El "Festival de la muerte" de Tailandia invita a los visitantes a abrazar la mortalidad

El “Festival de la Muerte” de Tailandia invita a las personas a enfrentar la mortalidad, al tiempo que ofrece servicios prácticos y consejos espirituales para lo inevitable.
La feria inusual, que ahora celebra su segundo año, ha abordado un tema que resulta incómodo para muchos. También es una de las enseñanzas centrales del budismo, que moldea gran parte de la cultura tailandesa, sobre los sufrimientos inevitables de la vida: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.
Sangduan Ngamvinijaroon asistió al evento de tres días el viernes con su madre en la provincia de Nonthaburi, cerca de Bangkok. Comentó que la muerte solía ser un tema difícil para su familia, pero que, tras haber pasado más de 20 años cuidando a familiares enfermos —incluido su esposo, que sufrió un derrame cerebral, y parientes con cáncer—, ha presenciado varias muertes de primera mano y ahora se siente más tranquila al hablar de ello.
Añadió que le gustó la feria porque “no se trata solo de morir con dignidad. También se trata del momento presente y de cuidar bien nuestras vidas mientras todavía estamos aquí”.
El evento reunió a expertos y organizaciones vinculados con la atención médica, la planificación financiera, los cuidados paliativos, los servicios funerarios y las innovaciones conmemorativas. Las actividades y charlas se centraron no solo en prepararse para la muerte, sino también en mantener la calidad de vida hasta los últimos días.
“La muerte involucra a todo el mundo. No se trata solo de ti”, afirmó Zcongklod Bangyikhan, editor en jefe de la revista The Cloud y uno de los principales organizadores del evento. “En lugar de preguntarnos cómo será morir, quizá deberíamos pensar en cómo facilitarles las cosas a las personas que se quedan después de que nos vayamos”.
Una de las exhibiciones más populares se llama “El Ensayo de la Muerte”. Los visitantes pueden recostarse dentro de ataúdes de distintos tamaños y estilos mientras se miran en un espejo suspendido encima. La experiencia está diseñada para provocar reflexión, más que miedo.
La empleada de oficina Phinutda Seehad señaló que le resultó tranquilizadora.
“No creo que le tenga miedo a la muerte”, manifestó. “Tampoco quiero morir, pero cuando llegue el momento, no creo que sea tan aterrador”.
Una empresa exhibió un ataúd biodegradable hecho de micelio —las fibras similares a raíces de los hongos—, que ayuda de forma natural con la descomposición.
La fundadora, Jirawan Kumsao, explicó que el diseño refleja un enfoque más respetuoso con el medio ambiente para el entierro. Aunque llevó al evento un ataúd de tamaño humano, su empresa produce principalmente ataúdes para mascotas.
“Le da consuelo a la gente saber que cuidaron a sus mascotas hasta el final”, expresó. “Parece una nave espacial, una cápsula, para enviarlas a otro mundo”.
Noppasaward Panyajaray, fundadora de la plataforma de memoriales en línea Sharesouls, ha visto un vínculo emocional similar. Su servicio permite a los usuarios almacenar fotos y compartir historias sobre seres queridos, creando un espacio digital donde amigos y familiares pueden dejar mensajes y rendir homenaje.
Indicó que su idea original era que la plataforma preservara recuerdos de familiares. Pero le sorprendió descubrir que muchos usuarios estaban creando páginas conmemorativas para sus mascotas.
“Muchas personas me enviaron un mensaje para darme las gracias, porque hoy en día realmente no tenemos ningún espacio para guardar historias o recuerdos sobre sus mascotas”, contó. “Cada mascota es significativa para sus dueños tanto como un miembro de la familia”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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