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El hielo marino del Ártico marca su mínimo invernal mientras el calor en la Tierra bate récords

El vital hielo marino del Ártico se redujo hasta empatar su nivel más bajo medido para el invierno, la estación en la que el hielo crece, mientras el calentamiento de la Tierra pulveriza récords en todos los continentes.

Los niveles de hielo marino del Ártico, especialmente en el verano, son cruciales para el clima del planeta porque, sin el hielo que refleje la luz solar, más energía térmica va a los océanos. El hielo de todo tipo alrededor de los polos actúa como el refrigerador de la Tierra. La fauna, como por ejemplo los osos polares y las focas, también depende del hielo marino. La falta de este hielo en el Ártico crea nuevas rutas de navegación y, al hacerlo, provoca alteraciones geopolíticas, haciendo que lugares antes ignorados, tales como Groenlandia, resulten más deseables.

La reducción del hielo marino del Ártico fue anunciada el jueves, al tiempo que las temperaturas batían récords de calor en un mes de marzo en Estados Unidos, en todo México, en Australia, en el norte de África y en partes del norte de Europa. El climatólogo e historiador del clima Maximiliano Herrera, que da seguimiento a las temperaturas extremas, calificó las de marzo como “por mucho, el evento de calor más extremo en la historia climática mundial”, y manifestó en redes sociales que los próximos días serían “mucho peores”.

Dieciséis estados de Estados Unidos batieron récords de temperatura de marzo en la última semana aproximadamente, señaló el historiador del clima Christ Burt. En la última semana, 27 lugares del país registraron temperaturas lo suficientemente altas como para igualar o superar el día de abril más caluroso del que se tiene registro, incluida la ciudad de San Luis, indicaron meteorólogos. En México se han pulverizado miles de récords, algunos de ellos más cálidos que las temperaturas más altas de mayo, pero eso no es nada comparado con lo que ocurre en Asia, donde “decenas de miles de récords mensuales” fueron destrozados por márgenes de 17 a 19 grados Celsius (30 a 35 grados Fahrenheit), afirmó Herrera.

Sin embargo, al mismo tiempo hace unos días, la Antártida estableció un récord del día más frío en un mes de marzo en cualquier lugar de la Tierra, al registrar 76,4º C bajo cero (105,5º F bajo cero), según Herrera y Burt.

Descenso constante del hielo marino

Cada año, el hielo marino del Ártico crece durante el frío invierno y se reduce con el calor del verano. Este año el crecimiento fue tan pequeño que su pico, antes de empezar a disminuir, midió 14,29 millones de kilómetros cuadrados (5,52 millones de millas cuadradas). Eso es ligeramente menor que los 14,31 millones de kilómetros cuadrados (5,53 millones de millas cuadradas) del año pasado, pero el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo, que realiza las mediciones, considera que esas dos cifras son tan cercanas que equivalen a un empate.

El área de hielo marino de este año fue aproximadamente 1,36 millones de kilómetros cuadrados (525.000 millas cuadradas) inferior al pico promedio invernal de 1981 a 2010. Eso es aproximadamente el doble del tamaño de Texas.

“A medida que las temperaturas se han calentado y siguen calentándose, especialmente en la región polar, hay menos oportunidad de que el hielo crezca y, en promedio, tenderá a ser menor”, explicó Walt Meier, científico principal del centro de datos. “No es que estemos presenciando un cambio de régimen ni nada por el estilo. Se trata más bien de un descenso constante durante el invierno y en el punto máximo. Además, nos da una ventaja inicial para la temporada de deshielo de verano. Partimos de una cifra más baja”.

El hielo marino del verano es clave

La temporada de deshielo de verano —que precede a una medición de septiembre conocida como el mínimo de hielo marino del Ártico— es “realmente el momento crucial”, indicó Meier. Una razón es que, cuando hay menos hielo blanco reflejando el fuerte sol del verano, los océanos pueden absorber más calor. Y cuando eso ocurre, el Ártico se calienta hasta acercarse a temperaturas más propias de latitudes más al sur y la presión atmosférica cambia. Una de las principales teorías —que sigue siendo controvertida— sostiene que esos cambios en el Ártico alteran posteriormente el movimiento y la forma de la corriente en chorro, que desplaza el clima de oeste a este y contribuye a la aparición de fenómenos meteorológicos extremos, señaló.

El deshielo del hielo marino no contribuye al aumento del nivel del mar.

La temporada invernal de crecimiento del hielo marino también es más variable con los cambios meteorológicos, por lo que el hecho de que el Ártico alcance una cantidad récord baja en marzo no significa que el verano vaya a ser de récord mínimo, observó Meier.

“El máximo invernal es sin duda interesante", agregó. "Es, diría yo, una señal del calentamiento global por el cambio climático”.

En el otro extremo del planeta, el hielo marino antártico es muy afectado por el clima local y por factores oceánicos. En febrero, la Antártida alcanzó su punto anual más bajo y, aunque fue menor que el promedio de 30 años, no estuvo ni cerca de los niveles récord bajos de los últimos tres años, señaló Meier.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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