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Los ataques con drones de Ucrania causaron caos en Rusia durante todo el verano

RUSIA-GUERRA-EL VERANO
RUSIA-GUERRA-EL VERANO (AP)

Hubo largas filas en los surtidores de gasolina, lo que convirtió cada repostaje en una odisea. Se cancelaron, retrasaron o desviaron vuelos a destinos vacacionales. Se interrumpieron las compras online después de que centros de comercio electrónico fueron incendiados por drones zumbantes.

Ha sido un verano difícil para los rusos: una temporada de turbulencias, frustración y ansiedad casi a diario.

La guerra que el presidente Vladímir Putin desató contra Ucrania hace cuatro años y medio ha llegado a casa y es más difícil de ignorar. Enjambres nocturnos de drones cerraron aeropuertos rusos, golpearon refinerías de petróleo o incendiaron los almacenes de los gigantes minoristas Wildberries y Ozon.

En junio, julio y agosto, se interceptaron más de 43.300 drones ucranianos sobre Rusia y Crimea -la península ucraniana que Moscú se anexionó ilegalmente-, según datos del Ministerio de Defensa recopilados por The Associated Press, aunque algunos claramente alcanzaron sus objetivos. En el mismo periodo del verano pasado, se interceptaron unos 7.700, indicó el ministerio.

“Vivíamos una vida normal y, de repente, es así”, comenta la jubilada Margarita Terekhova, sobre tener que esperar en fila para llenar el tanque de su auto en Moscú, parte de la crisis nacional de combustible por ataques a refinerías que se prolongó hasta agosto.

Mientras el calendario avanza hacia el otoño, la mayor conciencia de la guerra y sus consecuencias llega en un momento complicado para el Kremlin. Habrá elecciones parlamentarias del 18 al 20 de septiembre, las primeras desde el inicio de la guerra.

Aunque hay pocas dudas sobre el resultado de una votación estrechamente controlada en la que figuran pocos candidatos opositores para la Duma Estatal, analistas señalan que aun así tiene potencial de volatilidad política.

“Las elecciones son un momento en el que la gente debería reflexionar sobre sí misma, el país, hacia dónde va y qué hacer al respecto”, explica Nikolay Petrov, investigador principal del Centro NEST, fundado por el magnate exiliado y figura opositora Mijaíl Jodorkovski.

Incluso en un entorno estrictamente controlado, pueden ocurrir “cosas inesperadas, incómodas (y) dolorosas para las autoridades”, añadió Petrov.

El ánimo de Rusia ha cambiado

El primer gran ataque del verano ocurrió el 3 de junio, cuando una terminal petrolera a las afueras de San Petersburgo fue alcanzada justo cuando allí comenzaba el foro económico emblemático de Putin. Desde entonces, Ucrania atacó refinerías, además de almacenes de Wildberries y Ozon, desde Moscú hasta Ekaterimburgo, en los montes Urales, y hasta Omsk, en Siberia.

Esa campaña intensificada —con una geografía ampliada y un número creciente de drones— conmocionó a los rusos, afirma Denis Volkov, director del principal encuestador independiente del país, el Centro Levada.

Ucrania no ha revelado cuántos drones lanza, pero el presidente Volodimir Zelenskyy ha hablado de ampliar los ataques, a los que llama “sanciones de largo alcance”. Funcionarios en Kiev dicen que seguirán intentando presionar a Rusia para que ponga fin a la guerra, incluso mientras Moscú intensifica su bombardeo sobre Ucrania.

Los ataques se han mantenido como el tema más destacado durante dos meses este verano, le dijo Volkov a AP.

Las redes sociales documentaron colas en gasolineras o viajeros varados por vuelos cancelados. Empresarios entre lágrimas contaron a sus seguidores que su inventario quedó destruido en los almacenes atacados.

Imágenes de incendios masivos en refinerías y almacenes aparecieron en internet pese a las restricciones a la publicación de contenido que detalla los ataques.

Aunque el impacto por los acontecimientos de este verano se ha atenuado desde entonces, señaló Volkov, existe una tendencia descendente de más largo plazo que los sociólogos han seguido desde el año pasado: el empeoramiento de la evaluación económica de Rusia y una caída en la aprobación de los principales políticos.

La tradicionalmente alta aprobación de Putin ha bajado algo este año. Datos del Centro Levada la situaron en 76% en agosto, frente a 87% en septiembre de 2025.

Chris Weafer, director general de la consultora Macro-Advisory Ltd., que trabaja en Moscú, dijo que hay más conciencia de la guerra y menos complacencia al respecto.

“La gente se queja más, habla más”, afirmó, con un nivel llamativo de pesimismo, especialmente en la comunidad empresarial, sobre las perspectivas de que termine.

Rumores de una posible movilización

También parece haber nerviosismo alimentado por persistentes rumores de una movilización inminente de tropas, como la ampliamente impopular de septiembre de 2022, que reclutó a 300.000 hombres.

Zelenskyy y otros funcionarios ucranianos sostienen que Putin planea otra movilización después de las elecciones a la Duma, afirmaciones que el Kremlin califica de “engaños”.

Eso ha llevado a algunos rusos a abandonar el país. Una moscovita de 23 años le contó a AP que se fue el mes pasado con su esposo, preocupada de que él pudiera ser reclutado por el ejército.

La joven, que habló bajo condición de anonimato temiendo por su seguridad, también habló del miedo que sintió por los ataques ucranianos. Cree que muchos sienten agotamiento por la guerra, que ahora puede afectar “la vida de cualquier persona en cualquier rincón del país”, dijo.

Volkov indicó que cierta ansiedad por una nueva movilización lleva tiempo latente en el trasfondo, pero se reavivó ligeramente el año pasado después de que los esfuerzos de paz encabezados por Estados Unidos se estancaron sin que se vislumbrara el fin de la guerra.

La gente “no quiere que (el conflicto) se expanda y que más personas sean arrastradas a él contra su voluntad, y esto genera cierta preocupación, ansiedad”, manifestó.

Las autoridades no quieren un debate sobre la guerra

Volkov y Weafer dijeron que esta mayor conciencia y el ánimo apagado no se están traduciendo en manifestaciones contra la guerra, agitación pública ni siquiera en suficientes votos de protesta como para afectar la votación.

Pero cuestiones como la participación y el “debate previo a las elecciones” siguen importando a las autoridades, dijo Weafer, incluso con un resultado prácticamente asegurado.

Petrov señaló al partido Yabloko, la voz histórica de la oposición liberal que hace campaña para poner fin a la guerra. Al principio se le permitió estar en la boleta, y sus jóvenes simpatizantes inundaron las redes sociales con videos que promovían al partido.

Pero el 10 de agosto, el Tribunal Supremo sacó a Yabloko de la boleta, dejándolo para competir solo en contiendas de circunscripción uninominal. Diez días después, el jefe de su oficina en Moscú, Kirill Goncharov, dijo a los periodistas que el partido, con unos 4.000 miembros, recibió 8.000 nuevas solicitudes de afiliación.

“El contexto del verano de 2026 es que hay una demanda de paz”, expresó Goncharov.

Los lemas de Yabloko resonaron entre los votantes jóvenes, y eso “trastocó el cálculo del Kremlin” de dar a la gente una vía relativamente segura para canalizar su descontento, dijo Petrov.

Tatiana Stanovaya, del Carnegie Russia Eurasia Center, dijo que la exclusión de Yabloko mostró que las autoridades no querían que la campaña electoral se convirtiera en un debate “a favor y en contra de la paz”.

Petrov dijo que el Kremlin necesita las elecciones “como una demostración de su gran legitimidad”. No le importan tanto los resultados, ya que en gran medida controla a todos los partidos de todos modos.

“Las elecciones, como en tiempos soviéticos, deberían demostrar la lealtad completa de todos los ciudadanos”, afirmó, y añadió que la votación debería enviar una señal de que Putin y el Kremlin lo tienen todo bajo control, y que la gente está lista para hacer “lo que sea que las autoridades les pidan”.

Ucrania dice que se avecinan más turbulencias para Rusia

Rusos entrevistados en Moscú esta semana sobre cómo pasaron su verano relataron momentos agradables, pero también describieron vivir con los efectos de ataques diarios de drones.

Natalya Bazhenova, de Chita, en Siberia, le dijo a AP que esperó dos días completos en fila para conseguir gasolina. De visita en la región de Vorónezh, cerca de la frontera ucraniana, recibió mensajes de texto constantes advirtiendo sobre drones, pero no oyó explosiones.

Ksenia Smirnova dijo que su familia canceló un vuelo a un balneario del mar Negro y que irá en tren en su lugar para evitar problemas.

Zelenskyy emitió una advertencia ominosa a las aerolíneas que operan en Rusia el martes, al señalar que los riesgos podrían continuar.

“Aunque las autoridades rusas no están informando adecuadamente a la gente sobre esto, el espacio aéreo ruso se irá cerrando de hecho: la guerra iniciada por Rusia está cerrando sus cielos”, dijo. “Por ahora, los cielos sobre Rusia son para drones, no para la aviación civil”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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