14 países y la UE reafirman un fallo de 2016 que invalida reclamaciones territoriales de China

Estados Unidos, Reino Unido y otra docena de países occidentales y asiáticos reafirmaron el domingo que las amplias reclamaciones de China sobre el mar de China Meridional son ilegales, de acuerdo a un fallo arbitral de 2016.
Un comunicado conjunto emitido por las 14 naciones indicó que rechazaban las acciones “desestabilizadoras” en las aguas en disputa que amenazan la estabilidad regional. La Unión Europea, integrada por 27 países, difundió un comunicado por separado en el que reafirmó el fallo como una “decisión histórica en la solución pacífica de controversias”.
Los comunicados conmemoraron un fallo arbitral del 12 de julio de 2016 emitido por un tribunal establecido en La Haya en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y señalaron que la decisión histórica “es definitiva y jurídicamente vinculante”.
China reiteró el domingo que el fallo era “nulo y sin efecto y no tiene fuerza vinculante” y que Beijing “ni lo acepta ni lo reconoce”.
China se negó a sumarse al arbitraje iniciado por Filipinas en 2013, después de un tenso enfrentamiento en las aguas en disputa un año antes que terminó con Beijing apoderándose de facto de un banco de arena en disputa.
Beijing rechazó el fallo de 2016 y sigue defendiendo sus reclamaciones sobre prácticamente todo el paso marítimo, una ruta clave del comercio mundial que desde hace tiempo se teme que sea uno de los focos de tensión más activos de Asia. La zona ha sido escenario de repetidos enfrentamientos territoriales que involucran a China y Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán.
“Reafirmamos la decisión del Tribunal Arbitral de que no existe base legal para las amplias reclamaciones marítimas de China en el mar de China Meridional, incluidas las basadas en ‘derechos históricos’”, afirmó el comunicado encabezado por Estados Unidos.
El tribunal arbitral falló en gran medida a favor de Filipinas, al dictaminar entonces que, conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, “no existía base legal para que China reclamara derechos históricos sobre los recursos” en el mar de China Meridional fuera de sus áreas territoriales habituales reconocidas por la convención.
La convención, considerada en gran medida el tratado que rige los océanos y mares del mundo, entró en vigor en 1994 y ha sido ratificada por más de 170 países y partes, incluidos China y Filipinas.
Además de Estados Unidos y Reino Unido, los otros países enumerados en el comunicado del domingo fueron Filipinas, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Alemania, Italia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovenia.
“Reiteramos nuestra firme oposición a cualquier acción desestabilizadora o unilateral, incluso mediante la fuerza o la coerción, que amenace la paz y la estabilidad en la región”, señalaron.
Los países subrayaron “nuestra firme oposición al uso de fuerzas de guardacostas, militares y milicias marítimas para hostigar, obstaculizar o intimidar operaciones lícitas de otros estados en el mar o en el aire y, al hacerlo, poner en peligro la seguridad del personal y de los pescadores y deteriorar gravemente la paz y la seguridad regionales”.
Los países indicaron que debe mantenerse “la libertad de navegación y de sobrevuelo, así como otros usos del mar lícitos conforme al derecho internacional, tal como se reflejan en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, y añadieron que las disputas territoriales deben resolverse de manera pacífica con base en la convención de la ONU de 1982.
En Beijing, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China sostuvo que el tribunal arbitral y su fallo “contravienen gravemente la práctica general del arbitraje internacional” y “vulneran de manera grave los derechos legítimos de China como Estado soberano y como Estado parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y son injustos e ilegales”.
“China se opone y nunca aceptará ninguna reclamación o acción basada en esos laudos”, indicó el ministerio chino, que agregó que Beijing “no acepta ningún medio de solución de controversias por terceros ni ninguna solución impuesta a China”.
Los enfrentamientos territoriales en las aguas en disputa se han vuelto más frecuentes en los últimos años, particularmente entre fuerzas y flotas pesqueras chinas y filipinas y vietnamitas.
Buques de la guardia costera china y embarcaciones de apoyo han utilizado potentes cañones de agua, láseres militares y peligrosas maniobras de bloqueo contra fuerzas filipinas y pescadores de países con reclamaciones rivales, lo que ha provocado colisiones en alta mar y encuentros de alto riesgo en el aire.
Estados Unidos ha pedido reiteradamente a China que cumpla el fallo arbitral.
Los gobiernos del expresidente Biden y del actual presidente Trump advirtieron que Washington está obligado a defender a Filipinas, su aliado más antiguo por tratado en Asia, si fuerzas, embarcaciones o aeronaves filipinas son objeto de un ataque armado en las aguas en disputa.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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