Ministro de Defensa de Pakistán habla de "guerra abierta" con Afganistán tras los últimos ataques

El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Mohammad Asif, aseguró el viernes que a su país se le agotó la “paciencia” y se considera en una “guerra abierta” con la vecina Afganistán, luego de ataques por ambas partes tras lo que Islamabad describió como una incursión transfronteriza afgana.
En una publicación en la red social X, Asif señaló que su país había albergado esperanzas de que hubiera paz en Afganistán después del retiro de las fuerzas de la OTAN, y había anticipado que el Talibán se enfocaría en el bienestar del pueblo afgano y en la estabilidad regional. En su lugar, aseguró, los talibanes han convertido a Afganistán “en una colonia de India”, han reunido a insurgentes de todo el mundo y empezaron a “exportar terrorismo”.
"Se nos agotó la paciencia. Ahora hay una guerra abierta entre nosotros”, subrayó Asif. El gobierno afgano no ha comentado las declaraciones del ministro paquistaní.
Pakistán acusa frecuentemente a la vecina India de respaldar al proscrito Ejército de Liberación de Baluchistán y al Talibán paquistaní, algo que Nueva Delhi niega.
Sus declaraciones se produjeron horas después de que Pakistán llevó a cabo ataques aéreos en la capital afgana, Kabul, así como en Kandahar, en el sur, y en la provincia suroriental de Paktia, según funcionarios paquistaníes y el portavoz del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid. De acuerdo con Islamabad, fue una represalia por las incursiones transfronterizas afganas.
La escalada se produce meses después de que Qatar y Turquía mediaron un alto el fuego entre Kabul e Islamabad.
Ambos gobiernos han emitido reportes muy distintos sobre cifras de víctimas y afirmaron haber causado grandes bajas al rival. Estas afirmaciones no han podido verificarse de manera independiente.
El Ministerio de Defensa de Afganistán dijo durante la noche que 55 soldados paquistaníes murieron, incluidos algunos cuyos cuerpos fueron llevados a Afganistán, y que “varios otros fueron capturados vivos”. Además, indicó que ocho soldados afganos fallecieron y otros 11 sufrieron lesiones. El ministerio explicó también que destruyó 19 puestos y dos bases del ejército rival, y que los combates terminaron alrededor de la medianoche, unas cuatro horas después de su inicio el jueves.
El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, manifestó que dos soldados paquistaníes perdieron la vida y otros tres resultaron heridos.
Mosharraf Ali Zaidi, vocero del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, negó la captura de ninguno de sus soldados. En un mensaje en X, dijo que al menos 133 combatientes afganos murieron y más de 200 resultaron heridos. También indicó que 27 puestos afganos quedaron destruidos y se apresó a nueve combatientes rivales. No concretó el lugar donde se produjeron las bajas, pero sí que se estimaban pérdidas adicionales en ataques contra objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar.
En Islamabad, dos altos funcionarios de seguridad aseveraron que las fuerzas afganas de algunos puestos fronterizos izaron banderas blancas, un gesto que por lo general se interpreta como una solicitud para detener el fuego. De acuerdo con los funcionarios, las tropas paquistaníes continuaban lo que describieron como una fuerte respuesta de represalia a la “agresión no provocada” del Talibán afgano y destruyeron varios puestos talibanes clave a lo largo de la frontera.
Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacerlo en público.
Asif también acusó al gobierno talibán de negar derechos humanos básicos a la población afgana, incluyendo derechos a las mujeres que, según señaló, están garantizados por el islam, sin proporcionar detalles ni pruebas.
Además, manifestó que Pakistán había intentado mantener la estabilidad, tanto directamente como a través de países amigos. “Hoy, cuando se intentó atacar a Pakistán con agresiones, por la gracia de Dios, nuestras fuerzas armadas están dando una respuesta decisiva”, manifestó.
Las autoridades en Pakistán apuntaron que decenas de refugiados afganos que esperaban para regresar a su país por el paso fronterizo noroccidental de Torkham fueron trasladados a lugares más seguros tras el estallido de los enfrentamientos.
En octubre de 2023, Islamabad lanzó una amplia campaña para expulsar a migrantes que carecían de la documentación oportuna y los instó a salir del país por voluntad propia para evitar el arresto y la deportación forzosa, y expulsó a otros por la fuerza. Irán también inició una ofensiva migratoria casi al mismo tiempo.
Desde entonces, millones han cruzado la frontera hacia Afganistán, incluidas personas que nacieron en Pakistán hace décadas y habían desarrollado su vida y creado negocios allí.
Solo el año pasado, 2,9 millones de personas regresaron a Afganistán, indicó la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, y casi 80.000 lo han hecho en lo que va de año.
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Afghan informó desde Kabul. Los periodistas de The Associated Press Riaz Khan y Rasool Dawar en Peshawar, Pakistán; Eduardo Castillo en Beijing y Elena Becatoros en Atenas, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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