Al menos 37 muertos en Filipinas tras el terremoto más potente en medio siglo
Comienza a perfilarse la magnitud de los daños, y cerca de 500 personas han resultado heridas
El número de muertos por el terremoto de magnitud 7,8 que sacudió el sur de Filipinas el lunes aumentó a al menos 37, según informaron las autoridades.
El sismo causó daños generalizados en toda la isla de Mindanao y dejó cerca de 490 heridos. Las autoridades advierten que el número de víctimas mortales podría aumentar.
El terremoto, el más fuerte que ha azotado el país desde 1976, se produjo a las 7:37 a. m., hora local. El epicentro se situó en el mar frente a Mindanao, a unos 32 km al suroeste de la localidad de Maasim, en la provincia de Sarangani, a una profundidad de 33 km, según el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología.
Muchas de las muertes fueron causadas por el derrumbe de edificios y la caída de escombros. Las autoridades informaron que un deslizamiento de tierra provocado por el terremoto causó la muerte de 13 personas en el municipio de Glan, en la provincia de Sarangani. Varias personas también fallecieron al derrumbarse estructuras en Cotabato del Sur, Davao Occidental y en la isla de Balut, según Rappler.
La zona más afectada fue la ciudad de General Santos, un importante puerto y centro de exportación de atún con una población de más de 700.000 habitantes. Varios edificios de baja altura se derrumbaron o sufrieron daños, y los equipos de rescate buscaban a personas que se creía que estaban atrapadas dentro de las estructuras dañadas, entre ellas un supermercado, un almacén y una escuela.
Los edificios de las zonas más afectadas quedaron reducidos a escombros, mientras que las carreteras se agrietaron o quedaron sepultadas bajo los deslizamientos de tierra. Gran parte de la isla también permanece sin electricidad ni servicios telefónicos. El Ministerio de Energía del país informó que alrededor de 157.000 consumidores se encuentran sin suministro eléctrico.
El terremoto activó alertas de tsunami en Filipinas, Indonesia, Japón y Australia. Posteriormente, las alertas se cancelaron o se rebajaron.
En Filipinas, se registraron olas de tsunami de hasta 1,4 m en la localidad de Kiamba, en Sarangani. También se detectaron olas más pequeñas en Indonesia, Palau y Japón.
Una aldea costera en Zamboanga del Sur informó daños en varias viviendas construidas sobre pilotes después de que fuertes olas alcanzaran la costa.
Según el instituto de sismología, tras el terremoto se produjeron más de 1.100 réplicas, con magnitudes que oscilaron entre 1,3 y 6,7. Según el pronóstico, las réplicas continuarán durante más de un mes.
“Esperamos que el número de muertos ya no aumenteás, pero prevemos que cambie. Nuestra prioridad hoy es la búsqueda y el rescate”, declaró Bernardo Alejandro, subsecretario de la agencia que supervisa la respuesta ante desastres, según informó la radio DZMM.

El terremoto se produjo el primer día del regreso a clases, tras dos meses de vacaciones de verano, y se vivieron momentos de pánico en varias escuelas, según informaron los medios locales.
En la escuela primaria Mahayahay, en la provincia de Davao Occidental, los alumnos estaban en plena ceremonia de izamiento de bandera cuando el suelo comenzó a temblar. Un video compartido en las redes sociales mostraba a los niños gritando y llorando mientras los edificios a su alrededor se sacudían.
“Su emoción por el primer día de clases se convirtió en un trauma”, planteó el director de la escuela, Rosavel Cachuela.
“No podemos forzar la reapertura inmediata de las escuelas porque debemos garantizar la integridad de los edificios”, indicó Rafaelito Alejandro, alto funcionario de la Oficina de Defensa Civil.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó la suspensión de clases en las zonas afectadas y dio instrucciones a los organismos de emergencia para que iniciaran las operaciones de socorro y rescate. “El gobierno nacional está actuando y no dejaremos atrás a Mindanao”, afirmó.
Las autoridades advirtieron a los residentes que eviten entrar en edificios dañados hasta que hayan sido inspeccionados.
Teresito Bacolcol, director de la agencia filipina de vulcanología, advirtió que las réplicas podrían provocar el derrumbe de estructuras debilitadas.
César Sundo, un maestro de escuela pública que vive en la ciudad de Lebak, comentó a la BBC que el terremoto le hizo sentir como si lo “estuvieran sacudiendo con fuerza en una hamaca durante más de dos minutos... y el temblor se hacía más fuerte por segundos”.
Asimismo, señaló: “Todos se sintieron mareados. Nuestros alumnos gritaban y lloraban, y tuvimos que tranquilizarlos. Y eran miles de alumnos”.
Muchos estudiantes salieron ilesos, ya que estaban en la asamblea matutina en el momento del terremoto. “Tuvieron suerte de estar afuera. Pudieron quedarse donde estaban y sentarse”, explicó el ministro de Ciencias y veterano sismólogo Renato Solidum a la radio DZMM.
El desastre dejó a más de 20.000 familias desplazadas, según las autoridades, quienes agregaron que aún estaban evaluando el alcance total de la destrucción.
Estados Unidos declaró que se está poniendo de acuerdo con el gobierno filipino y que estaba dispuesto a colaborar en los esfuerzos de recuperación. Malasia, Francia, Japón y Nueva Zelanda también expresaron su apoyo.
Filipinas sufre terremotos con frecuencia, ya que se encuentra en el cinturó de fuego del Pacífico, una zona sísmicamente activa donde las placas tectónicas interactúan con frecuencia.
Traducción de Michelle Padilla






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