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Nada de mimos, pero muchos cuidados: Hospital cerca de París mantiene salvajes a animales rescatados

El hospital de fauna silvestre en un suburbio del sureste de París es un lugar sin mimos, pero con muchos cuidados. El centro ayuda a animales heridos, enfermos y huérfanos —a menudo víctimas de la actividad humana y de la creciente urbanización— a recuperarse para que puedan regresar a su hábitat natural.

La semana pasada, encontraron a una cría de zorro hembra sola en un jardín en las afueras de la ciudad, sin rastro de su madre cerca. Ahora, un equipo de voluntarios la cuida las 24 horas.

“Nos aseguraremos de que esté comiendo bien. Si no es así, quizá le demos biberones suplementarios para garantizar que gana el peso suficiente”, explicó Valentin Delon, cuidador de animales.

Durante el último año, el Hospital Veterinario de Fauna Silvestre de Maisons-Alfort ha recibido a más de 10.400 animales salvajes, entre ellos una amplia variedad de aves y mamíferos europeos como zorros, ciervos y erizos.

Como la pequeña cría de pelaje marrón, los animales pueden conquistar fácilmente el corazón de un cuidador, pero crear vínculos con los humanos no es una opción cuando el objetivo es que, con el tiempo, regresen a la vida silvestre.

Cuidar a una frágil cría de zorro

Los residentes que la encontraron son dueños de perros de caza. Se estima que tenía unas 2 semanas de vida y era demasiado pequeña para sobrevivir por sí sola.

En el hospital de Maisons-Alfort, la veterinaria Julie Piazza la examinó con cuidado y, aparte de una lesión menor —posiblemente causada por un animal salvaje o por la mordedura de un perro—, se determinó que estaba en buen estado de salud.

La cría fue alimentada con leche artificial —un producto que coincide con la composición de la leche producida por animales— y, debido a ello, tenía el abdomen hinchado, explicó Piazza.

“Eso es común en un animal joven que ha tenido una alteración en su dieta”, añadió.

Una vez recuperados, los animales son trasladados a recintos exteriores y aviarios para prepararlos para su reintroducción en su entorno natural.

Delon, el cuidador, señala que debe evitarse “cualquier tipo de impronta”, medidas que vinculan a los animales con su cuidador a largo plazo.

“Así que no los mimamos, no les hablamos”, indicó. “De verdad hay una distancia que mantener por su propio bien al final, para que luego puedan ser liberados”.

Como es apenas una cría, cuando crezca lo suficiente, la zorrita será trasladada primero a un centro de rehabilitación y colocada con otros zorros en un recinto.

“No podemos simplemente soltarla en la naturaleza así como así. Realmente necesita pasar primero por un recinto y luego, poco a poco, iremos abriendo la puerta para que pueda entrar y salir mientras sigue siendo alimentada", dijo Delon. "Después iremos reduciendo gradualmente la comida, y así logramos una liberación verdaderamente gradual”.

Las crías son especialmente vulnerables

El hospital, gestionado por el grupo Faune Alfort, es el único centro en el área metropolitana de París que trata una amplia gama de especies silvestres. Aproximadamente el 86% de sus pacientes son aves.

La semana pasada había un cisne con un ala rota, erizos heridos, decenas de patitos que a menudo se encuentran en balcones y otros lugares sin sus padres, y muchas palomas que reciben el mismo cuidado minucioso que las aves más raras.

Elisa Mora, responsable de comunicación de Faune Alfort, la organización sin fines de lucro que gestiona el hospital de Maisons-Alfort, comentó que el verano pasado se registró un récord de 200 ingresos en un solo día. El hospital se financia principalmente con donaciones de particulares y organizaciones benéficas, y depende de voluntarios para ayudar a alimentar y cuidar a los animales.

Mora indicó que el periodo de abril a septiembre es el “periodo juvenil, cuando los animales salvajes se reproducen”, y cuando se alcanza el pico de ingresos.

“Los animales salvajes ya son vulnerables, pero los jóvenes aún más”, manifestó. Los que tienen lesiones demasiado graves o no pueden regresar a la vida silvestre deben ser sacrificados mediante eutanasia.

Dar una respuesta al impacto humano

El veterinario Jean-François Courreau puso en marcha Faune Alfort en 1987, inspirado por estudiantes dispuestos a tratar mejor a los animales salvajes. Seis años después, la idea se convirtió en un hospital propiamente dicho, acogido por la Escuela Nacional Veterinaria de Alfort, fundada en el siglo XVIII.

“Es difícil quedarse de brazos cruzados ante un animal en apuros sin poder hacer nada”, expresó Courreau, y agregó que es su deber ayudar como veterinario.

Cuando la gente encuentra un animal salvaje en apuros, piensa: “No puedo hacer nada y el animal va a morir”, señaló. “Así que cuando saben que existe un centro de atención y que pueden llevar allí al animal, es un enorme alivio”.

La gran mayoría de los animales que llegan al hospital —hasta un 60% a 80% de los ingresos— son víctimas de colisiones en carretera, animales atrapados en alambre de púas o heridos por personas que usan herramientas de jardinería o maquinaria agrícola, entre otras causas.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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