Costa Rica abre megacárcel al estilo Bukele. ¿Cómo llegó aquí el país más estable de Centroamérica?
Costa Rica, considerada durante décadas una nación de paz en la convulsa Centroamérica, ahora tiene en la lucha contra el narcotráfico uno de sus principales desafíos. Para combatirlo, el gobierno ha optado por una política de mano dura y la construcción de una cárcel de alta seguridad donde recluirá a sus criminales más peligrosos.
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado, inaugurado el miércoles por la presidenta Laura Fernández, emula al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) erigido por el mandatario salvadoreño Nayib Bukele, quien logró reducir los asesinatos a un mínimo histórico pero acumula denuncias por abusos durante el estado de excepción que rige desde 2022 en su país y que ha dejado más de 91.000 encarcelados.
El país centroamericano no es el primero en volver la vista a quien se ha autoproclamado el “dictador más cool del mundo”. Lo hizo Ecuador; los nuevos presidentes de Perú y Colombia y cada vez más gobiernos latinoamericanos; de Honduras al Cono Sur, se suman a la estrategia de mano dura avalada también por el estadounidense Donald Trump.
“Este es el inicio de una ruta", dijo el expresidente Rodrigo Chaves (2022-2026), hoy ministro de Hacienda y de Presidencia al recorrer las instalaciones de la cárcel que él impulsó, con capacidad para 5.100 presos y un coste de 35 millones de dólares. "Todo ciudadano de bien debe poder caminar por la calle, sin estar viendo por encima del hombro quién se baja de una motocicleta con un arma de fuego para matarlo”.
Gran parte de la población apoya la iniciativa.
"Mucha gente tiene miedo", dijo Carlos Ávila, un administrador de empresas. “Me parece bien que hagan una cárcel y aislen a los delincuentes”.
La ruta de la cocaína hacia Europa
Costa Rica fue durante décadas una zona de tránsito “pasivo” de drogas provenientes de Sudamérica, de acuerdo con la organización Insight Crime. Pero sin ejército, con mucha selva y puertos en ambos océanos, comenzó a ser atractivo para los cárteles mexicanos y colombianos.
A fines de la década pasada una nueva terminal de carga convirtió el caribeño puerto de Limón en un punto de almacenamiento y transbordo de cocaína hacia Europa, según el Departamento de Estado estadounidense que, en un informe de 2025, también detectó la distribución de fentanilo en el país centroamericano.
Costa Rica era, además, paso obligado de la emigración irregular hacia Estados Unidos.
Ahora están presentes en el país los dos grandes cárteles mexicanos, el de Sinaloa y el de Jalisco; el colombiano Clan del Golfo, el venezolano Tren de Aragua —todos considerados terroristas por Estados Unidos— y mafias italianas mientras proliferan los cárteles locales, explicó Vanda Felbab-Brown, investigadora de crimen organizado del centro de estudios Brookings Institution.
Los homicidios hacen saltar las alarmas
El interés de los cárteles por nuevas rutas y la rivalidad entre los dos grandes mexicanos “empujó a sus representantes locales a enfrentarse entre sí y provocó un aumento de los homicidios” en Costa Rica, señaló Felbab-Brown. El pago a esas bandas con droga desarrolló mercados locales que incrementaron aún más la violencia y las autoridades se sintieron desbordadas.
La alarma saltó en 2023 cuando el país registró un récord de 907 homicidios —-cifra que ha descendido pero muy levemente— y el gobierno reconoció que se debían mayoritariamente al crimen organizado.
La inseguridad, aunque lejana a la de Ecuador o México, se convirtió en la mayor preocupación de los costarricenses y fue un punto clave en la elección de Fernández.
Fue entonces cuando el expresidente Chaves buscó a Bukele, lo condecoró y envió a su ministro de Seguridad a conocer el CECOT.
El salvadoreño donó al gobierno de Costa Rica el diseño de la cárcel que se ha convertido en símbolo de su política de seguridad y es cada vez más imitada. El ecuatoriano Daniel Noboa abrió una cárcel similar el año pasado. Honduras proyectó algo parecido en una isla aunque no se ha concretado. Y la peruana Keiko Fujimori acaba de anunciar un viaje a El Salvador ante el aumento de los homicidios y la extorsión.
Extradiciones, la otra vía contra el crimen
Chaves optó por otra herramienta contra el crimen: en 2025 llevó adelante una reforma de la constitución para permitir que los costarricenses puedan ser extraditados por delitos de narcotráfico y terrorismo.
En marzo de este año tuvieron lugar las primeras extradiciones a Estados Unidos, entre otras la de Celso Gamboa, exministro de Seguridad y exmagistrado de la Corte Suprema, acusado de narcotráfico.
En los últimos meses ha habido sonadas detenciones como la de Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, el narcotraficante más buscado del país, y la presidenta anunció investigaciones a dos centenares de policías.
Mientras tanto Costa Rica se mantiene como firme aliado de Trump con acuerdos para recibir a migrantes deportados e integra el Escudo de las Américas que, de momento, implica patrullajes marítimos conjuntos pero sin operaciones terrestres.
——
Verza reportó desde Ciudad de México.






Bookmark popover
Removed from bookmarks