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Un expolicía judío representará a un partido islamista en el nuevo Parlamento de Israel

Sam Metz
ISRAEL-ELECCIONES-PARTIDO ISLAMISTA
ISRAEL-ELECCIONES-PARTIDO ISLAMISTA (AP)

Un expolicía judío y autodeclarado sionista podría parecer un candidato improbable para representar a un partido islamista en el Parlamento de Israel.

Pero Yoav Segalovitz pronto ocupará un escaño en la Knéset como miembro de Ra’am, un partido liderado por árabes que obtuvo ocho escaños en las elecciones del martes.

Su decisión de dejar un partido centrista liderado por judíos y sumarse a uno conservador encabezado por árabes ha despertado curiosidad y condena en Israel, donde una pregunta clave tras unas elecciones sin un resultado concluyente es si los partidos liderados por árabes serán aceptados por otros adversarios del primer ministro Benjamin Netanyahu para ayudar a sacarlo del poder.

Segalovitz afirma que el propósito de su alianza con el líder de Ra’am, Mansour Abbas, era demostrar que judíos y árabes pueden construir coaliciones políticas a través de divisiones raciales y religiosas.

“Él es árabe. Yo soy judío. Yo soy laico. Él es religioso”, dijo, refiriéndose a Abbas. “Pero todos somos ciudadanos de Israel. Todos participamos en esta sociedad. Si queremos lograr avances aquí, debemos avanzar juntos en alianza”, dijo en una entrevista antes de las elecciones.

Segalovitz hablaba de una alianza formada para ayudar a un partido pequeño a lograr mayor aceptación, pero sus palabras también tienen significado dentro de un debate más amplio que podría determinar el impacto final de las elecciones.

Los partidos liderados por árabes obtuvieron un récord sin precedentes de 19 escaños en la Knéset, compuesta por 120 miembros, y podrían desempeñar un papel decisivo para formar una mayoría en el próximo gobierno, si la oposición liderada por judíos está dispuesta a unir fuerzas con ellos.

Un modelo de cooperación judeo-árabe

La noche del martes, en el salón de banquetes donde Ra’am celebró haber sumado tres escaños más en la Knéset, Segalovitz fue el único político que no habló en árabe a la multitud de simpatizantes. A pocos pareció importarles. Los aplausos resonaron en las paredes cuando proclamó: “¡Kulanu Yisraelim!” —hebreo para “¡Todos somos israelíes!”.

No todos están de acuerdo.

Críticos de derecha sostuvieron que el paso de Segalovitz fue una traición a Israel y allanó el camino hacia la ley islámica en el país. Algunos miembros de la Lista Conjunta, el partido liderado por árabes más inclinado a la izquierda, lo desestimaron por considerarlo un ejercicio de mercadotecnia destinado a apaciguar a los partidos tradicionales más que a abordar los problemas que enfrentan las comunidades árabes.

Pero tanto él como Abbas han dicho que su unión ofrece una visión distinta para el futuro de Israel, al tiempo que refuerza el argumento de Ra’am a favor de ser incluido en una coalición de gobierno.

Eso ha hecho poco para frenar a Netanyahu y sus aliados, que atacaron a Ra’am antes, durante y después de las elecciones.

El partido de Netanyahu fue uno de los que presentaron una petición para inhabilitar a Ra’am e impedir que se presentara a las elecciones. Con una campaña basada en el lema “Derecha o Palestina”, que rima en hebreo, Netanyahu advirtió repetidamente que su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot, se asociaría con Abbas para asegurar una mayoría.

El partido de Netanyahu, que obtuvo más votos que cualquier otro, aun cuando su control del poder se debilitó, también ha difundido afirmaciones sin sustento de que las elecciones fueron “robadas” por partidos liderados por árabes, algo que esos partidos han negado.

“Las manifestaciones de incitación, racismo y exclusión son algunas de las mayores amenazas para la resiliencia y la fortaleza del Estado de Israel”, escribió Segalovitz el jueves en X.

Una ardua batalla por la inclusión

Con el bloque de Netanyahu incapaz de armar una mayoría, la alianza de Segalovitz y Abbas ha dejado al descubierto una marcada asimetría en la política israelí. Un partido liderado por árabes dio la bienvenida a un legislador judío en sus filas, pero hasta ahora, los partidos encabezados por judíos han vacilado ante la idea de formar una coalición con partidos liderados por árabes para sacar a Netanyahu.

Solo una vez un partido árabe se ha unido a una coalición de gobierno; eso ocurrió en 2021, y ese gobierno duró apenas unos 18 meses.

En público, en lugar de cortejarlos, Eisenkot ha impuesto condiciones a los partidos liderados por árabes, entre ellas, que declaren que Israel es un Estado judío y democrático y que afirmen que Hamás es una organización terrorista “que debe ser demolida”.

Como líder de Ra’am, Abbas ha reconocido a Israel como un Estado judío y ha condenado repetidamente el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

En un acto de campaña junto a una piscina en la localidad de mayoría judía de Cesárea la semana previa a las elecciones, eludió una pregunta sobre calificar a Hamás como organización terrorista. Anteriormente ha descrito esa pregunta como una trampa, una prueba de lealtad impuesta por extremistas.

Un interés compartido en el futuro

Los palestinos que lograron permanecer en Israel tras la guerra de 1948 que rodeó la creación del Estado judío, y sus descendientes, representan más del 20% de la población. Tienen ciudadanía israelí y derecho a voto. La mayoría son musulmanes y muchos sienten una profunda solidaridad con los palestinos en Gaza y Cisjordania.

Algunos ciudadanos palestinos han alcanzado las más altas esferas de los negocios y la política en Israel. Sin embargo, muchos se sienten abandonados por las autoridades, y existen comunidades marcadas por la falta de inversión y la pobreza. Su sensación de exclusión e inseguridad ha crecido durante el actual mandato de Netanyahu, ya que él y sus ministros de extrema derecha los han retratado como una amenaza.

Para Segalovitz, forman parte de la sociedad pluralista de Israel, donde las personas trabajan codo a codo incluso cuando no comparten orígenes similares.

El exinvestigador policial, de 67 años, no oculta sus desacuerdos con Abbas en temas como el servicio militar obligatorio o los derechos LGBTQ. Pero señaló que demostrar que un partido liderado por árabes puede acoger a un político judío proveniente del centro político es más importante que cualquier asunto en particular.

Ese mensaje resonó entre los ciudadanos palestinos que apoyaron a Ra’am, y quizá también haya influido en algunos judíos.

Irit Schenker, consultora de restaurantes de Cesárea, dijo que escuchar a Abbas y Segalovitz hablar juntos la convenció de votar por Ra’am. Simpatizante de toda la vida de los partidos de izquierda de Israel, sostuvo que los ciudadanos judíos debían aceptar que comparten su país con ciudadanos palestinos. De lo contrario, todos cargarían con los costos de divisiones perpetuas.

“No podemos seguir ignorando nuestros problemas. Será un desastre”, advirtió.

Los antecedentes de Segalovitz en la policía son bien conocidos y respetados entre los simpatizantes de Ra’am.

Mazen Ghnaim, alcalde de la ciudad de Sakhnin, en el norte de Israel, dijo que Segalovitz es considerado eficaz, en particular en comunidades que sufren aumentos de homicidios y violencia relacionada con pandillas.

“Tiene la experiencia, y además estamos mostrando que podemos estar con judíos y ser parte del próximo gobierno”, afirmó Ghnaim, simpatizante de Ra’am.

Ra’am ahora quiere unirse al gobierno

Segalovitz reconoció que su trayectoria fue parte de su atractivo, pero indicó que su objetivo más amplio es derribar barreras que dañan a la sociedad israelí.

“Simplemente no podemos ignorar al 21% de la población. Los árabes en Israel participan en todo. Solo en la política hay muros”, expresó. “Queremos ser parte del gobierno y ser responsables de lo que ocurre aquí en la sociedad israelí”.

La noche de las elecciones, cuando los resultados comenzaron a aclararse, Abbas dijo ante una multitud eufórica de simpatizantes que una mayoría de israelíes había votado contra Netanyahu y sus aliados de derecha, y que habían demostrado que la paz, la dignidad y la seguridad podrían estar en el horizonte.

“Cientos de miles de ciudadanos árabes y judíos fueron contra la corriente y demostraron que árabes y judíos pueden ser socios y cooperar entre sí”, declaró Abbas.

Abbas y Segalovitz prestarán juramento junto con otros seis legisladores de Ra’am el 10 de noviembre. Podrían pasar semanas o incluso meses antes de que se sepa si seguirán formando parte de la oposición en la Knéset o si, en otra alianza improbable, serán incorporados a la mayoría.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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