Adolescentes "therians": una tendencia viral en Argentina que despierta atención y desconcierto
Sofía corretea en cuatro patas sobre el césped de una plaza de Buenos Aires con una máscara que imita la cabeza de un perro Beagle. De un brinco, Aguara vuela por los aires y sortea un obstáculo mostrando la energía característica de la raza canina belga. Mientras, otros adolescentes disfrazados de gatos y zorros se encaraman a las ramas de un árbol para mantenerse alejados de los curiosos que se acercan a observarlos.
El domingo pasado la plaza situada cerca del Barrio Chino fue punto de reunión de unos veinte adolescentes “therians” que dicen identificarse a nivel mental, espiritual y psicológico con animales. El nombre proviene de “therianthropy” (teriantropía), la creencia de la posibilidad de transformarse en un animal.
"Me levanto como una persona normal. Vivo mi vida como una persona normal. Simplemente tengo mis momentos en los que me gusta ser un perro", dijo Aguara a The Associated Press. La adolescente es la líder en Argentina de lo que ella denomina “una manada” que se reúne periódicamente para compartir esta experiencia que está dando que hablar en el país sudamericano.
Aguara —nombre con el que desea ser identificada— y otros “therians” están copando las redes sociales en Argentina desde diciembre. Son entrevistados por influencers y medios de prensa y observados por curiosos entre el desconcierto, la risa y el enojo. Mientras, los psicólogos ensayan explicaciones sobre el llamativo fenómeno que es motivo de conversación pública.
Aunque acotadas, sus reuniones en Buenos Aires tienen más participantes que las de otros países latinoamericanos, como México y en Uruguay, donde el fenómeno ha tenido menos acogida.
Los jóvenes aficionados conocieron el mundo “therian” en videos de TikTok procedentes de Estados Unidos.
En los últimos meses el fenómeno ha tomando impulso en esa red social, donde el hashtag #therian ha superado las dos millones de publicaciones, con Argentina actualmente a la cabeza de todos los demás países latinoamericanos en cuanto a participación.
Perros, gatos, focas
Con el pelo de rojo furioso y un collar con su nombre, Aguara —que tiene 125.000 seguidores en TikTok— se tomó fotografías con otros jóvenes mientras curiosos miraban con recelo a los chicos que merendaban sentados en el césped con colas, garras y hocicos de perros, focas y cabras.
“Nosotros nos auto percibimos humanos, pero nos identificamos como animales... Yo con un pastor Belga Malinois”, señaló la adolescente sobre esa raza canina sociable, protectora y con fuerte instinto territorial.
Aguara dice liderar desde hace unos tres meses un grupo de más de un centenar de personas que se reúnen para compartir esta afición, aunque se desconoce realmente cuántas son. Varias de ellas explicaron que ya habían entrado en conocimiento de los “therians” hace cuatro años en videos procedentes de Estados Unidos.
La joven de 15 años —dos años y dos meses perrunos, acotó— asiste al colegio sin disfraz. No sabe precisar cuál fue el disparador de la fiebre “therian” en Argentina, pero la atribuye a posteos agresivos contra esa comunidad que terminaron por ponerla en el foco de atención.
Cuando desea sentirse perro practica saltos y juega con mordedores. Otras veces se junta con sus pares. “Es un grupo de pertenencia... Me siento parte de ellos y me veo como una figura a la que pueden seguir”.
Su madre, Lorena Bueno, señaló que, de niña Aguara jugaba “a ser perrito” y hace cinco años comenzó a elaborar máscaras y colas de animales y salir con ellas a la calle. “Yo me enojaba mucho", agregó.
Después empezó a practicar el uso de las cuatro extremidades para caminar, correr y saltar, que ellos llaman “quadrobics”. “Teníamos un espacio en casa donde saltaba las sillas y cada vez saltaba más alto”, dijo la mujer.
Bueno empezó a tratarse con una psicóloga y buscó otra para Aguara que restó importancia a la actitud de la adolescente. La madre terminó aceptando la situación.
Sofía, que siente una sintonía especial con los perros Beagle, se topó con los “therians” en videos de TikTok. “En 2023 aparecía gente haciendo quadrobics y dije ‘esto es re lindo, me encanta’. Fui investigando y me di cuenta en 2024 que eran ’therians'”.
Ataviada con unas zapatillas deportivas y cubierta con su máscara, la joven paseó por la plaza apoyándose en sus manos y pies mientras otros adolescentes la grababan con móviles.
“Antes me identificaba con un gato; sentía que era más tranquila, solitaria, pero mientras más máscaras y quadrobics hacía me cambié a perro y ahora me siento mejor”, explicó Sofía, quien no quiso dar su apellido para preservarse ante el inusitado interés mediático. Su madre, Carla, quien sólo se identificó con su nombre de pila, señaló que la chica practica esta afición en ciertos momentos en los que puede estar con sus amigos y en contacto con la naturaleza.
Aru, de 16 años y cubierta con una máscara de foca, dijo que esos animales marinos le resultan muy tiernos. “Me parece gracioso golpearme la panza... Puedo practicar dentro de mi casa o en juntadas con amigos”.
La joven integra la corriente de los “Otherpaw”: “Son personas que usan máscaras y van a cuatro patas por pura diversión. No tiene que ver con identificarse como animal necesariamente”.
¿Juego, refugio o trastorno?
Para Aru los “therians” coparon la atención en Argentina “porque viene siendo un país bastante libre y cuando empezaron a salir a los parques les hacían entrevistas y ellos se emocionaron... Entonces lo están haciendo con más ganas”.
La psicóloga Débora Pedace, directora del Centro Terapéutico Integral en Buenos Aires, admitió que el fenómeno desconcierta.
“Si vamos al plano psicológico es una identificación simbólica con un animal. Cuando es patológico o alarmante es cuando pasa a ser una creencia arraigada y la persona toma ese rol de animal, se autolesiona o puede lastimar a un tercero. Ahí es cuando familiares o el cuerpo de salud tienen que actuar", señaló Pedace.
Los psicólogos explicaron que muchos adolescentes sienten que no encajan o anhelan ser vistos, como ocurre con las tribus urbanas.
Pedace acotó que hay personas que tienen tanto temor o sufren tanto la realidad que necesitan convertirse "en eso otro que hace que sientan que no son humanos”.
Aguara no sabe si seguirá siendo “therian”. “Sinceramente no sé qué puede llegar a pasar. Pero a mí, al menos en este momento, me gusta disfrutar lo que estoy viviendo".






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