Putin finalmente ha admitido que Rusia está sufriendo por la guerra de Ucrania: ¿podría estar cediendo?
El presidente de Rusia ha reconocido, en una inusual declaración, que su país sufre escasez de combustible debido a los ataques con drones ucranianos. Expertos declaran a Alex Croft y Maira Butt que Putin ya no puede ocultar al público sus fallos en la defensa aérea
Cuando Vladímir Putin habló con un reportero de la televisión estatal rusa, pocos esperaban que hiciera una admisión tan franca sobre el estancamiento de su invasión a Ucrania.
Horas después de que Ucrania atacara otra refinería de petróleo en la región sureña de Krasnodar, Putin declaró que Rusia se enfrentaba a “problemas” debido a los repetidos ataques contra la infraestructura, que han provocado escasez de combustible en todo el país.
Ucrania ha intensificado los ataques contra refinerías, depósitos y rutas de suministro en los últimos meses, como parte de una audaz estrategia que utiliza drones de largo alcance de última generación. Se han observado largas colas en las gasolineras de toda Rusia, y se ha implementado el racionamiento de combustible en regiones como Crimea y Siberia, territorios ocupados.
“En cuanto a los ataques contra infraestructuras críticas en general, y contra infraestructuras energéticas en particular, por supuesto que estos ataques contra nuestras instalaciones de infraestructura crean problemas, eso es obvio”, dijo Putin en la entrevista del domingo, que fue publicada por el Kremlin.
“En estos momentos estamos observando cierta escasez, pero no es crítica”, añadió.
La escasez de combustible ha provocado un creciente descontento público, lo que da ventaja a Kyiv mientras el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y los líderes europeos presionan para que se reanuden las conversaciones de paz.
Ante una economía estancada tras cuatro años de conflicto, los expertos declaran a The Independent que Putin ya no puede ocultar las graves deficiencias de las defensas aéreas rusas.
“Putin se ve cada vez más obligado a admitir públicamente la realidad de la guerra. En ese sentido, el esfuerzo a largo plazo de Ucrania pór hacer comprender esa realidad a los rusos de todo el país está empezando a tener éxito”, afirma Keir Giles, investigador asociado del Programa de Rusia y Eurasia del Instituto Real de Asuntos Internacionales del Reino Unido y experto en el ejército ruso.
El líder ruso ahora se enfrentará a “decisiones cada vez más difíciles”, agrega.

“Todo esto significa que, con el tiempo, podría aceptar lo que resulta obvio desde hace tiempo: que Rusia tiene más que ganar congelando el conflicto que continuando la lucha si persisten las tendencias actuales”, explica.
Los analistas estiman que más de una quinta parte de la capacidad total de refinación de Rusia ya podría estar fuera de servicio, y la AIE (Agencia Internacional de Energía) informó la semana pasada que la producción rusa de petróleo crudo cayó alrededor de un 5 % interanual el mes pasado debido a los ataques.
“Este nivel de perturbación no tiene precedentes en la historia del conflicto entre Rusia y Ucrania”, afirmó la AIE en su informe de junio.
En la misma entrevista, Putin intentó culpar a las sanciones occidentales de los problemas económicos de Rusia.
“Rusia se enfrenta a una presión dura, y sin exagerar, sin precedentes por parte de las élites occidentales”, afirmó, y siguió: “No pueden infligirnos una derrota estratégica ni vencernos en el campo de batalla, así que están intentando desestabilizar la situación política y sembrar la inestabilidad interna”.
Pero dijo que estaban “fracasando”, razón por la cual “[seguían] alentando al régimen de Kyiv [el Gobierno ucraniano]”.
Crimea, territorio ocupado por Rusia, se ha visto especialmente afectada por los ataques con drones ucranianos. Las autoridades declararon el estado de emergencia a finales de la semana pasada después de que los ataques provocaran cortes generalizados de electricidad y escasez de combustible.
“[Putin] está claramente bajo presión”, afirma John Lough, jefe de política exterior del Nuevo Centro Estratégico del Reino Unido para Eurasia, y señala que la escasez de combustible ha provocado compras de pánico.
“Las defensas aéreas rusas no están cumpliendo su función, por lo que existe el riesgo de que el problema se agudice”, explica, y añade: “Si a eso le sumamos Crimea, que los ucranianos siguen atacando con dureza, podrían confluir dos crisis”.
“Si la situación en la península empeora, más personas huyen y los problemas de abastecimiento comienzan a afectar más seriamente las operaciones del ejército ruso en Ucrania, el régimen podría encontrarse en mayores dificultades”, detalla.
Pero, si esta presión constante será suficiente para obligar a Putin a poner fin a la guerra, es una cuestión completamente distinta, según los analistas. Por ahora, Putin no ha dado ninguna señal clara de estar dispuesto a hacer concesiones a Ucrania.
Aunque Putin se ve obligado a admitir la realidad de la guerra, Giles afirma: “Hay un largo camino entre eso y obligar a Putin a reconsiderar su estrategia bélica”.
Traducción de Sara Pignatiello






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