Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

Neil, una foca elefante de 1.000 kilos, visita -y aplasta- poblados costeros en Australia

Como muchos chicos del lugar antes que él, Neil ha regresado a la franja de costa australiana donde nació. A diferencia de la mayoría, deja a su paso fama, admiradores y daños a la propiedad. Además, es una foca elefante de 1.000 kilos (2.200 libras).

Neil, el mamífero de 5 años que brama y es todo grasa, se arrastró hasta tierra en junio para su gira semestral por pueblos costeros del sur del estado de Tasmania, tras meses alimentándose en el mar. Eso está generando problemas ahora que pesa tanto como un auto pequeño y tiene seguidores en redes sociales que superan con creces —más del doble— a la población humana de Tasmania.

Su arremetida contra la infraestructura local ha dejado bolardos de tráfico doblados, una señal que advertía al público sobre las focas y una valla que no sobrevivió al intento de Neil de saltarla. El resto del tiempo, se queda tendido plácidamente donde le da la gana, que a veces es en medio de la carretera, paralizando los pueblos que visita.

Pero las autoridades señalan que su mayor preocupación es que la popularidad de Neil pueda derivar en encuentros imprudentes entre humanos y focas, peligrosos para ambos.

Neil es un chico malo con un largo prontuario

Neil, el único macho de su especie que ha visitado Tasmania en años, ha reunido una fascinada audiencia de 1,4 millones en TikTok en parte porque se comporta bastante mal. En esta 12va visita, sus “delitos” han incluido buscar pelea con autos estacionados y tirar a golpes barreras levantadas para mantenerlo alejado de las carreteras.

Esas travesuras han llevado a algunos en internet a aclamar a Neil como una especie de héroe antiautoritario. Pero los expertos indican que se trata de una experimentación normal en una foca en crecimiento.

Los machos juveniles de foca elefante necesitan practicar para las batallas de dominancia, en las que los adultos se incorporan y chocan el pecho entre sí mientras compiten por oportunidades de reproducción, explicó Sophia Volzke, científica especializada en focas elefante en la Universidad de Tasmania, en Hobart.

Como no tiene otros juveniles con quienes practicar, Neil solo puede ensayar con Toyotas.

Piden a los fans que lo dejen en paz

Las autoridades locales temen que Neil sea el último animal salvaje cuya fama en redes sociales haya superado lo que le conviene.

“La fama de Neil es un arma de doble filo”, señaló el jueves Kris Carlyon, del Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Tasmania, en una conferencia de prensa en Hobart, en la que pidió a los admiradores de la foca que le den privacidad.

“Hemos visto comportamientos bastante tontos, casos de gente que carga a sus bebés pequeños para acercarlos a él y sólo para conseguir una foto para Instagram”, añadió.

Las autoridades han instado al público a abstenerse de identificar el pueblo en el que Neil está deleitando o aterrorizando en este momento, según con quién se hable. Temen que un encuentro desastroso entre la foca y algún fan obligue a los guardaparques a realizar una operación arriesgada para trasladarlo a otro lugar.

Carlyon también advirtió que podría ocurrir algo peor. En un episodio de 2023, una morsa conocida como Freya, que atrajo multitudes enormes en Noruega, fue sacrificada después de que las autoridades la consideraron un riesgo creciente para la seguridad humana.

“Existe el riesgo de que, en esencia, queramos tanto a Neil que lo terminemos matando”, expresó Carlyon.

Los problemas de Neil crecerán a medida que él crezca

Es habitual que las focas regresen dos veces al año al lugar donde nacieron para descansar, ayunar y mudar el pelaje. Muchas especies se internan tierra adentro durante sus visitas a la costa, lo que a veces las lleva a pueblos junto a la playa.

Lo inusual de Neil es que es la única foca elefante macho que está saliendo a tierra en Tasmania.

Volzke explicó que las islas subantárticas al sur de Tasmania albergan poblaciones reproductoras de focas elefante, y que la madre de Neil habría llegado desde una de ellas para dar a luz. Antes se han visto hembras en tierra en Tasmania, pero como alcanzan como máximo el tamaño que Neil tenía cuando tenía uno o dos años, no provocan el mismo tipo de caos, agregó.

“Los humanos se deshicieron de esos animales y ahora quizá estén regresando y repoblando zonas donde antes se los veía”, señaló. “Tenemos que encontrar una manera de coexistir”.

Eso podría resultar complicado para Neil y para los guardaparques, policías y guardias de seguridad que lo siguen a su paso. Si sobrevive hasta la adultez, Neil podría medir hasta 5 metros (16 pies) de largo y pesar el triple de lo que pesa ahora.

Sin embargo, alrededor del 90% de los machos de foca elefante mueren antes de alcanzar la edad reproductiva, que ronda los 10 años, indicó Volzke.

Por ahora, Neil ocupa un tramo de acera, inmóvil e imperturbable. A veces se acurruca con un cono de tráfico naranja, para deleite de sus seguidores en internet. No está claro por qué prefiere ese lugar, al que ha regresado incluso después de que los guardaparques lo apartaran.

“Obviamente decidió que este charco rodeado de bolardos, que en este momento están en posición horizontal, es su sitio”, señaló Carlyon.

Sus admiradores lo entienden. Los vecinos tienen sentimientos encontrados.

“Es una de nuestras mayores exportaciones en este momento”, afirmó Dale Creamer, residente del pueblo que la foca está destrozando actualmente y que no se ha visto afectado personalmente. “Este es el mundo de Neil y nosotros solo vivimos en él”.

__________

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in