Los mensajes cambiantes de Trump sobre Irán: un frágil alto el fuego y nuevas amenazas

El enfoque del gobierno del presidente Donald Trump sobre la guerra con Irán durante las últimas 24 horas ha oscilado entre declaraciones de que se mantenía un frágil alto el fuego y que las operaciones militares habían terminado, y nuevas amenazas de bombardear a la República Islámica.
El martes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, explicó cómo el ejército de Estados Unidos protegía a barcos varados para que pudieran atravesar el estrecho de Ormuz. Insistió en que se trataba de una operación defensiva y que la tregua seguía vigente, aunque Irán había lanzado misiles y drones contra fuerzas de Estados Unidos, que hundieron pequeñas lanchas de ataque de Teherán.
Esa tarde, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a periodistas en la Casa Blanca que la operación militar había “concluido” y que Estados Unidos había alcanzado sus objetivos. Pero casi en la misma frase, manifestó que el presidente Donald Trump seguía buscando una “vía de paz” que exigía que Irán aceptara un acuerdo para reabrir el vital corredor de transporte de petróleo.
Para la noche del martes, Trump anunció que el esfuerzo para proteger a los barcos quedaba en pausa para ver si se podía alcanzar un acuerdo. Luego, el miércoles por la mañana, volvió a advertir que los bombardeos se reanudarían si Teherán no aceptaba las condiciones de Estados Unidos.
Los mensajes cambiantes, y a menudo contradictorios, del gobierno de Trump durante la guerra con Irán generaron aún más confusión esta semana, mientras el presidente y sus asesores presentaban un relato vertiginoso sobre la estrategia de Estados Unidos para desbloquear el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra. Dicho relaro cambió drásticamente en cuestión de horas.
Funcionarios del gobierno han intentado caminar por una línea muy fina entre mantener el alto el fuego y reabrir el estrecho, por donde normalmente fluye el 20% del petróleo mundial. Las consecuencias económicas van en aumento a medida que suben los precios del combustible, y los republicanos enfrentan una creciente presión para hallar soluciones al encarecimiento de los costos antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Los asesores intentan vender las estrategias de Trump
El gobierno de Trump ha tenido dificultades con su mensaje porque la guerra no estuvo bien planificada, dijo Elizabeth Dent, investigadora de alto nivel del Washington Institute for Near East Policy.
“Como ocurrió muy rápido, no se le presentó al público estadounidense de una manera que, en mi opinión, resultara aceptable”, comentó Dent, exfuncionaria del Departamento de Estado y del Pentágono. “Ahora creo que Trump está haciendo más o menos todo lo que puede para evitar un regreso de las hostilidades porque vio lo impopular que fue la guerra”.
A lo largo del conflicto, el presidente ha cambiado sus prioridades y sus perspectivas sobre la victoria. Ha ofrecido una definición poco clara de un alto el fuego. Y ha dado su propia interpretación de una ley que exige la aprobación del Congreso para operaciones militares después de 60 días.
La confusión se alimenta, en parte, de la tendencia de Trump a hacer declaraciones improvisadas que, en esencia, se convierten en política, señaló Dent. Asesores como Rubio y Hegseth deben luego explicar las declaraciones de Trump.
Las vertiginosas 24 horas de toma de decisiones del gobierno de Trump también reflejan la constatación de que cualquier alternativa a un acuerdo “va a ir desde lo inaceptable hasta lo francamente desagradable” en un momento de gran importancia política para el presidente republicano, dijo Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group.
“Este no es un gobierno que opere en función de un proceso de políticas. Opera por impulso. Y el presidente parece ahora estar cansado de esta guerra y renuente a seguir invirtiendo su capital político en ella”, afirmó Vaez.
El relato del gobierno da bandazos sobre la operación en el estrecho de Ormuz
Los últimos días han sido emblemáticos de cómo las declaraciones del gobierno de Trump pueden parecer desfasadas y difíciles de seguir.
El presidente dijo el domingo que las fuerzas de Estados Unidos guiarían de forma segura a cientos de buques comerciales varados para sacarlos del estrecho, que Irán ha cerrado de facto al disparar contra barcos frente a su costa.
El martes, Hegseth y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, dijeron que dos cargueros con bandera estadounidense transitaron la vía marítima para encabezar el esfuerzo, pero Irán disparó contra barcos de Estados Unidos y el ejército hundió seis pequeñas lanchas de ataque iraníes.
Cuando se le preguntó por los disparos de ambos lados, Hegseth respondió: “No, el alto el fuego no ha terminado”. Caine también dijo que los ataques iraníes no alcanzaron el nivel suficiente para “reiniciar operaciones de combate importantes”.
Más tarde, Rubio insistió en que Trump prefería la diplomacia.
“La Operación Epic Fury ha concluido. Logramos los objetivos de esa operación”, dijo, en referencia al nombre en clave de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Lo que el presidente preferiría es un acuerdo”.
Dicho acuerdo pareció más cercano cuando Trump dijo el martes por la noche en redes sociales que pausaba la operación en el estrecho para ver qué ocurría con las negociaciones. Pero el miércoles por la mañana, el mandatario volvió a amenazar a Irán.
“Si no aceptan, empiezan los bombardeos y serán, tristemente, con un nivel y una intensidad mucho mayores que antes”, escribió en Truth Social.
El ejército de Estados Unidos dijo el miércoles que disparó e inutilizó a un petrolero iraní cuando intentaba romper el bloqueo al transporte marítimo de Irán.
Buscando ayuda de otros países en el estrecho
Otro elemento confuso son los esfuerzos del gobierno por persuadir a aliados para que desplieguen buques de guerra y ayuden a reabrir el estrecho de Ormuz.
Trump ha arremetido contra países que no están dispuestos a hacer más, diciéndoles que “vayan a buscar su propio petróleo” y afirmando que no era trabajo de Estados Unidos asegurar el estrecho. Pero funcionarios del gobierno han empezado a solicitar ayuda de manera activa mientras moderan su lenguaje.
Rubio dijo que el problema no es la falta de interés, sino que muchos no pueden aportar los recursos necesarios.
“A muchos países les encantaría hacer algo al respecto. Pero no tienen una marina, ¿verdad? O no pueden llegar a tiempo”, expresó.
Tras la abrupta suspensión de la iniciativa por parte de Trump, dos funcionarios de Estados Unidos dijeron que el gobierno aún estaba en proceso de decidir si sigue adelante y cómo hacerlo, para proceder con la planificación, después de la solicitud formal de apoyo que el Departamento de Estado hizo a varios países la semana pasada.
Los funcionarios, que declararon el miércoles bajo condición de anonimato para hablar sobre deliberaciones internas, dijeron que no se esperaba el anuncio de Trump y que no se les había dado orientación detallada sobre si debían retirar las solicitudes de apoyo.
Aliados de Estados Unidos como Reino Unido y Francia han rechazado las sugerencias intermitentes de Trump para que se involucren militarmente, pero han encabezado la formación de una coalición marítima internacional separada para asegurar el estrecho, pero solo cuando termine la amenaza al transporte marítimo.
El asunto se ha complicado aún más por el viaje de Trump a Beijing la próxima semana.
“Ir a China mientras el estrecho sigue cerrado es humillante para el presidente Trump y coloca a China en una posición de fuerza frente a Estados Unidos, porque el presidente Trump tendría que, como ha hecho recientemente, pedir ayuda a China para resolver un problema que no existía antes de que él iniciara una guerra”, dijo Vaez.
___
Amiri informó desde Nueva York.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






Bookmark popover
Removed from bookmarks