciden los expertos. Hubo un giro en la lucha contra los cárteles, más detenciones y decomisos de droga, extradiciones y envíos de narcotraficantes a Estados Unidos y aceptación de migrantes deportados.
“Una intervención, un acto militar en México pondría en suspenso esa cooperación”, opinó Carlos Pérez Ricart, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, una universidad pública mexicana. Y eso podría ser muy problemático para Estados Unidos porque debilitaría a Sheinbaum y se quedaría sin un socio con el que trabajar. El único interés que el académico podría ver en Trump para tomar esa decisión sería el electoral de cara a las legislativas de este año pero, aún así, sería muy arriesgado.
Saucedo agregó que una acción militar, además, implica dinero, logística y riesgos, mientras que “un comentario, un posteo en redes sociales no tiene ningún costo, es indoloro” y ha sido muy eficaz.
¿Qué vendrá? Más presiones
Todos prevén que las amenazas continúen como estilo de negociación de la administración Trump, máxime cuando este año tiene que revisarse el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (el T-MEC).
Saucedo no descarta que Trump exija mayor acceso al país de sus agencias de seguridad aunque sus acciones sean presentadas por México como acciones coordinadas y logros nacionales, más capturas destacadas, que se impongan nuevos aranceles o se presione, por ejemplo, para que México deje de enviar petróleo a Cuba.
“Con las negociaciones (en) curso en torno a los aranceles punitivos, el proceso de revisión estatutario del TMEC y la delicada agenda de cooperación antinarcóticos, el gobierno mexicano tendrá que hilar fino en su posicionamiento y declaraciones”, advirtió por su parte Arturo Sarukhan, otro exembajador mexicano en Washington. A su juicio, “arropar” a Maduro “podría costarle muy caro a México” y también podría ser muy delicado el actual apoyo de Sheinbaum a La Habana.
La diplomática Martha Bárcena afirma que lo que tiene que hacer México es luchar con más fuerza contra la corrupción política ligada al crimen organizado y seguir defendiendo la legalidad internacional.
¿Se descarta completamente una acción militar?
Nadie se atreve a hacerlo aunque las posibilidades sean muy escasas.
“Estados Unidos no funciona bajo la lógica de la racionalidad”, dijo Pérez Ricart. “En este momento todas las posibilidades están abiertas, incluso las inimaginable hasta hace un año”.






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