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La falla de San Andrés acumula su mayor nivel de tensión en 1.000 años, advierten investigadores

La falla de San Jacinto, conectada a otros sistemas de fallas, también registra una elevada acumulación de tensión, lo que podría desencadenar una ruptura simultánea con impacto sobre millones de personas

Julia Musto en Nueva York
Dos fallas de California alcanzan su mayor nivel de tensión en 1.000 años
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La falla de San Andrés, uno de los sistemas geológicos más importantes de California, ha alcanzado su nivel de tensión más alto en los últimos 1.000 años, según investigadores de la Universidad de Hawái.

Con una extensión de unos 1.200 kilómetros, la falla no ha generado un gran terremoto en más de 160 años. El último evento de gran magnitud fue el terremoto de Fort Tejon, de magnitud 7,9, ocurrido en 1857, cuya ruptura se extendió a lo largo de unos 362 kilómetros.

La situación es similar en la falla de San Jacinto, considerada incluso más activa que la de San Andrés. De acuerdo con un estudio publicado la semana pasada, este sistema no registra un gran terremoto desde el 25 de diciembre de 1899.

Según los investigadores, esta prolongada inactividad ha permitido una importante acumulación de tensión bajo la superficie, llevando al sistema a lo que describen como un "estado de carga crítica".

"Según los resultados, los niveles de tensión en múltiples segmentos de falla se encuentran actualmente en valores iguales o superiores a los más altos registrados durante el último milenio, y que la región podría ser capaz de experimentar una gran ruptura que involucre a ambos sistemas de fallas", explicó Liliane Burkhard, investigadora asociada del Instituto de Geofísica y Planetología de Hawái.

Para los científicos, estos hallazgos representan una nueva señal de alerta sobre el potencial sísmico acumulado en el sur de California, una región donde los expertos coinciden en que un gran terremoto es inevitable, aunque sigue siendo imposible determinar cuándo ocurrirá.

Investigadores alertan que dos importantes fallas del sur de California alcanzaron su mayor nivel de tensión en 1.000 años
Investigadores alertan que dos importantes fallas del sur de California alcanzaron su mayor nivel de tensión en 1.000 años (AFP via Getty Images)

Los investigadores también identificaron un posible papel clave del Paso Cajón, un corredor montañoso ubicado entre las sierras de San Gabriel y San Bernardino, en el comportamiento de estos sistemas de fallas.

Según el estudio, esta zona podría influir en la propagación de grandes terremotos.

"También descubrimos que el Paso Cajón puede actuar como una especie de 'puerta sísmica': en ocasiones bloquea la propagación de grandes rupturas entre las fallas y, en otras, permite que estas se extiendan e involucren a ambos sistemas en un mismo evento", explicó Liliane Burkhard.

Los científicos reconocen que aún no está claro qué factores determinan ese comportamiento. Sin embargo, advierten que las consecuencias podrían ser significativas si una ruptura logra propagarse a través de ambas fallas.

En ese escenario, podría producirse un terremoto de gran magnitud que afecte simultáneamente a los sistemas de San Andrés y San Jacinto, poniendo en riesgo a ciudades densamente pobladas como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron modelos informáticos basados en principios físicos para simular la acumulación y liberación de tensión en la región.

El análisis se apoyó en aunos 1.000 años de registros sísmicos, incluidos datos obtenidos a partir de anillos de árboles y estudios de sedimentos desplazados por antiguos terremotos.

Investigadores señalan que el Paso Cajón puede influir en la propagación de grandes terremotos al actuar como una barrera o un canal para las rupturas sísmicas
Investigadores señalan que el Paso Cajón puede influir en la propagación de grandes terremotos al actuar como una barrera o un canal para las rupturas sísmicas (Getty)

Los investigadores aclaran que, basándose únicamente en estas simulaciones, no es posible determinar cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, ya que la predicción precisa de eventos sísmicos sigue siendo un desafío que la ciencia aún no ha logrado resolver.

Aun así, consideran que sus hallazgos son valiosos para fortalecer los planes de prevención y respuesta ante emergencias, lo que podría contribuir a reducir pérdidas humanas y materiales.

Los científicos recuerdan que herramientas de modelado como las utilizadas en este estudio no estaban disponibles cuando la falla de San Andrés provocó el terremoto de Loma Prieta, de magnitud 6,9, que sacudió el área de la Bahía de San Francisco en 1989, dejó 63 muertos y miles de personas sin hogar.

Sin embargo, ese evento no fue considerado una gran ruptura por los especialistas, quienes suelen reservar esa clasificación para terremotos de magnitud 7,0 o superior.

De acuerdo con estimaciones oficiales del estado de California, existe una probabilidad superior al 50 % de que se registre uno o más terremotos de magnitud 7,0 o mayor en la región durante las próximas décadas.

"Lo que sí podemos afirmar es que el sistema se encuentra bajo una tensión crítica y que modelos basados en la física como este nos permiten comprender mejor los distintos escenarios para los que debemos prepararnos", explicó Liliane Burkhard.

La investigadora añadió que esta información es clave para la evaluación de riesgos, la planificación de infraestructuras y los esfuerzos de preparación ante emergencias.

Traducción de Leticia Zampedri

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