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Un chef italiano pierde su trabajo tras negarse a preparar “una pizza con piña”

Davide Tamburella aseguró que ponerle piña a la pizza era “un insulto a su cultura”

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Un chef italiano que fue despedido de un restaurante en Australia por presuntamente negarse a poner piña en las pizzas, al considerar que era una ofensa a su cultura, perdió su recurso para impugnar el despido.

Davide Tamburella fue despedido el 20 de mayo del restaurante La Costa, ubicado en Fortitude Valley, Brisbane, dos semanas después de reunirse con la gerencia para abordar una serie de cuestionamientos sobre su desempeño laboral.

Entre los asuntos planteados figuraba su negativa a preparar pizzas de jamón y piña para los asistentes a un evento, una decisión que defendió al argumentar que las instrucciones de sus empleadores “no tienen por qué cumplirse cuando resultan ofensivas para su cultura”.

Según una resolución de la Comisión de Trabajo Justo de Australia, publicada el martes, Tamburella reconoció que era la tercera vez en cuatro años que se negaba a seguir una orden de añadir piña a una pizza. En lugar de hacerlo, le pidió a su empleador, Elliot Ingram, que investigara por qué los italianos “rechazan tanto” la idea de poner piña en la pizza.

Imagen ilustrativa de una pizza hawaiana con piña y pollo
Imagen ilustrativa de una pizza hawaiana con piña y pollo (Getty/iStock)

La disputa llegó a la Comisión de Trabajo Justo de Australia después de que Tamburella presentara una reclamación en la que alegaba que su despido infringía la legislación laboral del país. Durante el proceso se reveló que el conflicto por la piña se había intensificado cuando un cliente que organizaba un evento, cuya cuenta superaba los 10.000 dólares, solicitó pizzas de jamón y piña.

“Organizamos un evento enorme en el que gastaron más de 10.000 dólares, y la persona que pagaba todo dijo: ‘Miren, necesito una pizza de jamón y piña’”, relató Ingram, quien reconoció que, aunque la piña no es uno de sus ingredientes favoritos, satisfacer las preferencias de los clientes forma parte de administrar un restaurante.

“¿Yo pediría una pizza de jamón y piña? Probablemente no sea mi favorita”, comentó, según informó The Guardian. “Pero tampoco voy a hacer un escándalo por eso. Además, ya hemos tenido pizzas de jamón y piña en el menú infantil”.

Con 17 años de experiencia en el sector gastronómico y más de una década al frente de restaurantes, Ingram aseguró que había aprendido a “elegir bien qué batallas vale la pena dar”. Sin embargo, la negativa de Tamburella a seguir instrucciones no era la única preocupación de la gerencia, que también señaló el presunto uso de lenguaje inapropiado, dificultades de comunicación y episodios de creciente frustración durante el servicio.

La resolución también menciona un incidente ocurrido el 24 de abril, cuando el chef se fracturó varios huesos de la mano derecha tras golpear una barandilla metálica en su lugar de trabajo. Tamburella sostuvo que su despido estuvo motivado, al menos en parte, por esa lesión y que la decisión de la empresa vulneraba la Ley de Trabajo Justo de Australia. No obstante, la comisionada Jennifer Hunt desestimó la reclamación porque había sido presentada fuera del plazo legal y no existían circunstancias excepcionales que justificaran admitirla, por lo que no llegó a determinar si los motivos alegados para el despido estaban justificados.

La pérdida del empleo también frustró los planes de Tamburella de obtener la residencia permanente en Australia, un trámite que llevaba más de tres años gestionando mediante la visa subclase 186, patrocinada por el empleador y destinada a trabajadores calificados. Ingram declaró ante la comisión que había esperado hasta el último momento permitido por la ley para informar a las autoridades que el chef ya no trabajaba en el restaurante, con la esperanza de que su solicitud fuera aprobada antes de tener que retirar el patrocinio. Sin embargo, la aprobación no llegó a tiempo, por lo que Tamburella tendría que comenzar nuevamente el proceso.

El director general también declaró al Daily Mail que la historia era “más compleja que un simple ingrediente de pizza”, mientras que The Independent se puso en contacto con Tamburella para solicitar sus comentarios.

Por su parte, La Costa cerró sus puertas en julio, cuando venció su contrato de alquiler, una decisión que Ingram atribuyó a los elevados costos de mantener un restaurante en Fortitude Valley.

Curiosamente, Queensland, el estado australiano donde funcionaba el establecimiento, es una de las principales regiones productoras de piña del país, con cultivos en Sunshine Coast, Wide Bay, Yeppoon, la costa norte de Queensland y la meseta de Atherton. La región también alberga la Gran Piña, una estructura de fibra de vidrio de 16 metros de altura situada en Woombye, en Sunshine Coast, que está catalogada como patrimonio histórico y se ha convertido en una conocida atracción turística.

Traducción de Leticia Zampedri

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