Espías israelíes hackearon todas las cámaras de tránsito en Teherán para planear el asesinato del ayatolá Jamenei
“Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén”, declaró al periódico un funcionario actual de la inteligencia israelí
Espías israelíes hackearon durante años casi todas las cámaras de tráfico de Teherán para monitorear los movimientos del ayatolá Alí Jamenei, en lo que, según un informe, constituyó una campaña de inteligencia sin precedentes.
De acuerdo con el Financial Times, los funcionarios observaron a guardias de seguridad altamente entrenados y leales, además de escoltas y conductores de altos cargos iraníes, con el objetivo de identificar sus “patrones de vida”.
La información se obtenía en tiempo real e incluía imágenes captadas por cámaras dirigidas al complejo personal de Jamenei. Posteriormente, esos datos se encriptaban y se enviaban a servidores ubicados en Tel Aviv y en el sur de Israel.
Además, una cámara infiltrada frente a la residencia del ayatolá permitió identificar el lugar donde los guardias estacionaban sus vehículos.

“Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén”, declaró al periódico un funcionario actual de la inteligencia israelí.
“Y cuando conoces [un lugar] tan bien como conoces la calle donde creciste, notas cualquier cosa que esté fuera de lugar”.
El plan para matar al ayatolá llevaba meses en marcha. Sin embargo, se ajustó cuando los funcionarios supieron que el líder supremo asistiría en persona a una reunión en su residencia.
El día del asesinato, las cámaras de tráfico hackeadas entraron en acción; simultáneamente, funcionarios de inteligencia israelí confirmaron que la reunión de Jamenei avanzaba según lo previsto.
En ese contexto, el ejército israelí sostuvo que los ataques se realizaron durante el día con el fin de maximizar el efecto sorpresa y aseguró que “permitieron” a Israel lograr una sorpresa táctica por segunda vez, pese a la fuerte preparación iraní.
Además, el servicio de telefonía móvil y las redes de comunicación se interrumpieron con el objetivo de dejar a Irán “aturdido y confundido”, según declaró el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.

“Las operaciones coordinadas en el ámbito espacial y cibernético interrumpieron de manera efectiva las comunicaciones y las redes de sensores en toda el área de responsabilidad. Como resultado, el adversario quedó sin capacidad de ver, coordinar o responder con eficacia”, afirmó.
Tras el ataque, el presidente Donald Trump declaró en una entrevista con Fox News que el líder iraní “fue eliminado junto con su círculo cercano mientras se reunían para desayunar”.
El domingo, funcionarios estadounidenses informaron al personal del Pentágono que no había indicios de un ataque iraní inminente.
No obstante, el lunes el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que Estados Unidos había lanzado ataques “de forma preventiva” después de recibir información de que Israel planeaba actuar primero.
“Sabíamos que iba a haber una acción israelí”, explicó ante la prensa. “Sabíamos que eso desencadenaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que, si no actuábamos antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.
Traducción de Leticia Zampedri







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