Guerras de Etiopía, ambiciones marítimas y presa del Nilo avivan temores de un conflicto mayor

El primer ministro etíope Abiy Ahmed ganó el Premio Nobel de la Paz en 2019 por hacer las paces con la vecina Eritrea. Un año después, sus ejércitos unieron fuerzas contra combatientes tigrayanos en el norte de Etiopía. Ahora la alianza se ha desmoronado, lo que aviva el temor de una guerra entre los antiguos aliados.
La confrontación amenaza a una región que aún se recupera de la guerra de 2020-2022, que causó una cifra estimada de 500.000 muertes de civiles por violencia, hambruna y el colapso de los servicios de salud, según investigadores de la Universidad de Gante, en Bélgica.
Una lucha más amplia por el poder, los puertos marítimos y las aguas del Nilo vincula los conflictos internos de Etiopía con rivalidades que se extienden desde el mar Rojo hasta Egipto. Así es como se conectan las disputas.
Reanudación de combates hace trizas acuerdo de paz de 2022 en Tigray
Tigray es la región más septentrional de Etiopía y limita con Eritrea. El Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT) dominó el gobierno de Etiopía desde 1991 hasta que Abiy llegó al poder en 2018.
El acuerdo de paz de Pretoria de 2022 puso fin a la guerra entre las fuerzas federales y el FLPT, pero la reanudación de los combates lo ha hecho añicos en la práctica. Combatientes aliados del gobierno entraron en Mekelle, la capital de Tigray, el 4 de octubre, tras la salida del FLPT.
El gobierno de Abiy anunció un gobierno provisional de seis meses para restablecer servicios, ayudar a que las personas desplazadas regresen y preparar elecciones. Pero perder localidades no impide que los rebeldes se reagrupen en zonas rurales, señaló Magnus Taylor, analista del International Crisis Group.
Alianza rebelde plantea un duro desafío, pero también enfrenta divisiones
El FLPT se unió en septiembre a otros seis grupos de oposición para intentar derrocar al Partido de la Prosperidad, que gobierna bajo Abiy. La Alianza de Fuerzas Populares Etíopes por la Supervivencia incluye al Movimiento Nacional Amhara Fano y al Ejército de Liberación Oromo, reuniendo a antiguos adversarios.
Taylor explicó a The Associated Press que la alianza combina la oposición política a Abiy con fuerza militar. Campañas militares paralelas podrían dispersar a las fuerzas federales en varios frentes, pero sigue sin estar claro si los grupos podrán lograrlo.
Las fuerzas tigrayanas están divididas. La Fuerza de Paz de Tigray, aliada del gobierno y compuesta por exmiembros del brazo armado del FLPT, combate junto a las tropas federales contra los rebeldes.
Etiopía y Eritrea reavivan viejas tensiones y agravios
Las autoridades etíopes acusan al FLPT de buscar una alianza con Eritrea para desestabilizar Etiopía, lo que potencialmente reunirá a enemigos de la guerra anterior. Eritrea niega respaldar al FLPT.
Etiopía también acusa a Eritrea de apoyar a insurgentes y de ocupar territorio etíope, acusaciones que la AP no pudo verificar de manera independiente. Eritrea acusa a Etiopía de intentar asegurar por la fuerza el acceso al mar.
Las relaciones diplomáticas se han deteriorado. Etiopía afirma que actúa en defensa propia, pero Eritrea describió la afirmación etíope de que estaba tomando medidas de autodefensa como una declaración de guerra.
Los países libraron una guerra fronteriza de 1998 a 2000 que mató a unas 70.000 personas, según la misión de mantenimiento de la paz de la ONU establecida después. Un prolongado estancamiento terminó con el acercamiento de Abiy al presidente eritreo Isaias Afwerki en 2018.
Eritrea no formó parte del acuerdo de paz de 2022 en Tigray. Grupos de derechos humanos y expertos de la ONU acusaron a sus tropas de violación, saqueo y otros abusos en tiempos de guerra. Isaias desestimó las acusaciones como “una fantasía” en 2023.
Los persistentes llamados de Abiy a un acceso soberano al puerto eritreo de Assab, en el mar Rojo, han alarmado a Eritrea y profundizado la ruptura.
Búsqueda de Etiopía de acceso al mar pone nerviosos a los vecinos
Etiopía es el país sin litoral más poblado del mundo, con una población estimada de 135,5 millones de personas, pero depende en gran medida del puerto de la vecina Yibuti para el comercio.
La búsqueda de alternativas por parte de Abiy también ha elevado las tensiones con Somalia. En 2024, Etiopía firmó un acuerdo con Somalilandia, una región separatista de Somalia, que proponía un arrendamiento costero para una base naval etíope. Las autoridades de Somalilandia indicaron que Etiopía reconocerá su independencia a cambio.
La disputa ayudó a acercar a Somalia a Egipto. Las autoridades de Somalia, Egipto y Eritrea prometieron cooperación en seguridad regional en octubre de 2024, vinculando las preocupaciones de Somalia sobre su soberanía, los temores de Eritrea por sus puertos y la disputa de Egipto con Etiopía por las aguas del Nilo.
Más tarde, la mediación turca aseguró un acuerdo para que Etiopía y Somalia busquen acceso comercial al mar bajo soberanía somalí.
Egipto y Sudán presionan a Etiopía por las aguas del Nilo
Egipto depende casi por completo del Nilo como fuente de agua para su población y su agricultura, y ha calificado la represa río arriba de Etiopía como una amenaza existencial.
La Gran Presa del Renacimiento Etíope, inaugurada en septiembre de 2025 en el Nilo Azul cerca de Sudán, es la mayor represa hidroeléctrica de África. Está destinada a duplicar la capacidad de generación eléctrica de Etiopía y a respaldar exportaciones de energía. Etiopía sostiene que no privará a los países río abajo de su parte de agua.
Una disputa central es cuánta agua liberará Etiopía durante una sequía prolongada. Egipto y Sudán quieren reglas vinculantes para el llenado y la operación de la represa; Etiopía prefiere directrices. Sudán también quiere coordinación para proteger sus propias represas.
Egipto y Sudán acogieron con satisfacción una oferta de Estados Unidos en enero para mediar en la disputa por la represa, pero los desacuerdos se extienden a la distribución de las aguas del Nilo de manera más amplia. Un acuerdo separado de la cuenca del Nilo entró en vigor en 2024, promoviendo un uso equitativo y razonable del río. Etiopía y otros cinco países lo respaldaron; Egipto y Sudán se negaron a firmar, por temor a que sus cuotas de agua pudieran reducirse.
El peligro es que los combates internos de Etiopía, su confrontación con Eritrea y las disputas regionales por puertos y agua puedan alimentarse mutuamente. Taylor advirtió que la proximidad de las fuerzas etíopes y eritreas aumentaba el riesgo de un conflicto más amplio.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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